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El joven león blanco Tzigane llegó a Villena con apenas cinco meses de vida, una oreja caída y problemas respiratorios que preocuparon desde el primer día. Había sido rescatado junto a toda su familia de un circo en Francia en diciembre del año pasado, y el centro AAP Primadomus, en Alicante, se convirtió desde entonces en su refugio y en el lugar donde empezaría a reconstruir su historia.

En aquellas primeras revisiones, los veterinarios se encontraron con un leoncito muy grave: deformidades en la columna y el pecho, un soplo cardíaco. Era un cachorro activo y curioso, pero su desarrollo físico avanzaba más lento que el de sus hermanos. Desde entonces, el equipo decidió someterlo a un seguimiento exhaustivo y a un plan de cuidados especiales para el pequeño.

“A pesar de sus condiciones, Tzigane demuestra cada día su vitalidad”, explicó Salvador Marín, veterinario de AAP en España. “No hay signos de dolor ni presenta dificultades en su día a día”.

El nuevo hogar de la familia felina

En las su nueva casa de Primadomus, Tzigane crece rodeado de sus hermanos y hermanas y bajo la mirada constante de sus madres, Jaia y Rubine. El equipo de comportamiento asegura que lleva una “vida normal” y se muestra ágil, con buen apetito y sin señales de malestar.

El joven león necesitará revisiones anuales para controlar la evolución de sus malformaciones, pero los especialistas destacan su fortaleza y adaptación. Lejos del circo, del ruido y de las carencias, su rutina hoy está hecha de juegos, exploraciones y la tranquilidad del entorno natural.

En Villena, Tzigane no solo se recupera, también crece y lleva una vida feliz con su familia, lejos de la crueldad del circo y con toda un historia por delante.

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León Francia

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