Cuando todos consumimos las mismas síntesis, los mismos resúmenes, las mismas "mejores respuestas" generadas por tres o cuatro modelos entrenados con corpus prácticamente idénticos, la comunicación humana ha dejado de existir. Lo que queda es un soliloquio: la IA hablándose a sí misma a través de millones de bocas que repiten su output.