Un avión de la aerolínea Turkish Airlines, que cubría la ruta Estambul-Barcelona, ha tenido que realizar un aterrizaje de emergencia este jueves en el Aeropuerto de El Prat tras activar los protocolos de seguridad debido a una presunta amenaza de bomba a bordo. La alarma se desató a raíz de una broma de un pasajero, que confundió la situación con una amenaza real.
La confusión: una broma de un pasajero causa pánico
El incidente comenzó cuando uno de los 150 pasajeros del vuelo, un Airbus A321, escribió en su teléfono móvil la frase "amenaza de bomba". Otro pasajero, al ver el mensaje en el dispositivo del primero, alertó a la tripulación, temiendo que se tratara de una amenaza real. Según fuentes de El País, la confusión se produjo cuando un pasajero cambió el nombre de la red Wi-Fi del avión a "amenaza de bomba", lo que desató la alarma.
Activación del plan de emergencia Aerocat
Ante el temor de una posible amenaza, Protección Civil activó el plan de emergencia Aerocat para hacer un seguimiento cercano de lo que fue calificado como una "situación de riesgo" en el Aeropuerto de El Prat. A pesar de la confusión, AENA aseguró que el aeropuerto "está operando con total normalidad", y que las operaciones no se vieron afectadas por el incidente.
El avión aterrizó sin problemas alrededor de las 10:57 horas, tras un desvío en su ruta y un vuelo en círculos durante 20 minutos. Durante el trayecto, el avión fue escoltado por un caza francés mientras cruzaba territorio galo, y la escolta continuó hasta que el vuelo ingresó al espacio aéreo español.
Investigación de las autoridades: sin explosivos a bordo
El avión aterrizó en Barcelona con 148 pasajeros y 7 miembros de tripulación a bordo. Inmediatamente después del aterrizaje, las autoridades, incluidas los Mossos d'Esquadra, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los Bomberos de la Generalitat, se desplegaron en el aeropuerto. Los efectivos de los Tedax (unidad especializada en explosivos) realizaron una exhaustiva revisión de la aeronave, revisando a cada uno de los pasajeros. A pesar de la tensión generada, las autoridades confirmaron que no se detectaron explosivos a bordo.
Según fuentes de EFE, la Guardia Civil descartó rápidamente que la amenaza fuera real y aseguró que la situación no afectó al funcionamiento normal del aeropuerto. No obstante, la situación llevó a un considerable retraso en las operaciones, ya que el avión permaneció bajo revisión durante varias horas.
Vuelo escoltado y medidas de seguridad
El vuelo, que había despegado de Estambul con un retraso de media hora, tuvo que volar en círculos durante aproximadamente 20 minutos antes de proceder a su aterrizaje en Barcelona. La situación provocó que se tomaran medidas de seguridad adicionales, como la escolta por un avión de combate francés, que acompañó al avión durante su paso por el espacio aéreo de Francia y hasta su entrada en territorio español.
Un susto sin consecuencias
El aterrizaje de emergencia en El Prat, que inicialmente pareció ser una amenaza seria, resultó ser el resultado de una broma inocente. Afortunadamente, no se detectaron explosivos en el avión y las autoridades descartaron que hubiera un peligro real. Este incidente resalta la importancia de mantener la calma en situaciones de alerta y pone de relieve el eficaz trabajo de las autoridades de seguridad en la gestión de posibles amenazas. Aunque el suceso causó cierto pánico, la rápida actuación de las fuerzas de seguridad permitió una resolución sin mayores consecuencias.