Antes del encuentro con Steve Witkoff el delegado de Donald Trump, Vladimir Putin lanzó una fuerte amenaza hacia los países europeos. Acusó a naciones de Europa de “obstaculizar” los esfuerzos de paz impulsados por la administración Donald Trump para Ucrania, y advirtió que si Europa buscaba la guerra, “estamos listos ahora mismo”.
Putin envió su mensaje principalmente contra gobiernos de países europeos, a los que responsabilizó de frenar cualquier avance diplomático, calificando sus exigencias como “inaceptables” desde la perspectiva rusa.
Una reunión de cinco horas sin acuerdo
El presidente ruso, se reunió más tarde con el enviado de Trump quien lo esperó durante horas en el palacio del Kremlin, Witkoff fue acompañado por Jared Kushner, en una sesión de casi cinco horas destinada a discutir la propuesta estadounidense de paz para Ucrania.
Según el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, la reunión fue “constructiva”, pero no se logró un compromiso definitivo. Algunos puntos del plan fueron considerados aceptables por Rusia, mientras que otros resultaron inaceptables.
El debate se centró en la cuestión territorial, en particular en las cesiones que se exigirían a Ucrania, uno de los puntos más polémicos y rechazados por parte de sus aliados europeos.
El mensaje de Rusia “preparada para la guerra"
Durante su declaración pública, Putin dejó claro que Rusia no tiene intención de lanzar una ofensiva contra Europa por iniciativa propia. Pero subrayó que si los países europeos optan por un enfrentamiento Moscú respondería sin dudar: “Si quieren guerra, estamos listos”.
Además, acusó a Europa de boicotear el plan de paz de Estados Unidos y de obstaculizar cualquier posibilidad de negociación, por lo que recalcó que los europeos “no tienen agenda de paz, están a favor de la guerra”.
Paz lejana, tensiones en alza
Aunque Rusia dijo estar dispuesta a seguir negociando con Estados Unidos, la falta de un acuerdo inmediato y las advertencias a Europa refuerzan la sensación de que el conflicto y sus riesgos geopolíticos van en ascenso.
Europa, hasta ahora clave en la ayuda militar y diplomática a Ucrania, podría encontrarse confrontada a una nueva realidad: un Kremlin que no solo busca definir el futuro del este ucraniano, sino que también plantea un pulso directo a Occidente si percibe que su influencia o seguridad están amenazadas.