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El próximo 17 de febrero, el cielo regalará una postal. La segunda Luna Nueva del año oscurecerá el firmamento y dará lugar a un eclipse solar anular, popularmente conocido como “anillo de fuego”.

Los astrólogos lo califican de “excepcional”: es el primer eclipse en Acuario desde julio de 2018 y marca, además, el inicio de la temporada de eclipses. Como si fuera poco, coincide exactamente con el Año Nuevo Chino y el comienzo del Año del Caballo de Fuego, una sincronía que añade un aura simbólica al fenómeno.

¿Qué es un eclipse “anillo de fuego”?

Un eclipse solar anular se produce cuando el diámetro aparente de la Luna es menor que el del Sol. En lugar de cubrirlo por completo, deja visible su borde brillante. El resultado es un disco oscuro rodeado por un aro incandescente: un círculo ardiente suspendido en el cielo.

La Luna pasa entre la Tierra y el Sol, pero está demasiado lejos para taparlo por completo. Así, en vez de la noche repentina de un eclipse total, aparece una visión hipnótica, una corona luminosa perfecta, menos oscura que la totalidad, pero igual de sobrecogedora.

Un fenómeno remoto y exclusivo

Aunque el eclipse es global en términos astronómicos, su visibilidad será extremadamente limitada. El anillo completo solo podrá verse desde zonas remotas de la Antártida, especialmente en las cercanías de estaciones científicas como Estación Concordia y Estación Mirny. Allí, los científicos serán testigos privilegiados de este espectáculo cósmico en primera fila.

En regiones más accesibles del hemisferio sur, el fenómeno se observará de manera parcial. El sur de Chile y Argentina, áreas del sudeste de África, Madagascar, Mauricio y diversas islas del océano Índico y del Atlántico sur podrán ver cómo el Sol se oscurece de forma parcial si las condiciones meteorológicas lo permiten.

Según los cálculos astronómicos, la fase parcial comenzará poco antes de las 10:56 (hora peninsular), mientras que el punto máximo —cuando se forme el anillo de fuego— llegará alrededor de las 13:11. En total, el fenómeno se extenderá durante más de cuatro horas.

El primero de un año inolvidable

Este eclipse del 17 de febrero es el primero de 2026 y abre una temporada intensa de eventos celestes. Poco después llegará un eclipse lunar total y, más adelante en el año, otro eclipse solar, el más importante de los últimos 100 años.

Pero todas las miradas estarán puestas en el 12 de agosto de 2026. Ese día, España vivirá uno de los momentos astronómicos más esperados: un eclipse solar total que cruzará el país de oeste a este.

De acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional, “la franja de totalidad de este eclipse cruzará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales de provincia desde A Coruña hasta Palma, incluyendo Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y València. España está situada al final de la franja de totalidad, por lo que esta sucederá cuando el Sol se esté poniendo muy cerca del horizonte. Ello obligará a observar el eclipse desde un lugar con buena visibilidad hacia el oeste.”

El significado astrológico: “reinicios cósmicos”

Más allá de la ciencia, el eclipse del 17 de febrero tiene un potente simbolismo astrológico. No es solo un evento visual, sino una puerta energética que activa cambios, cierres y comienzos de ciclos, especialmente en temas ligados a comunidad, identidad y futuro colectivo.

En astrología, los eclipses solares son considerados “reinicios cósmicos” o puntos de inflexión que pueden abrir nuevos caminos o acelerar procesos que ya estaban en marcha.

A diferencia de una Luna Nueva común, un eclipse solar ocurre cuando la Luna Nueva se encuentra cerca de los nodos lunares, generando una energía que puede sentirse intensa y transformadora durante meses.

Este eclipse se produce en 28°50’ de Acuario, un grado asociado a finalizaciones y transformaciones profundas. Acuario rige el futuro, la innovación y las causas colectivas, lo que podría activar movimientos sociales, proyectos tecnológicos o iniciativas revolucionarias.

Es, dicen los astrólogos, el momento de romper viejos patrones que ya no sirven y abrazar nuevas formas de pensar y conectar.

El 17 de febrero, mientras el “anillo de fuego” arda sobre la Antártida, el cielo no solo ofrecerá un espectáculo astronómico extraordinario: también abrirá simbólicamente un portal hacia el futuro.

Temas:

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