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Nada hacía presagiar que Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja y Paco Rivera, e Irene Rosales iban a poner fin a su historia de amor. Apenas dos semanas atrás disfrutaban de unas vacaciones en Menorca, compartiendo momentos familiares que transmitían unión y complicidad. Incluso días antes habían pasado varios días en Matalascañas, mostrando la imagen de una familia feliz. Sin embargo, la realidad ha sorprendido a todos: la pareja ha decidido separarse.

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Una ruptura que nadie esperaba

Tras once años de relación, nueve de matrimonio y dos hijas en común, Kiko Rivera e Irene Rosales han tomado caminos por separado. La noticia, confirmada por la revista Lecturas, ha sorprendido a seguidores y allegados, ya que la pareja parecía haber encontrado estabilidad lejos de los focos mediáticos.

Lejos de los estudios de televisión, la noticia de la separación se ha recibido con asombro y dudas, pues siempre se les veía cómplices y unidos.

Una historia de amor que venció las tormentas

Lo cierto es que su relación nunca fue fácil. Se conocieron en 2014 a través de amigos en común y, desde el primer momento, el DJ quedó prendado de Irene. Pocos apostaban por aquel romance, pero con el tiempo demostraron que su amor era sólido. En 2015 dieron la bienvenida a su primera hija, Ana, y en 2016 sellaron su unión con una boda por todo lo alto. Dos años más tarde nació Carlota, la pequeña de la familia.

El infierno de las drogas

La relación se mantuvo firme pese a los obstáculos y polémicas que han rodeado al hijo de Isabel Pantoja.
Cabe recordar que, el hijo de la tornadillera, enfrentó oscuros días por su fuerte adicción a la cocaína que lo dejó al borde de la muerte hasta que, antes de la llegada de su hija menor, enfrentó con un tratamiento y el apoyo de su esposa que lo ayudaron a salir del infierno. Lo cierto es que Kiko e Irene superaron crisis y momentos difíciles, mostrando siempre una imagen de fortaleza y unidad.

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Un adiós sin terceras personas

Según fuentes cercanas a la pareja, la decisión se ha tomado de mutuo acuerdo y sin la irrupción de terceras personas. El desgaste propio de la convivencia y las dificultades acumuladas a lo largo del tiempo habrían motivado esta ruptura.

Tanto Kiko como Irene intentan dejar claro que lo más importante ahora es proteger a sus dos hijas y mantener una relación cordial por el bien de las menores.

Últimos momentos juntos

La última imagen pública de la pareja se remonta a sus vacaciones en Menorca, donde posaron sonrientes en redes sociales. Un retrato familiar que nadie habría interpretado como la antesala de una separación.

Hoy, el fin de la relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales marca el cierre de una etapa de más de una década en la que compartieron amor, familia y sueños. Una noticia que genera revuelo en los medios y deja muchas dudas sobre el repentino final.

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