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Fresco, repleto de sales minerales y vitaminas, el gazpacho andaluz es, por lejos, la mejor bebida para combatir la deshidratación y mucho más potente que cualquier bebida isotónica.

Viene del sur, una de las zonas más calurosas de España, y se consume desde hace años.
Cuentan los estudiosos de la cultura gastronómica que su origen se remonta al imperio romano, cuando los soldados consumían una bebida en la que mezclaban pan duro, aceite y vinagre que les servía para calmar la sed y recuperarse después de las agotadoras batallas.

Fue en el período de Al-Ándalus cuando se dio la primera transformación de esta sopa fría a la que comenzaron a añadirle almendras y ajo.

Gracias a la enorme variedad y producción de tomates y pimientos de Andalucía, esta receta fue modificándose a través de generaciones para llegar a la versión de gazpacho que hoy conocemos.

Originalmente, el gazpacho era un plato de campesinos y jornaleros que, para aprovechar el pan del día anterior, lo remojaban en agua y luego lo mezclaban, utilizando un mortero, con tomates, ajo machado sal, aceite y vinagre. Y también, según lo que hubiera en casa, se añadían verduras y hortalizas, como pepinos y pimientos, bien picados.

Esta mezcla de alimentos y sabores lo convirtieron en una bebida súper sabrosa, muy completa que además de hidratar, nutre.

La preparación es muy fácil, los ingredientes se encuentran en la verdulería y es apto para todas las edades ya que no tiene alcohol.

Para un rico gazpacho se necesita:

100 ml de aceite de oliva virgen extra

30 ml del vinagre

1 kg. de tomates rojos bien maduros

1 diente de ajo

150 g. de pan blanco "viejito", mejor que tenga un día o dos

1 pimiento verde grande

1 pepino

Un pellizco de sal (esto al gusto) y agua como ingrediente opcional

Para la guarnición: 1 cebolla pequeña, 1 tomate, 50 g de pimiento verde y 50 g de pepino. (todo en pequeños dados)

El primer paso lo lleva el pan: hay que ponerlo en remojo durante al menos 10 minutos. Mientras esperamos, pelamos el diente de ajo

Para seguir con la preparación, es imprescindible limpiar bien los tomates y todos los vegetales que vamos a usar ya que se utilizan crudos.

Luego se deben picar todas las hortalizas en trozos y las reservamos en un bol.

En una licuadora, incorporamos todos los ingredientes, añadimos la sal, el aceite de oliva y el vinagre y lo trituramos.

Cuando tenga la consistencia de una sopa, lo probamos para ver si está bien de aliño.

El último paso requiere de un poco de paciencia pues hay que meterlo en la nevera para que esté bien frío. Con un par de horas será más que suficiente.

Lo ideal es servirlo en pequeños cuencos y decorar con pepino, cebollín o las verduras que prefieran.

Hay que agradecer a los romanos y los andaluces por esta receta llena de sabores que es la mejor manera de combatir el calor y olé.

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GAZPACHO calor