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Un estudio genético publicado este mes de abril ha aportado la primera evidencia científica que vincula a Cristóbal Colón con el linaje de los Sotomayor, una de las familias más poderosas de la nobleza gallega del siglo XV.

El trabajo utiliza técnicas de secuenciación masiva para tratar de resolver un enigma que persiste desde hace más de quinientos años.

La investigación, realizada por el laboratorio Citogen y la Universidad Complutense de Madrid, se ha centrado en el análisis de los restos óseos en una cripta de Sevilla donde reposan descendientes del almirante. Los resultados, publicados en el repositorio científico 'bioRxiv', plantean una alternativa a la versión de Génova, sugiriendo que Colón pudo haber ocultado su verdadera identidad bajo el nombre que hizo historia.

El hallazgo inesperado en la cripta de Gelves

El equipo liderado por la genetista Isabel Navarro-Vera analizó el ADN de 12 individuos de la familia de los condes de Gelves, descubriendo una conexión genética inexplicable entre dos de ellos. Jorge Alberto de Portugal, un tataranieto de Colón, compartía material genético con María de Castro Girón, una condesa de linaje gallego con la que no guardaba parentesco directo de sangre, según los registros históricos.

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Primer homenaje a Cristóbal Colón (José Garnelo, 1892).

Para identificar el origen de este vínculo, los investigadores emplearon un modelo computacional que analizó 16 generaciones. Los resultados señalaron a Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga. El equipo confirmó que, al eliminar virtualmente a Madruga del árbol genealógico, la conexión genética entre los descendientes desaparecía por completo.

La coincidencia entre Pedro Madruga y Colón

La hipótesis que sostiene que Cristóbal Colón y Pedro Madruga eran la misma persona se apoya en la cronología de la época, que señala que el noble gallego desapareció de los registros en 1486, mismo año en que Colón se presentó ante los Reyes Católicos. Madruga, un señor feudal que dominó las tierras de Pontevedra, se enfrentó a la corona antes de que su rastro se borrara definitivamente de la historia.

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Cristóbal Colón presentándose ante los Reyes Católicos.

A estas evidencias genéticas se suman indicios lingüísticos y heráldicos ya conocidos por los historiadores.

Los escritos de Colón presentan estructuras gramaticales propias del gallego y portugués y el escudo de armas que le concedieron los Reyes Católicos incluye elementos visuales de la casa de los Sotomayor. Estos datos sugieren que Colón no era un extranjero humilde, sino un hombre bien conocido en la corte.

Una evidencia sólida pero pendiente de revisión

A pesar del impacto del hallazgo, los autores del estudio piden cautela, ya que se trata de evidencia indirecta obtenida a través de descendientes y no del propio ADN de Colón. El trabajo aún debe superar la revisión por pares y ser replicado por laboratorios independientes. No obstante, representa la primera prueba genómica compatible con un origen en el norte de España.

El debate sigue abierto, con otras investigaciones apuntando a orígenes sefardíes o mediterráneos, mientras la historia oficial mantiene el testamento de Colón de 1498 como prueba de su nacimiento en Génova. Con el avance de la tecnología forense, la ciencia parece estar cada vez más cerca de desvelar si el almirante fue realmente un noble gallego que decidió reinventarse para navegar hacia el Nuevo Mundo.

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Cristóbal Colón estudio genético complutense

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