Durante su relampagueante visita a Lima, Marco Rubio sumó a Perú al Escudo de las Américas y ofreció inversiones “transparentes” dentro de la estrategia de Washington para dominar el hemisferio occidental. China, en respuesta, confrontó públicamente al secretario de Estado y esgrimió su influencia comercial como prueba de los límites de la agenda estadounidense.

Antes de aterrizar en Perú, Marco Rubio publicó en El Comercio, uno de los principales diarios del país, un escrito donde advirtió que “los proyectos respaldados por el Partido Comunista Chino pasan por alto los marcos legales de Perú y amenazan la transparencia y la seguridad de los datos”. En contraste, sostuvo que “el sector privado de Estados Unidos está trayendo inversiones abiertas impulsadas por el mercado, que preservan la propiedad peruana y protegen los intereses de seguridad de nuestro hemisferio”.

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Marco Rubio

Asimismo sostuvo que “durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado en nuestro hemisferio con promesas que esconden sus prácticas predatorias”.

En un contexto en que la presidenta peruana, Keiko Fujimori, enfrenta una crisis de seguridad marcada por el auge de la minería ilegal, los asesinatos, la extorsión y las redes internacionales del narcotráfico, Rubio convirtió en uno de los hitos de su gira la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, la iniciativa de la administración Trump para combatir al crimen organizado en la región.

“Estoy muy complacido de escuchar que Perú se va a unir al Escudo de las Américas. ¿Un escudo contra qué?, se preguntan. Un escudo de protección contra amenazas a la soberanía, un escudo contra amenazas transnacionales, que muchas veces tienen más dinero y mejores equipos que el propio gobierno”, dijo Rubio. Pero en materia de inversiones y de revisión de los aranceles que Washington ha impuesto, prácticamente no hubo anuncios.

China confronta

Tras el escrito de Rubio en El Comercio, China defendió sus intereses en un país clave como proveedor de minerales críticos y donde el megapuerto de Chancay —inaugurado en 2024 para acortar la ruta hacia Shanghái— tiene un alto valor estratégico.

La embajada de China en Lima respondió con dureza: “El hemisferio occidental no es el patio trasero de nadie. Los países de América Latina tienen el derecho soberano de elegir libremente a sus socios y de desarrollar una cooperación exterior partiendo de sus propios intereses nacionales. La cooperación entre China y América Latina no está dirigida contra terceros y tampoco debe estar sujeta a interferencias de terceros”, escribió en su cuenta de X.

Fujimori y el embajador de China en Perú Song Yang

Asimismo recalcó que “el stock de la inversión china en el Perú, que es transparente y conforme a la ley, supera los 30 mil millones de dólares, trayendo oportunidades de desarrollo, empleo, ingresos fiscales, superávit comercial y reservas internacionales, sin generar ni un centavo de deuda”.

En el ámbito geopolítico aseveró que “China nunca ha actuado con cálculos geopolíticos, nunca ha interferido en los asuntos internos de otros países y nunca ha exigido a otros países que tomen partido o elijan un bando”.

Socio comercial

Aparte de las cuantiosas inversiones, China es hoy el principal socio comercial de Perú, por lo que el intento de Washington de reducir su influencia choca contra intereses económicos de gran magnitud. De acuerdo con las cifras oficiales, en los primeros siete meses de este año el intercambio comercial entre ambos países alcanzó 37.184 millones de dólares, una cifra que supera en 175% al comercio con Estados Unidos.

Puerto de Chancay

Además, las exportaciones a China concentran el 38% del total de los envíos peruanos, sostenidas por la venta de cobre, plomo, plata, oro y hierro. Otro dato clave es que en el intercambio con Pekín, Perú obtiene un superávit: lo que vende supera a lo que compra en 11.496 millones de dólares, mientras que con Estados Unidos la balanza es deficitaria en 1.535 millones de dólares.

Buscando el equilibrio

Durante las declaraciones conjuntas con Marco Rubio, Fujimori dejó en claro que busca una estrategia de equilibrio en las relaciones con las dos superpotencias: profundizar la cooperación política y de seguridad con Washington, mientras preserva el vínculo económico con Pekín.

“El Perú tiene una gran producción de minerales, productos pesqueros y agrarios, y va a seguir en ese esfuerzo de mantener intercambios comerciales con diferentes países del Asia, del Pacífico y de Europa”, dijo Fujimori.

Keiko Fujimori y Marco Rubio

Concluida la visita de Rubio, Fujimori señaló a una radio peruana respecto a los pronunciamientos de la embajada de China que “lo primero que le diría a China es que yo no me voy a meter entre la pelea de ambos países”.

Agregó que tiene planes para viajar en noviembre a la ciudad de Shenzhen en China donde se realizará la reunión de líderes económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Indicó que en esa visita buscará una reunión bilateral con el presidente chino Xi Jinping.

Más que seguridad

Martín Casinelli, director asociado del Adrienne Arsht Latin America Center del Atlantic Council, escribe en un análisis: “Si Estados Unidos quiere que Perú examine o limite sus vínculos económicos con China, deberá ofrecer una alternativa creíble en comercio e inversión”.

“El viaje de Rubio fortaleció el pilar de seguridad de la relación entre Estados Unidos y Perú. Pero a menos que Washington pueda acompañar ese compromiso con asociaciones económicas igualmente significativas, es poco probable que Perú abandone su acto de equilibrio entre las dos potencias”.

El presidente de China Xi Jinping durante una visita a Perú

Benjamin Gedan, exfuncionario en los departamentos de Estado y del Tesoro durante el gobierno del expresidente Barack Obama, indicó en declaraciones a NPR que “lo que América Latina necesita es más comercio e inversión de Estados Unidos, no más quejas sobre el creciente papel de Pekín en la región, como el puerto de miles de millones de dólares que China construyó al norte de Lima”.

Desde su punto de vista, la alineación ideológica entre Trump y líderes sudamericanos como De la Espriella en Colombia, Daniel Noboa en Ecuador y Fujimori en Perú no supera las ventajas de Pekín como socio comercial e inversor: “China construyó el puerto más grande de Perú, está construyendo el metro de Bogotá y es el principal mercado para los camarones ecuatorianos”, subrayó.

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