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La ciudad de Barcelona vuelve a convertirse en el escenario de una ejecución armada, consolidando una preocupante tendencia al alza del crimen organizado en Cataluña. En un suceso sin precedentes por su ubicación y contexto, un hombre fue asesinado ayer por la mañana en pleno centro de la capital catalana, elevando a seis el número de víctimas mortales por arma de fuego en lo que va de año, tres de ellas concentradas en el último mes.

El impacto mediático del suceso es mayúsculo. El crimen se perpetró a escasos 800 metros de la zona donde el Papa León XIV realizaba su visita oficial en papamóvil (Paseo de Gracia con Rosselló), en una ciudad blindada por un despliegue de 7.000 agentes policiales. A pesar de la coincidencia temporal, el cuerpo de los Mossos d'Esquadra ha desvinculado oficialmente el asesinato de los actos institucionales con motivo de la visita papal.

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Ejecución a quemarropa en la calle Balmes

El ataque tuvo lugar a las 09:50 horas en la confluencia de la calle Balmes con Granada del Penedès, una zona acomodada de Barcelona. El asaltante, descrito como un hombre de edad mediana, fuerte, que vestía pantalón corto, camiseta y portaba una mochila y un casco en la mano, se aproximó a la víctima por la espalda y le descerrajó un tiro directo en la cabeza. La víctima, un hombre de raza blanca y mediana edad que vestía ropa deportiva (sudadera negra y una camiseta del FC Barcelona debajo), falleció en el acto justo frente a las puertas de una comisaría de la Policía Nacional.

Tras el disparo, que los vecinos de los edificios colindantes confundieron inicialmente con el ruido de un petardo, el ejecutor comprobó que el hombre había fallecido antes de emprender la huida. Un agente de la Policía Nacional de la citada comisaría y un ciudadano intentaron perseguir al autor sin éxito. El pistolero logró escapar girando por la calle Granada del Penedès en dirección a Vía Augusta.

La policía localizó posteriormente el arma del crimen oculta dentro del casco ciclista, tirada en el suelo bajo el banco de una parada de autobús urbano en la plaza Gal·la Placídia, una zona adyacente actualmente en obras. Junto al arma se halló también un teléfono móvil. La Policía Nacional recuperó en el lugar del crimen un casquillo de bala que ya ha sido entregado a la policía autonómica para su análisis analítico.

Los Mossos investigan la hipótesis de la mafia de Montenegro

La División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra ha asumido la investigación del caso y busca a un sospechoso de unos 40 años. Los agentes de la policía científica se desplegaron rápidamente en el lugar de los hechos, tomando declaración a los testigos directos y asegurando las imágenes de las múltiples cámaras de seguridad de la zona, un área con alta densidad de oficinas y comercios. Los investigadores ya disponen de una imagen nítida del presunto autor captada por las cámaras de seguridad de la propia comisaría de la Policía Nacional de la calle Balmes.

Por la naturaleza del 'modus operandi' —un disparo a bocajarro en la vía pública con un arma camuflada— la principal línea de investigación apunta a una ejecución planificada por un ajuste de cuentas. Entre las hipótesis prioritarias destaca la posibilidad de que se trate de un nuevo capítulo de la guerra entre mafias de Montenegro, concretamente vinculada al conflicto de los clanes balcánicos Skaljari y Kavac, que han convertido a la capital catalana en un campo de batalla.

Radiografía del crimen organizado en Cataluña

El homicidio de la calle Balmes es el sexto crimen con arma de fuego registrado en Barcelona en lo que va de año, un reflejo del incremento de la actividad criminal que las fuerzas de seguridad vinculan directamente al narcotráfico. Fuentes policiales y sindicales advierten que en los meses transcurridos de año se han contabilizado al menos una treintena de tiroteos en la región (más de uno por semana), lo que supone un incremento drástico del 45% respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque la mayoría de estos incidentes consisten en disparos intimidatorios al aire, seis de ellos han resultado mortales:

Salvador Illa plantea endurecer las penas por tenencia de armas

La gravedad y la acumulación de incidentes violenta ha provocado una reacción inmediata en el arco político catalán. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha anunciado públicamente en una entrevista en Ser Catalunya que el ejecutivo autonómico estudia la posibilidad de exigir un endurecimiento de las penas por tenencia ilegal de armas "lo antes posible".

"Acabaremos con todos estos hechos que se están produciendo. Que nadie tenga ninguna duda", sentenció el president.

A pesar de reconocer que la reforma del Código Penal no entra dentro de las competencias de la Generalitat, Illa ha subrayado su compromiso para presionar y "trabajar para que ocurra", una medida extensiva a las penas por tráfico de drogas si la situación lo requiere.

Paralelamente, la consellera de Interior, Núria Parlon, se reúne esta tarde de urgencia con la cúpula de los Mossos d'Esquadra para diseñar una estrategia destinada a frenar la violencia del crimen organizado y evaluar la preocupante evolución de estos sucesos. Por su parte, desde el Ayuntamiento de Barcelona, el teniente de Seguridad Albert Batlle ha confirmado que el consistorio está a la espera de la convocatoria formal de Interior para abordar la situación de forma coordinada. Batlle confirmó que ya han existido contactos de alto nivel con los ministerios de Interior y de Justicia para reforzar la presencia policial en las calles de Barcelona e insistió, en la línea marcada por el alcalde Jaume Collboni, en la urgencia de revisar el marco normativo penal frente al negocio de las mafias delincuenciales.

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Barcelona asesinatos arma de fuego

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