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La reciente aparición de brotes de distinta naturaleza en embarcaciones turísticas ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad sanitaria en alta mar. Desde el letal hantavirus detectado en el MV Hondius, con tres fallecidos en un pasaje de 150 personas, hasta el brote de norovirus en el buque Ambition en Burdeos —en el que ha fallecido un hombre de 91 años—, los expertos advierten que estos incidentes comparten un denominador común: el entorno.

A pesar de que los patógenos implicados poseen mecanismos de transmisión radicalmente distintos, todos encuentran en los cruceros un catalizador para su expansión. Este escenario evoca inevitablemente lo ocurrido en febrero de 2020 con el Diamond Princess, donde el coronavirus infectó a 700 de sus 3.700 ocupantes, evidenciando la vulnerabilidad de estos entornos de convivencia estrecha.

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Factores de riesgo: la "población cautiva" y la rotación internacional

La arquitectura y la dinámica de un crucero presentan retos epidemiológicos únicos. Según explica Pello Latasa, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), la alta densidad de contactos en zonas comunes y espacios cerrados facilita la transmisión de enfermedades respiratorias y digestivas. "Factores como la circulación en pasillos estrechos o la gestión de los sistemas de ventilación actúan como facilitadores", señala Latasa.

Por su parte, el epidemiólogo Salvador Peiró, investigador de Fisabio, identifica variables críticas que propician estos brotes:

Esta combinación de factores genera lo que los expertos denominan una "población cautiva". Un solo caso o una fuente ambiental contaminada puede afectar a un gran número de personas simultáneamente, provocando la aparición de múltiples casos secundarios en un breve periodo de tiempo.

De la gastroenteritis al hantavirus: mecanismos de transmisión diferenciados

Es crucial distinguir la gravedad y el origen de los patógenos. El norovirus es la causa más frecuente de gastroenteritis en cruceros (responsable de más del 90% de los brotes de diarrea en estos buques). Aunque es muy contagioso debido a su resistencia en superficies y su transmisión oral-fecal, Peiró aclara que suelen ser brotes llamativos pero no críticos, a menos que afecten a personas con salud ya deteriorada.

En contraste, el brote de hantavirus de los Andes en el MV Hondius presenta un origen distinto. El contagio probablemente ocurrió antes del embarque, en un vertedero de Ushuaia (Argentina), mediante el contacto con partículas de excrementos de roedores colilargos. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha subrayado que, aunque ambos coinciden en el escenario, son eventos "totalmente distintos" en términos de riesgo y gravedad.

Protocolos de control: el Reglamento Sanitario Internacional

Para mitigar estos riesgos, la industria se rige por el Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la OMS. Antes de tocar puerto, el capitán tiene la obligación de presentar la Declaración Marítima de Sanidad (DMS), un documento que permite a las autoridades evaluar el estado de salud a bordo antes del desembarco.

La gestión profesional de estos riesgos incluye:

Tendencias actuales y estadísticas de incidencia

Tras el parón de la pandemia de COVID-19, los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. muestran una tendencia al alza en los brotes. En 2024 se contabilizaron 18 brotes (15 por norovirus), mientras que en 2025 la cifra ascendió a 23, de los cuales 16 estuvieron vinculados a este virus gástrico.

La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) sostiene que sus compañías asociadas aplican políticas exhaustivas de seguridad. Sin embargo, la persistencia del norovirus en superficies durante semanas y la rapidez en la rotación de pasajeros siguen siendo el mayor desafío para garantizar un entorno libre de infecciones en el sector del turismo marítimo.

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