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Las bravatas dialécticas y el hostigamiento político que viene llevando adelante el gobierno de Pedro Sánchez contra Israel desde el 7 de octubre han empezado generar consecuencias inesperadas en España.

La primera de ellas es fruto de la insistente acusación de los miembros del Poder Ejecutivo contra el Estado Judío de estar realizando un genocidio contra el pueblo palestino en su afán por terminar con el grupo terrorista Hamás y rescatar a los 124 rehenes que tiene secuestrados desde hace ocho meses.

Esta calificación podría abrirles la puerta a unos dos millones de gazatíes a presentar solicitudes de asilo en España, al amparo de la ley 12/2009, del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que regula el derecho de protección a los refugiados.

Una cosa es manipular a la opinión pública con la falsa acusación de genocidio contra Israel en aras de captar algunos votos cautivos en las elecciones europeas del 9 de junio y otra es hacerse cargo de las consecuencias que esas palabras podrían implicar en los hechos.

Por eso, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, salió a bajarle el tono a las declaraciones vertidas por sus compañeros de gabinete y a pedirles que busquen un sinónimo en el diccionario a la hora de seguir atacando al Estado Judío.

Incluso, él mismo evitó pronunciar la palabra “mágica” tras haber sumado a España a la polémica denuncia presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

En cambio, dejó en manos del tribunal el considerar si esta figura es la que debe utilizarse o no. “El delito de genocidio es su labor”, sostuvo Albares en una conferencia de prensa en el Palacio de Viana.

Desde el partido aliado Sumar, desoyeron sus palabras. La propia vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, fue la encargada de volver al ruedo una vez más con las acusaciones. “36.000 asesinados 16.000 niños y niñas. Constantes bombardeos en campos de refugiados, hospitales y escuelas. El genocidio de (Benjamin) Netanyahu ha traspasado todas las fronteras inimaginables. Tras el reconocimiento del Estado Palestino debemos retirar inmediatamente la embajadora”, afirmó en su cuenta de la red social X,

Una vez más, Yolanda Díaz continuó repitiendo las incesantes mentiras propaladas por el grupo terrorista Hamás a través del Ministerio de Salud de Gaza sobre las víctimas en el conflicto como si fueran verdades absolutas, a pesar de que la ONU ya desmintió estas cifras el 14 de mayo y las redujo a 24.686 víctimas mortales identificadas, entre las que se encuentran 4.959 del sexo femenino y 7.797 chicos.

En cambio, los dirigentes del PSOE acataron la orden de Albares en seguida.

Un alto funcionario del Gobierno, que pidió no ser identificado, salió a decir que no se está produciendo un genocidio en Gaza ya que, desde el punto de vista jurídico y tomando en cuenta la definición de Naciones Unidas, esto implicaría arrasar con un pueblo. En cambio, sostuvo que “Israel lo que quiere es acabar con los palestinos en los territorios ocupados” y no con los que “están en España o Europa” u otras partes del mundo.

Las consecuencias del antisemitismo en el Gobierno

Los constantes ataques que ha venido sufriendo Israel de parte del gobierno de Pedro Sánchez no sólo ha tensado las relaciones bilaterales a un límite nunca visto desde que España reconoció al Estado Judío en 1986, sino que ha desatado expresiones de antisemitismo pocas veces vistas en la historia moderna de España.

Varios miembros del gabinete, incluida Yolanda Díaz, repiten una y otra vez con orgullo el lema “Desde el río hasta el mar” o, incluso, su versión extendida “Palestina será libre desde el río hasta el mar”.

Esto promueve oficialmente la desaparición de Israel como nación y el consiguiente aniquilamiento de unos siete millones de judíos que viven en su territorio, además de incitar al antisemitismo en España.

Ante estas declaraciones, la coordinadora para la Lucha contra el Antisemitismo y el Fomento de la Vida Judía de la Comisión Europea, Katharina von Schnurbein, afirmó a Encuentro Judío que la frase “desde el río hasta el mar implica que no hay lugar para Israel. De acuerdo con la definición de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), está muy claro que negar la existencia del Estado de Israel es antisemitismo”.

Preocupada por las sucesivas agresiones emitidas desde el gabinete de Pedro Sánchez, la Asociación Judía Europea emitió un comunicado en el que sostuvo que “el gobierno español ha enviado un mensaje claro a los judíos de toda España y de toda Europa: ‘no reconocemos el derecho de los judíos a defenderse del terror’. El hecho de que provenga de un país que expulsó a los judíos, los quemó en la hoguera y cuya vicepresidenta pidió un genocidio judío ‘desde el río hasta el mar’, no hace más que confirmar las tristes profundidades en las que se ha hundido ahora el gobierno español”.

Pese a esto, el alto funcionario del Gobierno les restó importancia a los dichos vertidos por sus compañeras de gabinete ya que considera que, a su juicio, "en tiempos de campaña la gente dice cosas sin saber muy bien lo que significan”.

De esta forma, está tomando por ignorantes e irresponsables a Yolanda Díaz y a su compañera de gabinete, Sira Rego, y reconociendo que Pedro Sánchez y su equipo están tensando la relación con el Estado Judío y utilizando a los palestinos para hacer política electoral.

Esta justificación no convence a nadie, al punto de que setenta asociaciones y colectivos españoles elevaron una carta abierta a los partidos políticos en la que les piden compromisos efectivos contra el antisemitismo en el país y en la Unión Europea con motivo de los comicios del 9 de junio.

“Instamos al Gobierno de España [a emitir] una información veraz que contribuya al conocimiento real de los acontecimientos en Gaza para contribuir a la búsqueda de una solución de los problemas evitando el enfrentamiento e impedir mensajes antisemitas, sean de aniquilación como el conocido de Hamas, ‘desde el río hasta el mar’, de incriminación afectante a ciudadanos judíos, israelíes o afines, o cualquier otro que supongan demonización, discursos y delitos de odio”, sostiene la misiva.

A su vez, le exigen a Pedro Sánchez que aparte “de las funciones de gobierno a cualquier persona y organización política que no respete los principios de la construcción europea y se implique en la defensa frente a organizaciones terroristas responsables de la situación actual en Gaza”.

La manipulación y el hostigamiento en universidades y escuelas

La política de odio contra Israel lanzada por el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios de izquierda ha generado un incremento del antisemitismo en la opinión pública, en especial en los círculos estudiantiles.

En los últimos tres meses, se han producido ocho eventos en los que se estigmatizaba y atacaba a los judíos, además de banalizar a la Shoá en las sedes de la universidad de las Islas Baleares, en la Complutense y la Autónoma de Madrid, en la Nacional de Educación a Distancia, en la de Barcelona y en la de Valencia, según un informe de la Red Académica contra el Antisemitismo en las Universidades (RAAU), publicado el 3 de junio.

Por eso, la carta firmada por setenta asociaciones y colectivos instó “al Gobierno de España a intervenir ante la manipulación torticera de las universidades públicas, la desidia de las autoridades académicas y el uso de los campus universitarios al albur interesado del arbitrio del nuevo constructo legislativo del Sistema Universitario”.

Ante las agresiones verbales que sufrieron alumnas judías de distintas instituciones, el Gobierno se desentendió del tema y sólo atinó a poner a su disposición la Dirección General para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo para que puedan presentar sus denuncias correspondientes.

“Intentaremos de alguna manera paliar ese sufrimiento, porque tampoco es justo ya que esas mujeres y niñas judías no tienen nada que ver en todo esto. Simplemente por el hecho de ser judías, no pueden ser sujetas de escraches ni discriminación”, concluye el alto funcionario del Gobierno.

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