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"Estados Unidos está atento". El secretario de Defensa, Pete Hegseth, destacó así la especial atención que EEUU le está prestando a la crisis en Bolivia, donde una ola de protestas mantiene paralizado al país desde el 1 de mayo. La administración de Donald Trump respaldó además al gobierno de Rodrigo Paz, quien tras asumir en noviembre del año pasado recompuso las relaciones diplomáticas con Washington tras casi dos décadas de ruptura, y anunció el envío de ayuda de emergencia.

"Bolivia no debe permitir que el viejo statu quo de dominio narcoterrorista en la región vuelva a imponerse", advirtió Hegseth en un mensaje en la red social X. Washington y sus aliados en la región "rechazan cualquier intento de derrocar al gobierno legítimo del presidente Rodrigo Paz", apuntó.

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A la par, el secretario de Estado, Marco Rubio, se comunicó telefónicamente con el presidente boliviano. Rubio le reafirmó "el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la democracia en Bolivia y al Gobierno de Paz en su labor de reconstrucción del país tras veinte años de políticas socialistas fallidas", informó el portavoz Tommy Pigot en un comunicado del Departamento de Estado.

El jefe de la diplomacia estadounidense anunció que Estados Unidos está intensificando la ayuda de emergencia y el apoyo a operaciones logísticas en medio de la escasez de alimentos y medicamentos a partir de los bloqueos, que calificó de intentos de "desestabilizar la sociedad boliviana".

Marco Rubio - 2-6-26- AFP

"La administración Trump seguirá apoyando a Bolivia en su labor por alcanzar la estabilidad, la seguridad y un futuro mejor para todos los bolivianos", indicó la declaración.

Bolivia paralizada por las protestas

Bolivia acumula cinco semanas de conflictividad con marchas, protestas y bloqueos de vías encabezados por la Central Obrera, mineros, transportistas e indígenas. La geografía del país permite que el cierre de los caminos que conducen a La Paz, la capital, y sus alrededores impida el transporte de carga, generando desabastecimiento y escasez de alimentos, medicinas y combustibles.

Protestas en Bolivia. AFP

Lo que comenzó como reclamos por mejoras salariales, la mala calidad de los combustibles y el rechazo a una reforma de la ley de tierras derivó progresivamente en una crisis política marcada por el pedido de renuncia del presidente, quien apenas lleva seis meses en el cargo.

El trasfondo es un severo desequilibrio económico: escasez de dólares, caída de las reservas internacionales e inflación acelerada en medio del alza de los combustibles por la guerra en Irán. Hasta ahora, Paz ha intentado recurrir al diálogo para retomar la normalidad, pero la Central Obrera no ha respondido a la convocatoria.

El presidente boliviano envió esta semana al Congreso un proyecto de ley para reglamentar el estado de excepción, que le permitiría recurrir a las Fuerzas Armadas para levantar los bloqueos. En paralelo, reemplazó al ministro de Defensa tras la renuncia de Marcelo Salinas e insistió en llamar al diálogo a los líderes de las manifestaciones.

Rodrigo Paz - 3-6-26- AFP

Paz afirmó que sectores ligados al narcotráfico están relacionados con las protestas. "No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos", manifestó.

La protesta es una de las más largas desde la convulsión social que derivó en 2019 en la renuncia del entonces presidente Evo Morales luego de unas elecciones denunciadas de fraudulentas. Su sucesor, Luis Arce, enfrentó un paro de 36 días.

La recomposición de la relación con EEUU

Tras su llegada al poder, Paz reactivó rápidamente las relaciones de Bolivia con Estados Unidos, suspendidas desde 2008, durante el primer mandato de Evo Morales. El país andino se convirtió en uno de los miembros de la alianza de seguridad Escudo de las Américas que lanzó Trump en marzo en una cumbre presidencial en Florida.

Después de que en octubre se impusiera al expresidente conservador Jorge "Tuto" Quiroga en un balotaje, Paz hizo una visita a Washington en la que mantuvo encuentros con varios funcionarios estadounidenses, entre ellos Marco Rubio, así como con representantes de organismos internacionales, en medio de una búsqueda de ayuda financiera y suministro de combustible.

Rodrigo Paz con Marco Rubio - 31-10-25 - EFE

Paz se reunió con Rubio en EEUU en octubre de 2025

Paz, un economista de 58 años que hizo carrera como diputado, concejal y senador por Tarija, asumió en noviembre la conducción de Bolivia en medio de su mayor crisis económica en 40 años, con una inflación de más del 23% interanual, desabastecimiento de combustibles y escasez de dólares.

Su llegada al poder marcó además el fin del ciclo de 20 años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) de Arce y Morales, distanciados después de ser socios políticos.

Evo Morales cuestionó este viernes la reacción estadounidense. "Estados Unidos vuelve a inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia para respaldar a un gobierno cada vez más cuestionado", escribió en una publicación en X en respuesta a la de Hegseth.

"Ahora recurren nuevamente al discurso del 'narcoterrorismo' para estigmatizar la protesta social y desacreditar las demandas legítimas de quienes defienden la democracia, la soberanía y nuestros recursos naturales", apuntó, y sumó: "Bolivia no necesita tutelaje ni amenazas. Necesita que se respete la voluntad de su pueblo y su derecho soberano a decidir sobre el litio, la tierra y el futuro de nuestra Patria".

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