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El senador de centro-derecha y candidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Rodrigo Paz, sorprendió este domingo en las elecciones de Bolivia al clasificar al balotaje presidencial, un resultado no anticipado por ninguna encuesta. Con 57 años, hijo del ex presidente Jaime Paz Zamora, ahora enfrenta el desafío de competir en la segunda vuelta contra Jorge “Tuto” Quiroga, luego de obtener el primer lugar con el 32% de los votos.

Más de 7,9 millones de bolivianos acudieron a las urnas no solo para elegir al presidente, sino también para renovar el Congreso. Con el 95% de las mesas escrutadas, los resultados otorgaron a Paz el 32,14% de los votos, mientras que el exmandatario Tuto Quiroga alcanzó el 26,81%, lo que abre la posibilidad de un balotaje entre ambos el próximo 19 de octubre.

El resultado representa un giro inesperado en el escenario político: ninguna encuesta anticipó el paso de Paz a la segunda vuelta. Una semana antes de las elecciones, lo ubicaban entre el tercer y quinto puesto. Sin embargo, superó a Samuel Doria Medina, quien llegaba a los comicios como uno de los favoritos, pero terminó en tercer lugar con el 19% de los apoyos.

La votación también reflejó el desgaste del MAS luego de 20 años en el poder, primero con Evo Morales y luego con Luis Arce, hoy distanciados y convertidos en adversarios.

Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga, los candidatos al balotaje de Bolivia. AFP

Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga Se enfrentarán el 19 de octubre en el balotaje por la presidencia de Bolivia.

¿Quién es Rodrigo Paz?

Paz nació en España en 1967, cuando su familia se encontraba exiliada debido a las dictaduras militares, y regresó a Bolivia en 1982, aún siendo un niño. Es hijo del expresidente Paz Zamora, quien gobernó entre 1989 y 1993, y de la española Carmen Pereira. Su padre fue el único sobreviviente del atentado aéreo de 1980, que le causó graves quemaduras en su cuerpo y rostro, un hecho que marcó profundamente la historia reciente del país.

En España estudió Economía y Relaciones Internacionales y tiene una maestría en gestión pública de la American University de Washington, en Estados Unidos.

Paz no es nuevo en la política: comenzó como diputado en 2002, luego fue concejal, alcalde y gobernador de su natal región de Tarija, en el sur del país. En el 2020 fue elegido senador nacional por la alianza Comunidad Ciudadana de centroderecha, encabezada por Carlos Mesa, y, ya establecido como referente dentro de la oposición, se postuló a la presidencia por el PDC, alineado con la socialdemocracia europea.

Desde sus primeras declaraciones en campaña, dejó en claro que su objetivo no es solo continuar el legado político de su familia, sino también imprimir su propio sello. “Hay quienes viven de la política y quienes hacemos servicio público. Yo estoy en el segundo grupo”, afirmó.

Rodrigo Paz y su esposa María Elena Urquidi. AP

Rodrigo Paz y su esposa María Elena Urquidi.

Sus propuestas para Bolivia

La campaña de Paz se desarrolló lejos de los intensos debates que protagonizaron Quiroga y Medina en la oposición. El legislador optó por una estrategia más modesta, recorriendo mercados y ferias públicas a pie.

Al inicio del proceso electoral, fue excluido de los debates entre los principales candidatos, lo que motivó a sus seguidores a llevar una pancarta que recordaba su candidatura. A pesar de ello, Paz fue ganando terreno entre el electorado, gracias a los tres ejes clave de su campaña.

El plan de gobierno de Paz se basa en la Agenda 50/50, que propone una distribución más equitativa de los recursos públicos. Según explicó, actualmente el Estado concentra alrededor del 85% del presupuesto nacional. Su propuesta consiste en dividir estos fondos a partes iguales entre el nivel central y los gobiernos subnacionales, incluyendo también a las universidades públicas.

En el plano económico, Paz se mostró contrario a la idea de recurrir al Fondo Monetario Internacional para sacar a Bolivia de la peor crisis económica de las últimas cuatro décadas. “No voy a pedir plata al Fondo Monetario Internacional. En Bolivia si no roban, alcanza”, dijo recientemente a la radio Erbol, en línea con su promesa de “barrer con la corrupción”.

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También propuso un “capitalismo para todos”, un programa que consiste en dar créditos accesibles a jóvenes emprendedores además de facilidades tributarias para impulsar la economía formal con el apoyo del empresariado privado. “Vienen tiempos mejores. Bajar aranceles, bajar impuestos, harto crédito, platita para todos”, dijo en un acto de campaña en Achacachi.

El legislador también planteó su deseo de llevar adelante una reforma judicial, señalando que el sistema de justicia es un problema estructural de Bolivia y que sin cambios de fondo no se puede garantizar gobernabilidad ni atraer inversión.

Un vicepresidente que va contra la corrupción policial

El candidato a la presidencia de Bolivia, Rodrigo Paz, junto a su candidato a la vicepresidencia, Edmar Lara.

El candidato a la presidencia de Bolivia, Rodrigo Paz, junto a su candidato a la vicepresidencia, Edmar Lara.

Más allá de la agenda de campaña, quien acaparó gran parte de la atención en la previa a las elecciones fue su compañero de fórmula, el excapitán de la Policía Nacional Edman Lara. El candidato a la vicepresidencia por el Partido Demócrata Cristiano ganó notoriedad en las redes sociales por sus denuncias sobre la corrupción dentro de la institución policial, de la que fue desvinculado el año pasado tras ser acusado de “faltas graves”, una acusación que él rechaza.

Originario de Cochabamba y residente en Santa Cruz de la Sierra, Lara fue capitán de la Policía Boliviana hasta 2023. Ese año, comenzó a denunciar públicamente actos de corrupción dentro de la institución, utilizando las redes sociales para exponer presuntos cobros irregulares, tráfico de influencias y otras prácticas, que según él, se habían normalizado entre ciertos altos mandos policiales.

El punto de inflexión llegó cuando una sargento lo denunció por uso indebido de influencias, usurpación de funciones y obstrucción al ejercicio público, lo que derivó en su suspensión por un año de sus funciones policiales e incluso un breve paso por la cárcel.

Lara hizo campaña con foco en la lucha en contra de la corrupción, la inseguridad y los discursos de la política tradicional. Lo hizo vestido de uniforme, con una campaña austera y utilizando a pleno el recurso de TikTok para acceder a los votantes sub30. Así se hizo fama de justiciero.

"Es un premio a la verdad, la honestidad y la lucha que hemos hecho desde abajo. Nos menospreciaron. Pero ahora el pueblo se pronunció, es momento de hermandad", dijo cerca de la medianoche El Capitán Lara, tal como se lo llama en Bolivia.

El candidato celebró los resultados preliminares de la votación en Bolivia, resaltando que aún no se ganó nada y poniendo el foco en la segunda vuelta fijada para el 19 de octubre.

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