La administración de Donald Trump canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti. La medida se anunció después de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, hasta ahora, no concediera el beneplácito al embajador nominado por Estados Unidos ante Brasilia.
La decisión no implica que Ribeiro Viotti deba abandonar el país. La funcionaria puede permanecer en Estados Unidos a la espera de que se supere el impasse diplomático, explicó un alto responsable del Departamento de Estado en conferencia telefónica con periodistas.
"No es lo mismo que expulsar a la persona fuera del país. Significa que puede permanecer aquí pero sin visa, y que su visa será restablecida si se restablece la situación y le dan beneplácito a nuestro embajador escogido", señaló.
La embajadora podría reanudar sus funciones oficiales si el gobierno brasileño acepta al expresidente de la Cámara de Representantes de Florida, Danny Perez, como embajador de Estados Unidos en Brasil designado por Trump. Perez fue nominado en junio y, según el funcionario del Departamento de Estado, Brasil comunicó que no se pronunciaría sobre el nombramiento hasta después de las elecciones de octubre.
Además de demorar la aprobació de Perez, el mes pasado Brasil negó visas a Riley Barnes, subsecretario de Estado para democracia, derechos humanos y trabajo, y a su subsecretario adjunto, Samuel Samson, tras reportes de que ambos planeaban criticar a Lula o al proceso electoral.
El Departamento de Estado negó las acusaciones a través de un portavoz y afirmó que los dos funcionarios habían previsto visitar Brasilia entre el 27 y el 30 de julio para reunirse con miembros del gobierno, líderes religiosos y otros actores sobre “integridad electoral”, libertad religiosa y libertad de expresión.
Sostuvo que la visita era rutinaria y afirmó que cualquier insinuación de una "estratagema" para socavar las elecciones de una nación democrática es una mentira infundada.
Los aranceles
El 9 de julio de 2025 Donald Trump impuso aranceles del 50% a las importaciones brasileñas, alegando una “caza de brujas” contra Jair Bolsonaro, su aliado, entonces en pleno juicio por el intento de desconocer la derrota electoral de 2022 frente a Lula. Parte de esos aranceles fueron posteriormente revocados, pero la turbulencia comercial dejó huella.
Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y candidato presidencial, visitó junto a su hermano Eduardo a funcionarios estadounidenses en Washington, incluido Trump, a finales de mayo. Poco después, el gobierno republicano clasificó a los mayores grupos de narcotráfico de Brasil —Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho— como organizaciones terroristas extranjeras, una medida rechazada por Lula.
El gobierno de Trump también impuso un aumento arancelario de hasta 37,5% sobre miles de exportaciones brasileñas, en vigor desde el pasado viernes. Washington sostiene que Brasil incurre en prácticas de competencia desleal y carece de barreras para evitar la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso, acusaciones que el gobierno de Lula rechazó como un intento de influir en la elección a favor de Flávio Bolsonaro.
Los datos de la Cámara Estadounidense de Comercio indican que en el primer semestre de este año las exportaciones de Brasil a EEUU sumaron 17.400 millones de dólares, una caída de 13% respecto al mismo lapso de 2025. Tras este descenso, la participación estadounidense en las exportaciones brasileñas se redujo a 9,4%, el nivel más bajo desde 1997.
Las elecciones
Lula busca la reelección en los comicios cuya primera vuelta está prevista para el 4 de octubre, con una eventual segunda ronda tres semanas después. Las encuestas señalan que el pulso con Flávio Bolsonaro, heredero político de la derecha, será estrecho.
El último sondeo de BTG Pactual/Nexus, realizado entre el 31 de julio y el 2 de agosto, lo ubica con 46% frente a 45% de Bolsonaro en un escenario de segunda vuelta, dentro del margen de error de dos puntos. En la medición previa, a fines de julio, la ventaja era de 47% contra 43%. Otros estudios recientes, como AtlasIntel y Datafolha, también reflejan diferencias estrechas: 49% a 43% y una ventaja de 5 puntos, respectivamente.