La Policía Nacional ha desmantelado una importante plantación de marihuana en una finca ubicada en el municipio de Malagón, en Castilla-La Mancha. La investigación inicial comenzó tras recibir diversas informaciones civiles sobre la posible existencia de un gran cultivo ilícito de cannabis en esta zona del sur del país.
Durante la entrada y registro al recinto el pasado 30 de junio, los agentes intervinieron cerca de 1.000 plantas de cannabis distribuidas estratégicamente en seis cultivos diferentes. El operativo concluyó con la detención de dos personas investigadas por presuntos delitos contra la salud pública y por maltrato animal.
Condiciones pésimas y especies exóticas rescatadas
Las autoridades describieron un escenario insólito al descubrir una veintena de animales vivos en pésimas condiciones higiénicas y sanitarias. El grupo rescatado estaba compuesto por tres walabíes, dos corzos, tres terneros y un total de 14 perros con graves signos de desatención.
El walabí es un marsupial similar a un canguro pequeño originario de Australia y de la isla de Nueva Guinea. Sus dimensiones pueden alcanzar los 120 centímetros y pueden pesar entre 1 y 10 kilogramos. El equipo australiano de rugby, uno de los mejores del mundo, debe su apodo a estos pequeños animales.
Los walabíes y los corzos compartían en libertad la zona ajardinada de la propiedad, un espacio utilizado habitualmente por los propios detenidos y sus hijos menores de edad. Mientras tanto, los perros y los terneros permanecían completamente encerrados en un recinto anexo edificado junto a la vivienda principal.
Más de mil plantas de marihuana incautadas en Castilla-La Mancha.
Convivencia con cadáveres en descomposición
La situación de maltrato se agravaba al comprobar que los ejemplares rescatados convivían diariamente con los cadáveres de otros animales. La inspección policial localizó restos en avanzado estado de putrefacción de un ternero, tres corzos y dos perros diseminados por distintas estancias de la parcela inspeccionada.
Los agentes descubrieron además cientos de pollos muertos que los responsables del lugar utilizaban de forma directa para el mantenimiento del recinto. Según el comunicado de la Policía Nacional, los detenidos arrojaban habitualmente bolsas llenas con estos pollos muertos a los perros para que se alimentasen.