24 de abril de 2026 8:59 hs

Por momentos pareciera que la guerra en Medio Oriente sólo se tratara del estrecho de Ormuz. Y en buena parte, lo es. Con un nivel de esquizofrenia geopolítica inaudito, se bloquea, se reabre, se vuelve a cerrar.

Es que este corredor de 160 km de largo pero 33 km en su punto más angosto, un verdadero embudo marítimo, es una vía comercial en el Golfo Pérsico por la que transita el 20% del petróleo mundial que Irán supo convertir en su gran arma de negociación.

El estrecho, cuyo tráfico el régimen de Teherán aspira a controlar, hoy continúa bajo bloqueo naval de EE.UU. pese a que Donald Trump decidió el martes prolongar la tregua (cese de hostilidades).

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Fue una decisión unilateral ya que Irán considera esa medida “un acto de guerra” y no tiene ninguna intención de negociar. El bloqueo le impide mover su crudo. Lo priva así de un ingreso de unos u$s 500 diarios, que exportaba a China.

Desde la extensión del alto al fuego, de hecho, Teherán ya atacó dos embarcaciones que circulaban en Ormuz.

Señales de que el conflicto puede ir más allá de Ormuz

Pero hay dos datos inquietantes que justifican detenerse en otras rutas marítimas.

El mismo martes, poco antes de que el presidente volviera a renovar la tregua, EE.UU. detuvo un petrolero iraní entre Sri Lanka e Indonesia en el Océano Índico, que se dirigía al estrecho de Malaca (ver foto abajo).

Esto está a unos 3.200 km del Golfo Pérsico. El primer motivo de alerta es la expansión del área de conflicto, lo que supone un aumento de la presión del régimen de Teherán en su búsqueda de rutas alternativas.

fuera de ormuz

Por otro lado, el sábado, Irán declaró el cierre del estrecho horas después de haber dicho que estaba abierto a una libre circulación. Y fue entonces cuando hizo una advertencia que es otro motivo para pensar que la guerra puede ir más allá de Ormuz.

No sólo repitió que si el bloqueo continúa, atacarían a todo barco que transite por el canal. Si eso ocurriera, se desataría una “reacción en cadena” en otras rutas marítimas aún más críticas.

La amenaza fue realizada a través de las redes sociales por Ali Akbar Velayati, consejero en asuntos internacionales del líder supremo Mojtaba Khamenei.

“Hoy no sólo la seguridad de Ormuz y Malaca está garantizada bajo la sombra de nuestro poder y de nuestros socios estratégicos sino que la seguridad de Bab el-Mandeb también está en manos de los hermanos Ansar Allah brothers”, escribió, en referencia al grupo terrorista con base en Yemen, los hutíes.

¿Cuáles son estos dos estrechos que menciona Irán? Y sobre todo, ¿posee realmente los recursos para generar una alteración del flujo comercial como lo hizo en Ormuz?

En todo caso, los iraníes están obligando al mundo a empezar a cuestionarse sobre la seguridad de otras rutas comerciales vitales más allá de Ormuz.

Dos estrechos que Teherán asegura tener bajo su control

  • -Estrecho de Malaca

Conecta el océano Índico con el Pacífico y junto con el de Singapur forman un corredor continuo que es la ruta más congestionada para el crudo y los derivados del petróleo en términos de barriles diarios.

Es un túnel de unos 800 km de largo por el que transita el 40% del comercio global y alrededor de un tercio del petróleo mundial.

Esto lo convierte en un punto de congestión vital que une el Medio Oriente y Europa con la región de Asia-Pacífico.

China depende en gran medida de este estrecho canal para sus importaciones de petróleo. A decir verdad, su dependencia es tal que se la considera una vulnerabilidad estratégica conocida como “el dilema de Malaca”.

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Los chinos importan cerca del 80% de su petróleo y gran parte de su comercio marítimo vía este estrecho, lo que implica que un bloqueo en un eventual conflicto -por ejemplo con Taiwán- podría estrangular su economía.

El buque que fue detenido por la Armada estadounidense en dirección a Malaca buscaba precisamente llegar a las refinerías chinas, sus clientes leales desde que las sanciones cerraron el resto de los mercados.

Ambos estrechos, que forman un largo corredor, son administrados en forma conjunta por Singapur, Malasia e Indonesia.

El acuerdo de cooperación en defensa firmado hace poco entre EE.UU. e Indonesia genera dudas sobre cómo puede influir en el uso de la ruta.

Estrecho de Bab el-Mandeb

Bab el-Mandeb, también conocido como “puerta de las lamentaciones”, es un estrecho que conecta el Mar Rojo, al norte, con el golfo de Adén, al sur y el océano Índico.

Constituye, a su vez, el acceso sur al canal de Suez y concentra una cuarta parte de los suministros energéticos globales, que fluyen por sus aguas.

Aún más angosto que Ormuz en su punto más estrecho (26 km), se ubica entre la República de ciudades de Yemen y Yibuti, país de África Oriental.

Desde noviembre de 2023, con el estallido de la guerra entre Israel y Gaza, los rebeldes terroristas hutíes de Yemen, financiados por Irán, atacan barcos comerciales en este canal en apoyo de la causa de Hezbollah en Gaza.

Esto obliga a las empresas navieras a desviar el recorrido de sus barcos rodeando el Cabo de Buena Esperanza en África, lo que dispara los costos de transporte.

Cuál es el grado de credibilidad de las amenazas de Irán

En cuanto a las amenazas iraníes, la advertencia sobre bloquear Bab el-Mandeb es creíble.

De hecho, después de un tiempo fuera de escena, los hutíes ya reaparecieron en apoyo de Irán durante estas semanas con ataques en el Mar Rojo.

Es cierto que provocaron un mayor daño los bombardeos al oleoducto que utiliza Arabia Saudita para exportar vía el Mar Rojo y evitar Ormuz (ya operativo nuevamente).

hutíes

Pero nada quita que la agresión de los hutíes pueda escalar en adelante como lo hizo en otros tiempos. Y si no bloquear totalmente la circulación, provocar una caída del tráfico por simple efecto disuasión.

Por otro lado, en el caso de Malaca, una ruta aún más estratégica a nivel energético, un escenario de interrupción del comercio parece menos factible, según los analistas.

A diferencia de Ormuz, Malaca está bajo la supervisión conjunta de tres Estados y los tres países costeros deberían decidir restringir la circulación como lo hizo Irán.

Además, mientras que Ormuz no ofrece “escapatoria” para llegar al océano Índico, en Malaca hay alternativas naturales en caso de un potencial bloqueo.

Estrechos como el de Sonda, Lombok y Ombai ofrecen desviaciones que suponen rodear el archipiélago indonesio.

En cualquier caso, lo que resulta claro es que el mundo entero están prestando una atención a las vías marítimas que conectan a los mercados como nunca antes.

Y salvo los Emiratos y Arabia Saudita, el resto de los gigantes petroleros del Golfo que hoy ya tienen sus tanques de almacenamiento a tope y no pueden vender su producción, están pensando seriamente en hacer multimillonarias inversiones a largo plazo.

Hoy el costo-beneficio de construir oleoductos que atraviesen el desierto para buscar el mar como “plan B” parece totalmente razonable.

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