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En el entramado que sostiene al régimen cubano sobresale el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), un conglomerado en manos de militares que atraviesa la vida económica de la isla desde la opacidad y el poder. No publica sus balances, se desconoce el dinero que transfiere al Estado y la composición accionaria, pero concentra los principales hoteles, el banco más importante, comercios y remesas, controla las importaciones, las exportaciones, la zona económica especial de Mariel y, para el capital extranjero, es una vía ineludible.

Tras el colapso de la Unión Soviética en los años noventa, la isla perdió a su principal sostén y el gobierno no tuvo más remedio que abrirse al turismo y a las remesas. Con la creación de Gaesa, sin embargo, el régimen se aseguró el control de los sectores más lucrativos y estratégicos. A partir de 2008, su expansión se aceleró cuando el entonces presidente Raúl Castro decidió que los militares podían manejar las empresas con mayor eficacia que el resto del Estado.

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Valla con la imagen de Raúl Castro cuando fue presidente

La administración de Donald Trump intensificó la presión sobre La Habana con el objetivo de forzar un cambio político en la isla y reafirmar su estrategia de predominio en el hemisferio occidental. Con esa lógica, puso el foco en Gaesa y aplicó sanciones dirigidas a golpear la estructura económica bajo control de la cúpula en el poder.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que “con un control estimado del 40% o más de la economía de la isla, Gaesa opera en diversos sectores de la economía cubana y está diseñada para generar ingresos no para el pueblo cubano, sino únicamente en beneficio de sus élites corruptas”.

Las sanciones implican que para Gaesa resulte muy difícil operar con bancos, aseguradoras y, en general, compañías extranjeras —estadounidenses o de otros países— que no querrán poner en riesgo sus negocios en Estados Unidos, lo que dificulta las transacciones del conglomerado.

Marco Rubio - 16-2-26 - AFP

Marco Rubio

Oscar Grandío, politólogo e historiador cubano, explica que “a partir de estas sanciones cualquier vínculo con la isla se convierte en una posible responsabilidad bajo las nuevas normas. Esto crea lo que yo definiría como un riesgo de contaminación para cualquier empresa o entidad extranjera que opere en Cuba”. Añade que “Gaesa es la economía cubana en gran medida. No es fácil separar una transacción comercial ‘inocente’ de una vinculada al conglomerado”.

Lee Schlenker, investigador asociado del Instituto Quincy en Washington, señaló a The Associated Press que “no solo se les puede congelar sus activos (a las empresas extranjeras), sino que también se pueden bloquear o restringir sus cuentas en Estados Unidos, así como los viajes a ese país de sus accionistas, inversores, empleados y filiales”.

Hasta su muerte en 2022 Gaesa estuvo al mando del general de división Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, yerno de Raúl Castro y conocido como “el zar” de la economía. Tras su fallecimiento, la conducción pasó a la general Ania Lastres, quien fue incorporada a la lista de sancionados por Washington. Lastres, de 64 años, se graduó con sello de Oro en la facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

Los extravíos del poder

Trabajos de economistas cubanos apuntan a que las decisiones de inversión de Gaesa han estado ligadas a la precariedad de otros sectores, en particular el sistema eléctrico, que a diario provoca prolongados apagones en la isla.

Ricardo Torres, economista cubano que ahora se desempeña como investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos de American University en Washington, señala en su trabajo Without Power, There Is No Country que, si se incluyen restaurantes y hoteles junto con los bienes raíces vinculados al turismo, este sector absorbió alrededor del 40% de la inversión pública en el período 2019–2024, mientras que otros sectores esenciales, como el servicio de electricidad y agua, quedaron relegados.

Buena parte de las inversiones en turismo y restaurantes pertenecen a Gaesa. Los balances del conglomerado siguen siendo un misterio, pero el año pasado el Nuevo Herald accedió a resultados financieros correspondientes a marzo y agosto de 2023 y 2024.

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La Habana

Pavel Vidal, profesor de la Universidad Javeriana de Cali, señaló en un análisis de los balances que “existían múltiples señales indirectas del poder económico desproporcionado del grupo empresarial. En particular, en la estructura de la inversión pública, en la cual se prioriza la construcción de hoteles mientras se deja al margen la agricultura, la industria manufacturera, la salud, la educación, las plantas de suministro de energía y la infraestructura básica del país”.

Vamos a hablar

La ofensiva contra Gaesa se suma a otras medidas de la administración Trump que golpean al régimen cubano. También fue sancionada la empresa conjunta entre la canadiense Sherritt y la estatal cubana que explota el níquel y genera divisas mediante sus exportaciones. La reacción fue inmediata: Sherritt anunció la suspensión de sus operaciones en la isla.

La partida de la firma canadiense no solo frenó la producción de un metal clave para las baterías, sino que dejó a Cuba sin los ingresos de su participación en las operaciones de refinación en Alberta y en la comercializadora de metales que mantenía junto a Sherritt.

Sherritt posee un tercio de Energas, empresa mixta con una estatal cubana que produce electricidad, petróleo y gas en la isla. Se estima que Energas aporta alrededor del 10% de la generación eléctrica nacional.

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La Habana

En paralelo está vigente una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles adicionales a cualquier país que “directa o indirectamente proporcione petróleo a Cuba”, mientras una de las principales fuentes de divisas del régimen —el envío de médicos al exterior— comenzó a caer.

Los hospitales extranjeros deben pagar directamente al gobierno cubano, que devuelve a los médicos apenas una fracción como salario. Washington intensificó la presión sobre una larga lista de países, catalogando esta práctica como trata de personas.

Este cerco ha agravado la crisis de una economía disfuncional y de un país sumergido en la pobreza, con apagones constantes, cortes en el servicio de agua, transporte público semiparalizado, suspensión de vuelos a la isla y un turismo en picada.

Cuba presidente

Miguel Díaz-Canel

Antes de partir hacia China, el 12 de mayo, Trump lanzó un mensaje a las autoridades cubanas desde su red social: “Ningún republicano ha hablado jamás conmigo sobre Cuba, que es un país fallido que solo va en una dirección: ¡hacia abajo! ¡Cuba está pidiendo ayuda, y vamos a hablar!”, escribió.

El 13 de mayo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó en su cuenta de X: “Lo que los voceros del régimen estadounidense tratan de mostrar al mundo como consecuencia directa de una mala gestión del gobierno cubano, es en realidad el resultado de un perverso plan que pretende llevar a niveles extremos las carencias y dificultades del pueblo”.

Su extenso mensaje terminó insinuando la posibilidad de una negociación: “Nuestra respuesta sigue siendo la misma: dispuestos siempre al diálogo en igualdad de condiciones”, afirmó. Al mismo tiempo advirtió que el país debe “saltar con esfuerzos propios por encima de las enormes dificultades, unidos como nación y firmes para enfrentar los más duros desafíos”.

El 14 de mayo el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para una reunión excepcional con altos funcionarios cubanos.

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