Pedro Sánchez continúa tomando distancia del discurso ultra feminista de su ministra de Igualdad, Irene Montero.
Pedro Sánchez continúa tomando distancia del discurso ultra feminista de su ministra de Igualdad, Irene Montero.
El presidente de España sostiene un discurso más integrador que el de su colaboradora. Según ha argumentado, blandiendo estudios demoscópicos, tanto hombres como mujeres se habrían sentido "incómodos" con la línea confrontativa seguida por la dirigente de Podemos.
Y también ha censurado estas posiciones en una entrevista en el programa El Intermedio, de La Sexta, para que "no demos argumentos a estos líderes políticos", en referencia al discurso anti feminista de Vox, "y hagamos un discurso más integrador".
El jefe del Ejecutivo y candidato del PSOE a la reelección reconoce ahora elefecto negativo en las urnas de estos discursos.
Aunque ha mostrado su deseo de gobernar en el futuro con Sumar, la confluencia liderada por Yolanda Díaz y que no incluye a Montero en sus listas, sí ha enmendado las posiciones que más lo habrían desgastado. Sin referirse tanto a las polémicas concretas como la reforma de la ley del “solo sí es sí”, sino haciendo una enmienda a la totalidad de un discurso que habría alejado a potenciales votantes. De ahí, se pronunció por "un feminismo integrador de mayorías"
El PSOE siempre quiso reivindicar para sí la bandera feminista, y la apuesta por situar a la ex vicepresidenta primera y exsecretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, como cabeza de lista por Granada es una muestra de esta voluntad.
El pasado lunes, durante una entrevista en Onda Cero, el presidente del Gobierno ya dio cuenta de sus "públicas y notorias discrepancias" con Irene Montero. Las políticas de Igualdad ya fueron uno de los principales focos de conflicto en la coalición durante esta legislatura, que acabó dividiendo también a los socialistas, aunque Sánchez siempre acabó cerrando filas con sus socios para evitar una fractura en el Ejecutivo.
Ahora, en plena precampaña y con los "estudios demoscópicos" en la mano, Sánchez busca renegar de Montero y empatizar con esos votantes que se habrían sentido "incómodos".
Yolanda Díaz ya reprochó a Sánchez cuando lanzó su primera reflexión sobre cómo el partido de Irene Montero contribuyó a la polarización desde el Ministerio de Igualdad: "Es una incorrección. El feminismo cuestiona la sociedad, a mujeres y a hombres, por esto es incómodo. Lo que ha afirmado Sánchez es muy complicado", aseguró Díaz en una entrevista en Cadena SER.
"Cuidado con las cosas que decimos, en un caso y en otro. No hay relativismo cultural cuando hablamos de derechos humanos", advirtió la vicepresidenta segunda. Sin embargo, Sánchez se reafirmaba en la entrevista de la noche de este martes en El Intermedio porque "el discurso que podamos hacer las fuerzas de izquierda contribuiría mejor a esa causa si hiciéramos discursos más amplios e integradores".
La propia Montero contestó también con un tuit con la imagen de una pancarta en una manifestación feminista que rezaba “Disculpe las molestias, pero no están matando”.
Sánchez, por su parte, se reafirmó en que, más que en el fondo, "la forma de expresar algunas posiciones políticas en relación con el feminismo por parte de la ministra de Igualdad ha hecho que mucha gente se sienta incómoda".
Siguiendo la misma línea de desmarcarse de las cuestiones que más lo han desgastado esta legislatura, Sánchez ha vuelto a renegar también de su alianza con grupos como EH Bildu, negando acuerdos de legislatura más allá de pactos parlamentarios puntuales.
Principalmente en leyes sociales, por lo que ha querido poner en valor que "lo importante no es el con quién, sino el para qué". En esta línea, ha defendido que el marco del PP de asociar a los socialistas con las formaciones independentistas es "un engaño para no hablar de las leyes que hemos aprobado" y una estrategia para tratar de deshumanizarlo y caricaturizarlo "diciendo que soy el diablo y un monstruo de siete cabezas".
Sánchez ha vuelto a presentarse como dique de contención a un Gobierno del popular Alberto Núñez Feijóo con el supuesto del líder de Vox como vicepresidente.
"España no se merece un Gobierno con Abascal", insistió, para concluir que sería "una desgracia" para el país y para la propia UE. Lo que está en juego, dijo, es "ir de la mano de las grandes naciones europeas" en cuestiones como transición verde o la lucha contra la violencia de género o hacerlo "por derroteros como el que marca Orbán en Hungría".
En lugar de polarizar con Vox, Sánchez trata de hacerlo directamente con Feijóo, a quien acusa de asumir los discursos y los marcos de la ultraderecha: "Hay un PP que le ha abierto las puertas de par en par", y "asume en primera persona muchas de las tesis que está impulsando Vox".
El presidente del Gobierno sigue protagonizando un road show mediático durante esta campaña, con sobredosis de platós y entrevistas de su candidato a la reelección.
El lunes comenzó en Onda Cero, la noche de este martes continuó en El Intermedio y el domingo recalará en Lo de Évole (La Sexta), para dos días después hacer lo propio en El Hormiguero (Antena 3). El objetivo pasa por llevar un mensaje que busca recuperar votantes desencantados en aspectos que principalmente tienen que ver con su política de pactos, parlamentarios y de coalición, así como de ciertas políticas de sus socios electorales.
Este diseño de campaña se complementará con un novedoso formato de conversaciones con ministros que estrenará este miércoles con el de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para poner en valor aspectos de su gestión como la reforma de las pensiones. Conversaciones temáticas para fijar mensaje sobre la gestión y las propuestas programáticas y contrarrestar una campaña donde los tradicionales mítines no ocuparán un lugar central.