El calor extremo no da tregua en Europa. Durante semanas, la persistencia de dorsales anticiclónicas muy robustas ha disparado los termómetros terrestres, dejando récords de temperaturas en varios países del continente. Sin embargo, los expertos advierten de que el fenómeno no se limita a la superficie terrestre: las olas de calor marinas están registrando valores excepcionales. La principal preocupación de los especialistas se centra ahora en el mar Mediterráneo, donde ya se está gestando una gran mancha de agua cálida que amenaza con alterar el equilibrio climático de la región.
Récord histórico en Baleares: el Mediterráneo registra temperaturas propias del Caribe
Según los datos de Meteored, el impacto de las altas temperaturas es plenamente visible tanto en el mar Mediterráneo como en el Cantábrico. Por primera vez en lo que va de verano, las aguas del Mediterráneo español han alcanzado la barrera de los 30ºC. En concreto, el pasado domingo 12 de julio, la boya de la bahía de Pollença, en Mallorca, marcó un registro histórico de 30,9ºC, un valor térmico equivalente al que suele registrarse en las aguas del mar Caribe.
Este incremento no es un hecho aislado de las Islas Baleares. Otras boyas de medición situadas en puntos estratégicos como la Comunidad Valenciana, el cabo de Palos (Murcia) y el sur de Cataluña están registrando de forma generalizada temperaturas que rondan los 27-28ºC, con picos que incluso superan estas cifras.
Una masa de aire norteafricana consolidará la mancha de agua cálida
Los pronósticos meteorológicos a corto plazo no apuntan a un cambio de tendencia. Para las próximas jornadas se prevé la llegada de una masa de aire norteafricana extremadamente cálida y persistente sobre el Mediterráneo. Este factor, sumado a una elevada insolación y a la presencia de vientos muy débiles, acelerará el calentamiento de las aguas.
Como consecuencia de este escenario, se prevé la consolidación de una importante mancha de aguas muy cálidas, especialmente visible en la parte occidental del Mediterráneo y en el centro de Europa. En estas zonas, los valores podrían situarse de forma continuada entre los 29ºC y 30ºC, lo que representa una anomalía de hasta 5ºC por encima de la media climatológica para mediados de julio.
Por otra parte, la situación en el norte peninsular también mantiene en alerta a los expertos. En el Cantábrico, y muy especialmente en el golfo de Vizcaya, las boyas ya miden temperaturas superiores a los 24ºC, un registro que se sitúa hasta 6ºC por encima de lo habitual para esta época del año. En contraste, las anomalías térmicas se presentan de forma más moderada en el Cantábrico occidental, Galicia, el golfo de Cádiz y las Islas Canarias.
Las consecuencias del calentamiento marino: noches tórridas y tormentas extremas
El calentamiento anómalo del agua del mar no es solo un indicador climático, sino que tiene un impacto directo y severo en el día a día de la población y en los ecosistemas:
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Mayor sensación de bochorno y menos viento: El incremento térmico del agua debilita las brisas marinas y eleva drásticamente la humedad, aumentando la sensación térmica de sofoco.
Noches tropicales y tórridas: Un mar excesivamente cálido impide que las temperaturas bajen durante la noche, favoreciendo que estos episodios de calor nocturno sean cada vez más frecuentes.
Combustible para fenómenos extremos: El calor y la humedad que emanan de la superficie marina funcionan como "gasolina" atmosférica, incrementando notablemente la virulencia y la fuerza de los episodios tormentosos.
Impacto ecológico: Esta anomalía térmica continuada ya está provocando numerosos efectos negativos y alteraciones en la flora y la fauna del ecosistema marino español.