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La Monarquía noruega, históricamente consolidada como una de las instituciones más estables y queridas de Europa, atraviesa en este inicio de 2026 su crisis reputacional más profunda. Lo que comenzó como un escándalo familiar centrado en Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera, ha escalado hasta convertirse en un terremoto político tras las revelaciones sobre la estrecha e íntima amistad de la princesa Mette-Marit con el fallecido empresario pedófilo Jeffrey Epstein.

El Trono de Harald V frente al abismo de la impopularidad

Hasta hace apenas unos meses, la Corona noruega ostentaba el respaldo ciudadano más alto del continente, con un 73% de apoyo. La figura del rey Harald, de 88 años, sigue siendo el pivote fundamental de la institución, manteniendo una popularidad invariable del 85%. Sin embargo, la resistencia del soberano a abdicar es interpretada ahora por analistas como un intento desesperado por sostener un trono que empieza a tambalearse bajo los pies de sus sucesores.

La confianza de los noruegos se está resquebrajando de forma acelerada. Según un reciente estudio de opinión, solo el 30% de la población cree que Mette-Marit podrá ser una buena reina consorte. El malestar ciudadano nace de la percepción de una gestión errática por parte de la princesa, quien habría antepuesto sus sentimientos de madre a sus responsabilidades institucionales en el caso de su primogénito.

Las sombras de Jeffrey Epstein: una amistad más intensa de lo admitido

Si el proceso judicial contra su hijo Marius ya suponía un "vendaval", las nuevas revelaciones del Departamento de Justicia de EE. UU. actúan como un tsunami sobre el Palacio de Oslo. Los documentos desclasificados muestran que la relación de Mette-Marit con Jeffrey Epstein fue mucho más intensa y prolongada de lo que la Casa Real admitió en el pasado.

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Aunque la princesa reconoció contactos en 2019, los archivos revelan una comunicación fluida y personal entre 2011 y 2014, fechas en las que el historial delictivo de Epstein por delitos sexuales contra menores ya era de conocimiento público. Entre los detalles más comprometedores extraídos de los cables de noticias destacan:

Incluso existen referencias a Marius Borg, entonces menor de edad, en los que la princesa consultaba a Epstein sobre temas triviales, evidenciando un nivel de confianza que hoy los noruegos tachan de "vergonzoso".

Marius Borg al banquillo: 38 cargos criminales agravan la crisis

Coincidiendo con el escándalo de Epstein, este martes comienza en el tribunal de Oslo el juicio contra Marius Borg Høiby. El joven enfrenta 38 cargos, incluidos delitos de violación, maltrato y tráfico de drogas, enfrentándose a una posible condena de 16 años de cárcel.

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El príncipe Haakon ha intentado establecer un cortafuegos declarando que su hijastro "no forma parte de la Casa Real" y debe ser juzgado como un ciudadano más. No obstante, la sombra de la duda planea sobre Mette-Marit, señalada por una presunta interferencia en la investigación y por permitir que su hijo utilizara privilegios de la Corona mientras ya estaba bajo el foco policial.

¿Podrá Mette-Marit ser reina? Un futuro institucional bajo sospecha

Ante la gravedad de las filtraciones, Mette-Marit ha manifestado su arrepentimiento: "Me avergüenzo. Debo asumir mi responsabilidad por no investigar mejor el trasfondo de Epstein". Sin embargo, las disculpas no parecen suficientes para mitigar el daño.

Diarios de referencia como Aftenposten y VG ya cuestionan abiertamente la viabilidad de su futuro papel como reina consorte. La analista Hanne Skartveit ha sido tajante al afirmar que "la cosa pinta mal" para la Corona. El gabinete de crisis de la Casa Real se encuentra desbordado, tratando de salvar una institución que ha pasado de la máxima estabilidad a verse zarandeada por los vínculos de su futura reina con la red de Epstein.

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Epstein Noruega crisis amistad Mette-Marit

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