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La Policía Federal de Brasil detuvo este miércoles a una ciudadana española en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en São Paulo, bajo la acusación de haber proferido insultos racistas contra el personal del vuelo en el que viajaba. El incidente se produjo tras el desembarque de una aeronave de la aerolínea LATAM procedente de la ciudad nororiental de São Luís.

Según informaron las autoridades brasileñas en un comunicado oficial, fueron los propios pasajeros y la tripulación del avión quienes alertaron de la conducta de la mujer, tras percatarse de que estaba insultando por motivos de raza a los operarios encargados de descargar el equipaje.

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La turista se quejó del retraso en la salida de la aeronave ante la falta de escaleras y lo achacó a que había “solo monos allí fuera”, en referencia a los empleados del aeropuerto, según el portal G1. Tras recibir el aviso, los agentes procedieron a la retención de la ciudadana española en las instalaciones aeroportuarias.

Por su parte, la compañía aérea LATAM emitió una declaración contundente en la que condenó firmemente cualquier forma de racismo y discriminación, subrayando que no existe justificación alguna para la agresión sufrida por sus empleados.

La estricta legislación antirracista en Brasil y las penas de prisión

Este arresto sitúa a la ciudadana española ante uno de los marcos legales contra la discriminación más severos de América Latina. La legislación de Brasil tipifica estas acciones bajo el delito de "injuria racial", el cual conlleva penas de entre dos y cinco años de prisión de carácter efectivo, además de la imposición de una multa económica.

Al tratarse de un delito tipificado estrictamente dentro de la jurisdicción territorial de Brasil, la persona investigada debe someterse por completo al sistema judicial local. Las autoridades consulares del país de origen de un detenido extranjero únicamente poseen facultades para brindar asistencia consular básica (tales como asegurar el derecho a una defensa legal, velar por las garantías fundamentales, facilitar la traducción o el enlace familiar), careciendo de competencias institucionales para interferir en las decisiones judiciales del Estado soberano o forzar el retorno de sus ciudadanos.

Repunte de detenciones de turistas extranjeros por delitos de racismo

La captura de la ciudadana española representa el último caso de una serie de arrestos de alto perfil que han involucrado a turistas extranjeros bajo cargos de discriminación en territorio brasileño durante los últimos meses. Las autoridades policiales han intensificado la aplicación de la ley ante conductas racistas tanto en recintos de ocio como en el transporte aéreo.

Entre los incidentes recientes reportados por las fuerzas de seguridad locales, se encuentra la detención en el mes de mayo de un ciudadano chileno, quien profirió insultos racistas y homófobos contra los tripulantes de un vuelo comercial que cubría la ruta entre Guarulhos y Fráncfort. El pasajero, que intentó abrir la puerta de la aeronave en pleno vuelo, reaccionó lanzando mensajes discriminatorios hacia los profesionales de cabina tras ser reducido por el personal de seguridad.

Asimismo, en el estado de Minas Gerais, la policía detuvo en mayo al ciudadano argentino Eduardo Ignacio Murias. El implicado fue acusado de fotografiar y filmar a un menor sin la debida autorización para posteriormente difundir las imágenes acompañadas de mensajes racistas en español. Según informó el medio de comunicación local G1 el pasado 17 de junio, un tribunal brasileño ha dictado el procesamiento formal de Murias, quien permanece en situación de prisión preventiva.

El precedente de la abogada argentina Agostina Páez

El impacto y desarrollo de este tipo de casos en Brasil quedó evidenciado con el proceso penal contra la abogada argentina Agostina Páez. La letrada fue arrestada el pasado 14 de enero en Río de Janeiro tras ser filmada en un bar del barrio de Ipanema realizando gestos discriminatorios e imitando a un mono frente al camarero del establecimiento, un vídeo que se volvió viral en redes sociales y desencadenó tres denuncias penales por discriminación.

Páez permaneció retenida en la ciudad carioca durante meses bajo severas medidas cautelares, que incluyeron la obligatoriedad de portar una tobillera electrónica y la prohibición expresa de abandonar el territorio nacional.

El panorama judicial de Páez dio un giro tras una audiencia clave donde la Fiscalía brasileña reformuló la acusación, unificando las tres denuncias bajo la figura jurídica de un delito continuado con tres víctimas. Esta modificación penal redujo la expectativa de la pena a un mínimo de dos años, abriendo la vía legal para reemplazar la prisión efectiva por la realización de servicios comunitarios en Argentina combinados con una reparación económica a las víctimas. Durante dicha comparecencia, la acusada pidió perdón a los afectados y declaró ante el juez, calificando los meses de retención como "la peor experiencia" de su vida debido al hostigamiento y amenazas recibidas.

Tras desactivarse el escenario de la cárcel y determinarse que la fiscalía y la querella no se oponían a su salida, Páez regresó a Argentina en el mes de abril, quedando a la espera de la cuantificación de la fianza y de la resolución escrita definitiva por parte del juez encargado, por lo que el proceso judicial en Brasil continúa formalmente abierto.

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