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La ciudad de Brujas (Bélgica), una de las joyas medievales de Europa y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, enfrenta un problema insólito pero serio: los turistas que roban adoquines de sus calles históricas.

Según autoridades locales, cada mes desaparecen entre 50 y 70 adoquines en zonas emblemáticas como Minnewater, la plaza Markt y los alrededores del museo Gruuthuse.

Los robos están generando costes elevados de reparación (hasta 200 euros por metro cuadrado) y representan un riesgo de caídas y accidentes para los peatones.

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¿Por qué los turistas roban los adoquines de Brujas?

Según trascendió oficialmente, si bien no existen imágenes concretas de los autores, las autoridades locales estiman que los turistas retiran los adoquines como souvenirs ilegales. En algunos casos, los huecos dejados fueron rellenados con flores o decoraciones improvisadas.

Consecuencias legales: hasta 5 años de prisión

El gobierno local ya comenzó a denunciar formalmente cada caso de sustracción, recordando que el robo de elementos patrimoniales puede acarrear penas de hasta cinco años de prisión y multas que superan los 3.000 euros. En casos agravados, las sanciones podrían aumentar al tratarse de bienes protegidos.

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En Roma (Italia), las autoridades también detectaron que los turistas intentan llevarse los tradicionales "sanpietrini", los característicos adoquines romanos. Estas acciones llegaron incluso a zonas arqueológicas, generando gran preocupación por la conservación del patrimonio urbano.

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