Los equipos de rescate trabajan contrarreloj en Japón para encontrar supervivientes atrapados bajo los escombros tras un terremoto de magnitud 7,1 que ha causado al menos 13 muertos, y más de 200 heridos en el archipiélago y que mantiene al país en alerta de tsunami, según informó la primera ministra, Sanae Takaichi.
Para hacer frente a la catástrofe, las autoridades japonesas han desplegado a unos 4.600 soldados de las Fuerzas de Autodefensa, 2.000 policías y 1.410 bomberos. Takaichi instó a las unidades operativas a continuar aumentando su personal y equipo para evaluar la capacidad de respuesta, mientras el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, detalló el incremento de militares operativos y el Ejecutivo destacó la estrecha coordinación institucional.
Puntos críticos de rescate en centros comerciales y fábricas
Entre las víctimas mortales confirmadas se encuentran tres personas que se encontraban en un centro comercial operado por la cadena Aeon en la localidad de Kashima, donde una explosión causada posiblemente por una fuga de gas instantes después del sismo hizo colapsar parte del edificio.
En este centro comercial, los servicios de emergencia rescataron a ocho personas durante la madrugada, mientras continúan buscando a alrededor de una decena de desaparecidos que permanecen atrapados bajo los escombros.
Otra de las localizaciones principales donde los rescatistas intentan hallar supervivientes es la fábrica de la papelera Nippon Paper Industries en Yatsushiro, donde el temblor derribó una gran chimenea que se partió por la mitad. El portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, confirmó que una persona murió en la planta papelera, tres fueron rescatadas con vida y nueve operarios continúan atrapados, movilizando a decenas de bomberos y ambulancias en la zona.
Saturación hospitalaria en el sur de Japón
A los fallecidos y desaparecidos se suma un gran número de heridos, registrándose más de 200 solo en el Yatsushiro North Community Medical Center, según un portavoz del centro. Por su parte, el hospital Saiseikai Kumamoto atendió a 84 afectados, advirtiendo su jefe de relaciones públicas, Yoshitaka Matsuoka, que las 400 camas disponibles se están ocupando rápidamente debido a la llegada sucesiva de personas con fracturas provocadas por la caída de muebles.
El terremoto, que se registró a las 16.27 hora local del martes con un epicentro a diez kilómetros de profundidad en Kumamoto, alcanzó el nivel máximo de 7 en la escala japonesa. El seísmo causó deformaciones en la autopista de Kyushu, incendios controlados, cortes de suministro y el derrumbe de parte del muro del castillo de Kumamoto y de la puerta del santuario de Yatsushiro, en una región que ya sufrió seísmos similares en 2016.