La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha hecho un llamamiento rotundo para combatir cualquier forma de "distorsión, minimización o instrumentalización" del Holocausto.
Coincidiendo con la conmemoración del 81º aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, la jefa del Ejecutivo comunitario ha alertado sobre un preocupante aumento de actos antisemitas en todo el continente, una realidad que califica de "inaceptable".
El auge del antisemitismo: una amenaza para la identidad judía
Von der Leyen ha denunciado que el incremento del odio contra la comunidad judía está obligando a muchos ciudadanos a "ocultar su identidad y vivir con miedo" dentro de las fronteras de la Unión Europea.
Según la presidenta, no existe justificación alguna para el antisemitismo, sea cual sea su forma de manifestación.
"Nada puede justificar jamás la distorsión del Holocausto", expresó la mandataria en una declaración previa a los actos de homenaje. Von der Leyen advirtió de que estos intentos de relativizar los crímenes nazis tienen como objetivo último "dividirnos y alimentar el odio", una estrategia que hoy también encuentra eco en los entornos digitales.
El desafío del fin de la "era del testigo"
Uno de los puntos clave del mensaje de la Comisión Europea ha sido la advertencia sobre el inevitable relevo generacional. Europa se acerca a lo que Von der Leyen define como el "fin de la era del testigo", el momento en que las voces de los últimos supervivientes de los campos de exterminio se apagan por cuestiones de edad.
"Con el fallecimiento de los últimos supervivientes, nuestra responsabilidad aumenta", señaló. Ante la desaparición de los testimonios directos, la presidenta apeló a la necesidad de encontrar nuevas fórmulas para transmitir la verdad de lo ocurrido y garantizar que las atrocidades del pasado no caigan en el olvido ni sean desvirtuadas.
Compromiso por una Europa segura para todas las confesiones
Para el Ejecutivo comunitario, la memoria del Holocausto no debe darse por sentada, sino que debe mantenerse como un "compromiso permanente" de todos los europeos. En este sentido, Von der Leyen subrayó la importancia de salvaguardar los sitios históricos donde se perpetró el genocidio para fortalecer su visibilidad ante las nuevas generaciones.
La presidenta concluyó reafirmando su apoyo a las comunidades judías y su derecho a prosperar en libertad: "Europa debe ser un lugar seguro para los judíos y para las personas de todas las confesiones", sentenció, subrayando que la vida judía en el continente debe ser visible y no estar obligada a esconderse.