Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), otorgó una entrevista El Español y OK Diario donde se refirió a su beso a Jenni Hermoso en la ceremonia de premiación del Mundial Femenino que derivó en la denuncia de la propia jugadora y le costó su puesto al mando de la Federación, y aseguró que "ella sabe que miente, yo lo sé y lo saben mis hijas que me acompañaban y que escucharon a Jenni decir: 'Dejadme ya en paz, que es un amigo, que ha sido un pico entre dos amigos'. Eso lo han escuchado mis hijas".
Rubiales también hizo referencia y apuntó contra el cambio de versión de Jenni en este caso: "Al bajar del avión nos llama a los dos la persona responsable de la Federación Española con FIFA, primero a ella y después a mí, y volvemos a declarar lo mismo. Es decir, claro que ella lo pasaría mal en Ibiza. Bueno, creo que lo pasó muy bien y también mal por las presiones, pero las presiones no venían de mí, las presiones eran públicas. Teníamos a toda una vicepresidenta y alguna ministra diciendo barbaridades. Entonces yo creo que la presión, sobre todo de la extrema izquierda, fue fundamental y de muchos medios que la mayoría de ellos, pues si no reciben dinero de uno (Tebas), reciben dinero del otro (Gobierno). Mi cabeza era muy jugosa en ese momento", aseguró.
En otra línea, Rubiales se mostró agradecido con la gente que lo apoyó y señaló que "en la calle todo el mundo está conmigo, sobre todo las mujeres. Me siento muy reconfortado por la gente que me ha apoyado. Todo el mundo que me para me dice que es una injusticia y algo tremendo".
Por otro lado, reveló que recibió apoyo de varios jueces en este caso: "Hablo con muchos jueces y ni uno piensa que aquí hay un delito. Yo creo que no hay nadie que se crea que esto que ocurrió fue una agresión sexual. Hoy en día, con la presión mediática que se ha creado y de partidos políticos, es que prácticamente tiene que ser un valiente para tomar una decisión que sea a contracorriente", dijo.
También se refirió a los medios de comunicación y mostró su indignación por el trato que recibió por parte de los mismos: "Digamos que yo he tenido, en un momento determinado, enemigos claves en determinadas instituciones. ¿De verdad que daba para tanto? Yo no lo creo. Salvo que se hiciera un esfuerzo tremendo por crear de una ola un tsunami y de un tsunami un terremoto mundial", expresó el expresidente de la RFEF.
Con respecto a la situación en la que se encuentra el Caso Rubiales, apuntó: "Con todos penalistas y jueces con los que he hablado me dicen que no hay nada, todos los consultados. ¿Esto quiere decir que se va a archivar? No lo sé porque aquí entran muchas presiones y hoy en día a un juez se le exige que sea un valiente. Sé que hay aquí una presión mediática bestial que empezó por la extrema izquierda de este país, a lo que luego se sumaron otros y luego medios de comunicación que tienen la credibilidad que tienen para la población, pero que funcionan como un martillo pilón a diario y con una agenda. Estoy tranquilo con lo que hay. Aquí hay que atreverse a archivar y ver si hay juicio o no".
En otro momento regresó al 20 de agosto, cuando todo ocurrió en inicio, y declaró: "El fútbol es pasión. Es que en el fútbol hay que celebrar los goles, hay que ser espontáneos, hay que gritar, hay que… Y un Mundial es algo muy gordo, ¿no? Y claro, pues yo sentía en aquel momento un cariño tremendo por esta jugadora que además éramos amigos y que teníamos una relación de años de atrás, de hablar con ella, de pedirme muchas cosas… Rubi esto, Rubiales aquello… Le pedí permiso y ella me dijo que vale. Lo sabemos los dos y cualquiera que vea la escena. Así es que yo creo que ninguna persona coherente puede pensar de ninguna manera diferente. Pero luego han pasado cosas raras. ¿Cómo se explica que en una final en la que hay decenas de cámaras no haya ninguna cámara que enfoque mejor el momento? Se han juntado intereses y le ha venido muy bien al panorama político y mediático para distraer algunas cosas y con intereses espurios. Es decir, días, días y más días de alargar esta historia".
Rubiales dijo todo lo que tenía para decir y también rememoró su no dimisión en la Asamble Extraordinaria: "Yo creo que actué con coraje y con indignación. Algunos lo han catalogado de soberbia y para nada. Yo estaba muy indignado por el ataque tremendo, furibundo y diría que espurio de determinados políticos y de muchos medios y manipulando la verdad. Luego, el silencio primero y la mentira después de la señora Hermoso contribuyó a acrecentarlo todo. Pero creo que hice lo que tenía que hacer. Evidentemente, cuando me suspende UEFA y cuando hay determinadas presiones y llamadas, no ya a mí, sino pues que a otras personas que podían quedarse sin trabajo, pues uno dice bueno, es que me voy a llevar por delante a mucha gente, entonces pues es mejor echarse a un lado. Pero voy a seguir luchando hasta el final. Voy a seguir luchando hasta el final y sé que la inmensa mayoría de la gente en esto está conmigo. Les caeré mejor o peor, pensarán que mi gestión es buena o mala. Pero en esto en concreto, la inmensa mayoría de los españoles, los españoles de bien, están, están de acuerdo", apuntó.
Uno de los actos seguidos a este acontecimiento, Luis se refirió a la sanción que le impuso la FIFA: "En la FIFA tengo algunos amigos, entre comillas, que estaban deseándolo. Es evidente que, si tú te das cuenta cuántos futbolistas, entrenadores, dirigentes, por ejemplo, se han llevado la mano donde yo me la llevé y además insultando y provocando y no han sido ni apercibidos. O si te das cuenta que había un seleccionador acusado de mantener relaciones sexuales con jugadoras de su equipo sin consentimiento y estuvo en el Mundial. ¿Se tomó alguna medida cautelar? No. Entonces yo creo que había mucho interés cuando mi gesto no deja de ser soez o vulgar o como le quieras llamar, pero era un reconocimiento al seleccionador. Le dije ‘Ole tus huevos, ole tus huevos’. Creo que es una expresión española y muy castiza que gustará más o menos, pero reflejaba lo que había sufrido Jorge Vilda, lo que había sufrido su familia, porque al final fue sometido a una tremenda presión por parte de las jugadoras que me decían que había que echarlo. Yo aguanté y creo que el resultado, visto lo visto, fue positivo", sentenció.