Este domingo 7 de septiembre, la Plaza de San Pedro será escenario de un evento histórico para la Iglesia Católica: el Papa León XIV canonizará a Carlo Acutis, el joven italiano conocido como el “influencer” de Dios, y a Pier Giorgio Frassati, quien dedicó su corta vida a ayudar a los más pobres.
Ambos serán elevados a los altares en una ceremonia que resalta la relevancia de la santidad en la vida cotidiana y en el mundo moderno.
Carlo Acutis: el santo millenial
Carlo Acutis, fallecido en 2006 a los 15 años debido a una leucemia, será reconocido como el primer santo “millenial”. Conocido por su pasión por la informática y su devoción a la fe cristiana, Acutis utilizó las herramientas tecnológicas para difundir los valores cristianos, incluso creando un sitio web que documentaba los milagros eucarísticos en el mundo. A pesar de no provenir de una familia particularmente religiosa, su devoción se destacó en su adolescencia, convirtiéndose en un modelo para los jóvenes de su tiempo.
Acutis fue beatificado en 2020 y se le atribuye el milagro de la curación de Valeria Valverde, una joven costarricense que sufrió un grave accidente en 2022. El proceso de canonización ha sido excepcionalmente rápido, completándose en solo cuatro años, y su historia representa una fuente de inspiración para los adolescentes y jóvenes del siglo XXI.
Pier Giorgio Frassati: el santo de la solidaridad
Junto a Acutis, será canonizado Pier Giorgio Frassati, un joven italiano que, aunque nació en una familia rica, dedicó su vida a la ayuda de los más necesitados. Nacido en Turín en 1901, Frassati se destacó por su entrega a los pobres, a quienes proporcionaba alimentos, ropa y otros recursos. Su vida estuvo marcada por su pertenencia a numerosas asociaciones católicas laicas y su dedicación al trabajo social, a pesar de las críticas de su familia, que no comprendía su estilo de vida.
Frassati falleció en 1925 a los 24 años debido a una poliomielitis fulminante. Su funeral fue un acto conmovedor, con la participación de miles de personas, principalmente de aquellos a quienes había ayudado durante su vida. Su santidad refleja un testimonio de servicio y dedicación a los demás, en especial a los más humildes.
Un mensaje para la juventud de hoy
El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, Marcello Semeraro, destacó que las vidas de Acutis y Frassati invitan a reflexionar sobre el sentido de las etapas de la vida. Según Semeraro, Frassati representa una etapa concreta de la vida, mientras que Acutis es un modelo para los jóvenes de la era digital, especialmente en un contexto donde la adolescencia es una etapa cada vez más crítica y compleja.
Ambos santos son descritos como “santos de la calle” por Semeraro, en referencia a su vida entre las personas, lejos de los ambientes cerrados de los conventos y seminarios. Como la mística Madeleine Delbrêl señaló, algunos santos crecen en entornos protegidos, pero Acutis y Frassati vivieron y llevaron su fe al mundo, convirtiéndose en ejemplos de santidad en la vida cotidiana.
La canonización de estos dos jóvenes muestra cómo la santidad puede florecer en los ambientes más diversos, desde la era digital hasta las calles de la ciudad. La Iglesia, al elevar a estos dos jóvenes al altar, lanza un mensaje claro: la santidad no depende de la edad ni del entorno, sino de la dedicación y el amor al prójimo y a Dios.