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Por primera vez en 19 meses, la pasada semana el príncipe Harry pisó suelo británico, se sentó a tomar el té, durante 50 minutos con su padre, el rey Carlos III en Clarence House, y volvió a hablar —una vez más— de su historia con la familia real.
Unos días después del encuentro, Harry resumió cómo fue el encuentro al diario The Guardian, con una frase que sonó a cierre: “Tengo la conciencia tranquila”, afirmó el duque de Sussex, que renunció a sus deberes reales en 2020 y se mudó a California con su esposa Meghan Markle.

Una charla a puertas cerradas

El breve encuentro entre Harry y Carlos III ocurrió en Clarence House, la residencia del monarca en Londres, y duró poco menos de una hora. Ninguno de los dos habló públicamente al respecto, pero según medios británicos fue una reunión “cordial”.

Harry no veía a su padre desde hace casi dos años y su presencia en el Reino Unido fue leída como un gesto significativo, especialmente teniendo en cuenta el estado de salud del rey, quien aún se encuentra en tratamiento por el cáncer que se le diagnosticó a comienzos de 2024.

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"Fue un mensaje difícil"

Consultado por sus revelaciones públicas sobre la familia real, Harry no se desdijo. Todo lo contrario. “Sé que (hablar) molesta a algunas personas, pero lo hice de la mejor manera posible” “Sé que (hablar) molesta a algunas personas, pero lo hice de la mejor manera posible”

, dijo en referencia a Spare, el libro autobiográfico que sacó a la luz sus conflictos con su hermano William y las tensiones dentro de la institución monárquica.

“Tengo la conciencia tranquila”, remarcó el duque, una frase que suena a punto final o, al menos, a la calma después de la tormenta. Desde su salida de la familia real, Harry ha hablado en múltiples ocasiones sobre el daño emocional que sufrió dentro de la “Firma”, como él mismo llama al aparato institucional de la monarquía.

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La mirada puesta en el rey

Más allá del pasado, el príncipe puso el foco en el presente. "La atención tiene que centrarse en mi padre", dijo. A pesar de la distancia que ha marcado su vida en los últimos años, Enrique dejó entrever que su preocupación ahora está puesta en el estado de salud del rey Carlos III.

Una visita fugaz, una conversación en privado y una frase que resume su postura: hablar, aunque duela, y seguir adelante. El príncipe Harry no parece dispuesto a callar, pero al menos ahora lo hace sin enojo. O, como él mismo dijo, con la conciencia tranquila.

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Príncipe Harry Carlos III

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