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El Tribunal del Distrito de Oslo se encuentra en la fase final para dictar sentencia contra Marius Borg Høiby, de 29 años. Tras siete semanas de sesiones judiciales, el hijo de la princesa Mette-Marit enfrenta 40 cargos graves que incluyen delitos sexuales, violencia, maltrato y narcotráfico, en un proceso que ha conmocionado a Noruega.

La Fiscalía ha solicitado una pena de siete años y siete meses de prisión, además de garantizar medidas de protección para las víctimas, destacando una orden de alejamiento de dos años respecto a una de ellas, tras finalizar las sesiones del juicio el pasado 19 de marzo.

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Marius Borg Hølby, cada vez más cerca de la sentencia.

Petición de arresto domiciliario para Borg

El lunes 4 de mayo, los abogados de Borg han presentado una solicitud para que su cliente pueda salir de prisión para cumplir arresto domiciliario, acompañado del uso de tobillera electrónica para garantizar su localización permanente mientras se dicta el veredicto final.

De ser concedido este permiso, Marius Borg se trasladaría a una vivienda independiente dentro del predio del palacio de Skaugum, residencia de los príncipes herederos, donde ya ha vivido con anterioridad. Allí, podría recuperar el acceso a sus dispositivos electrónicos, a pesar de haber violado órdenes de alejamiento contactando telefónicamente con una de las mujeres denunciantes.

La realidad en una prisión de máxima seguridad en Noruega

El hijo mayor de Mette-Marit permanece en Oslo Fengsel, la cárcel de máxima seguridad más grande del país, donde comparte espacios comunes con otros 240 internos y participa en talleres y labores de carpintería, lavandería y programas de educación sexual.

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Una de las celdas en Oslo Fengsel.

En cuanto al régimen de visitas, Borg puede recibir a tres adultos dos veces por semana. Se tiene constancia de que su madre, la princesa Mette-Marit lo ha visitado en tres ocasiones desde febrero, acompañada del príncipe heredero Haakon, para seguir de cerca su situación.

Un expediente judicial marcado por la violencia

El escándalo estalló en agosto de 2024 tras la hospitalización de su entonces pareja, Rebecca Helberg. Sin embargo, la investigación destapó testimonios de otras exnovias, que describieron episodios de estrangulamiento, golpes y abuso psicológico sufridos durante sus relaciones con Borg.

A pesar de la gravedad de las acusaciones, Marius Borg se ha declarado inocente de los delitos de índole sexual. No obstante, ha reconocido infracciones menores y el transporte puntual de sustancias como cocaína. Si el tribunal confirma la petición fiscal, Borg no recuperaría la libertad total hasta el año 2033.

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Mette-Marit fiscalía prisión

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