31 de enero 2026 - 11:36hs

España atraviesa desde hace semanas un episodio meteorológico poco habitual, marcado por una sucesión de borrascas atlánticas que han dejado lluvias persistentes, fuertes rachas de viento y hasta una nevada llamativa en Madrid. Detrás de este patrón se combinan varios factores atmosféricos que han alterado la circulación habitual del invierno.

Según explican fuentes de AEMET, uno de los elementos clave es el debilitamiento del vórtice polar, una gran estructura de aire muy frío y bajas presiones que normalmente se mantiene estable sobre el Ártico durante el invierno. A este fenómeno se ha sumado la presencia de un bloqueo anticiclónico en zonas como Groenlandia y Escandinavia, lo que ha obligado al chorro polar —la corriente de vientos que separa el aire frío del templado— a desplazarse más al sur de lo habitual.

Este desvío ha abierto una especie de “pasillo” atmosférico que ha facilitado la llegada encadenada de borrascas a la Península Ibérica. El resultado ha sido un tiempo inestable y húmedo, con episodios de precipitaciones intensas y temperaturas más bajas de lo normal para muchas zonas.

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Según las últimas proyecciones de los principales centros meteorológicos internacionales, como el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) y el Global Forecast System (GFS), el modelo de predicción del servicio meteorológico de Estados Unidos, existe una alta probabilidad de que a comienzos de febrero de 2026 se produzca un episodio intenso de calentamiento súbito estratosférico (CSE).

Atención ante una ruptura

Las mismas fuentes advierten ahora de que la evolución del vórtice polar merece especial atención. Un mayor debilitamiento, o incluso una posible ruptura, podría favorecer descensos bruscos de aire muy frío hacia latitudes medias, incrementando el riesgo de olas de frío severas en Europa, incluida España. Este tipo de situaciones ya se ha traducido recientemente en episodios extremos en Norteamérica y en regiones del norte y este del continente europeo.

Aunque no se puede anticipar con exactitud si estos escenarios se materializarán, desde la AEMET subrayan que el actual comportamiento del vórtice polar explica tanto la inestabilidad persistente en España como la mayor frecuencia de episodios fríos intensos en el hemisferio norte durante este invierno.

Qué es el vórtice polar

El vórtice polar es una extensa estructura de bajas presiones formada por aire extremadamente frío que gira en sentido antihorario alrededor del Polo Norte, tanto en la troposfera —la capa más baja de la atmósfera— como en la estratosfera, situada entre los 10 y 50 kilómetros de altitud. En situaciones normales, durante el invierno del hemisferio norte, este sistema se mantiene estable y concentrado, reteniendo el aire ártico en las regiones polares y contribuyendo a que zonas de latitudes medias, como Europa, registren un clima más templado.

Uno de los escenarios que más atención concentra es la eventual fragmentación o debilitamiento extremo del vórtice polar, una hipótesis que, por el momento, se mantiene en el terreno de la posibilidad. De producirse esa división, el sistema podría descomponerse en varios lóbulos, con la opción de que uno de ellos se desplace hacia el centro y el norte de Europa.

Ese desplazamiento permitiría la irrupción de masas de aire ártico o siberiano, alterando la configuración del vórtice y creando un escenario propicio para la llegada de heladas intensas y episodios de nieve en amplias zonas del continente europeo.

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