El Gobierno de Israel ha rechazado de forma categórica la retirada de sus fuerzas militares de los territorios vecinos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha afirmado este lunes que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) permanecerán en Líbano, Siria y la Franja de Gaza por tiempo indefinido. El anuncio se ha producido apenas unas horas después de que Estados Unidos e Irán alcanzaran un acuerdo preliminar de paz destinado a poner fin a la guerra en Oriente Medio, que incluía explícitamente el frente libanés.
A través de un comunicado oficial, Katz ha explicado que tanto él como el primer ministro, Benjamín Netanyahu, sostienen una política clara basada en el mantenimiento de las tropas en las denominadas "zonas de seguridad". El objetivo de esta permanencia ilimitada, según el titular de Defensa, es proteger la frontera y las comunidades israelíes de los elementos yihadistas que operan en dichas regiones.
El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, aseguró que el acuerdo anunciado "no vincula" a su país: "Israel no está subordinado a Estados Unidos. Somos un país independiente y soberano. No somos parte de este acuerdo que no cuida nuestra seguridad, y no nos obliga de ninguna manera. No podemos comprometernos con menos que el desmantelamiento de Hezbolá, no podemos retirarnos de ningún territorio". Además, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que las tropas israelíes "permanecerán en las zonas de seguridad del Líbano, Siria y Gaza de forma indefinida para defender la frontera y los asentamientos israelíes contra elementos yihadistas".
La postura de Israel ante la presión de Estados Unidos
A pesar del pacto auspiciado por Washington y Teherán, la administración israelí ha mostrado una firme oposición a replegar sus efectivos. El ministro Katz ha asegurado que Israel no cederá ante las exigencias internacionales, señalando de forma explícita: "Nos oponemos a la retirada de las FDI del Líbano, a pesar de todas las presiones actuales y futuras".
De acuerdo con el comunicado, esta posición ya ha sido trasladada directamente a los representantes de la Casa Blanca. El primer ministro Netanyahu le transmitió esta postura al presidente estadounidense, Donald Trump, y a otros altos funcionarios de su administración. Por su parte, el propio Katz ratificó este posicionamiento este domingo ante el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmando que el Ejército no tiene intención de abandonar el sur de Líbano.
Además, el ministro de Defensa ha lanzado una advertencia directa a las autoridades de Teherán, asegurando que si Irán decide atacar a Israel como respuesta a la campaña militar en territorio libanés, el ejército israelí responderá "con toda su fuerza".
El control territorial como lección militar tras el 7 de octubre
Para el Ejecutivo israelí, la ocupación prolongada de terrenos en Líbano, Siria y Palestina constituye "la principal lección" derivada de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, en los cuales murieron alrededor de 1.200 personas.
Katz ha calificado el control de estas áreas como una prioridad estratégica irrenunciable. "La toma de territorio y zonas de seguridad ha sido uno de los mayores logros de las Fuerzas de Defensa de Israel en la Guerra del Renacimiento", aseveró el ministro. Este término, "Guerra del Renacimiento", fue la denominación propuesta por Benjamín Netanyahu en octubre de 2025 para referirse a la contienda que el país ha librado en siete frentes distintos durante los últimos años.
Irán exige el cese total de los ataques israelíes en Líbano
Por su parte, la República Islámica de Irán ha reaccionado al anuncio exigiendo de manera inmediata la paralización de todas las operaciones militares de Tel Aviv. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha insistido en "la necesidad de un cese total de la agresión" de Israel contra el territorio libanés.
Tras hacerse público el acuerdo preliminar de paz con los Estados Unidos, Araqchí ha mantenido una ronda de conversaciones telefónicas con sus homólogos de Irak (Fuad Hussein), Egipto (Badr Abdelatty), Turquía (Hakan Fidan) y Arabia Saudí (Faisal bin Farhan). Durante estos contactos, el jefe de la diplomacia iraní ha trasladado a Washington la responsabilidad directa de velar por la aplicación de lo pactado, enfatizando que cualquier resolución real del conflicto debe frenar los ataques del que denominó "régimen sionista".
Teherán ha reiterado de forma constante que su entendimiento diplomático con los Estados Unidos estaba supeditado al fin de las hostilidades israelíes en Líbano, con especial énfasis en el partido-milicia Hizbulá. No obstante, la determinación manifestada por el Ministerio de Defensa israelí de mantener su presencia en el sur de Líbano de forma indefinida abre un escenario de incertidumbre sobre la viabilidad práctica del alto el fuego acordado por las potencias internacionales.