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La ausencia de nieve en España en buena parte del país encendió la preocupación en estaciones de esquí, ayuntamientos de montaña y sectores vinculados al turismo invernal.

Las temperaturas más altas de lo habitual y la inestabilidad de las precipitaciones están retrasando la apertura de numerosas pistas y comprometen la temporada en varias comunidades autónomas que dependen del turismo blanco como motor económico.

Las zonas más afectadas en España

El impacto es especialmente visible en el Pirineo aragonés y catalán, donde las estaciones funcionan con espesores mínimos o directamente continúan cerradas a la espera de un cambio significativo del tiempo.

En la Cordillera Cantábrica, con estaciones en Asturias, Cantabria y León, la falta de nieve obligó a suspender actividades previstas para diciembre y a reprogramar eventos locales vinculados al inicio de la temporada.

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Estación de esquí de Navacerrada.

En la Comunidad de Madrid, estaciones como Valdesquí o Navacerrada muestran un escenario similar: pistas verdes, reservas congeladas y hoteles que aún no pueden aprovechar el pico de visitantes de invierno. La preocupación se replica en el Sistema Ibérico, donde los espesores también son insuficientes para garantizar la apertura completa.

La reacción de los ayuntamientos ante la falta de nieve

Ante este panorama, los ayuntamientos de montaña están adoptando medidas de emergencia para evitar un golpe económico mayor.

Entre las principales acciones se encuentran:

En algunas zonas del Pirineo ya se plantean inversiones para transformar la estación en un destino “de cuatro estaciones”, con actividades durante todo el año y menos dependencia del clima invernal.

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Una carretera nevada en la estación de esquí y montaña de Alto Campoo.

Un impacto directo en el empleo y la economía local

La temporada de nieve en España mueve cada año más de 2.000 millones de euros y genera miles de empleos directos e indirectos. Cuando la nieve no llega, las consecuencias se sienten de inmediato: hoteles sin reservas, negocios de alquiler de equipos sin actividad, monitores sin trabajo y ayuntamientos que enfrentan una caída drástica de ingresos.

La situación preocupa especialmente en zonas rurales de montaña, donde el turismo de invierno sostiene buena parte de la economía local y actúa como freno al despoblamiento.

Los servicios meteorológicos coinciden en que la situación podría mejorar ligeramente con la llegada de una masa de aire más fría en las próximas semanas, pero no se esperan nevadas fuertes ni persistentes en el corto plazo. Las temperaturas continúan por encima del promedio y la cota de nieve se mantiene alta, lo que dificulta la acumulación necesaria para abrir pistas con normalidad.

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España Nieve alarma

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