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La tensión entre Colombia y Ecuador fue escalando en los últimos meses. Comenzó a principios de año con una guerra comercial, al estilo de la de Donald Trump, después de que el gobierno de Daniel Noboa impusiera aranceles a su vecino con el argumento de que no hacía lo suficiente para proteger la frontera común. Gustavo Petro denunció luego el hallazgo de una bomba del ejército ecuatoriano en territorio colombiano y esta semana pidió la liberación del exvicepresidente Jorge Glas, a quien calificó de "preso político", lo que derivó en un nuevo capítulo de la crisis bilateral.

El último episodio fue la decisión del presidente colombiano de ordenar el jueves que la embajadora en Ecuador, María Antonia Velasco, regrese "de inmediato" al país. Horas antes, Quito había elevado del 50% al 100% los aranceles a Bogotá a partir del 1 de mayo "tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia".

"Los compromisos contra el narcotráfico los hice desde que inicié mi vida de lucha por la justicia social en Colombia", escribió Petro en un mensaje en la red social X en respuesta a la decisión ecuatoriana. "Insulta el presidente del Ecuador al gobierno colombiano que ha incautado más cocaína en toda la historia del mundo", aseguró.

El mandatario colombiano calificó el alza de los aranceles como "una monstruosidad" y planteó la posibilidad de que Colombia se retire de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que integra junto a Perú, Bolivia y Ecuador. A la vez, pidió a su diplomacia gestionar la adhesión plena al Mercosur, del cual su país es Estado asociado.

Además de ordenar el regreso de su embajadora, convocó a sus ministros a una reunión en "un punto de la frontera" binacional.

Los nuevos aranceles de Ecuador

Al anunciar en enero los primeros aranceles del 30% a las importaciones del país vecino, Noboa había dicho que se trataba de una "tasa de seguridad" por la supuesta inacción del gobierno colombiano en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal. Luego aumentó la tasa al 50% y, en respuesta, Bogotá aplicó aranceles recíprocos a los bienes ecuatorianos y suspendió la venta de energía a Ecuador, que en 2024 sufrió apagones de hasta 14 horas diarias y tuvo que importar electricidad del país vecino.

El gobierno ecuatoriano alega que el impuesto es necesario porque debe invertir alrededor de 400 millones de dólares adicionales para cuidar la frontera común de unos 600 kilómetros.

Frontera Ecuador - Colombia - AFP

Frontera entre Ecuador y Colombia

"Ecuador se ve en la obligación de adoptar acciones soberanas", basado en criterios de seguridad que buscan "reforzar la corresponsabilidad en una tarea que debe asumirse de manera conjunta para enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera", indicó este jueves un comunicado del Ministerio de Producción en el que se anunció el aumento de la tarifa al 100%.

Colombia y Ecuador mantienen una relación comercial histórica que en los últimos años ha rondado los 2.800 millones de dólares, con un marcado desequilibrio: mientras Bogotá acumula beneficios, Quito enfrenta una balanza negativa cercana a los 900 millones.

Poco después del anuncio, Noboa escribió en redes sociales que "no se puede llegar a acuerdos con quien no tiene el mismo compromiso para luchar contra el narcoterrorismo", sin mencionar a su homólogo colombiano.

"En el futuro, se podrá conversar con un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico", aseguró, en relación al gobierno que surja de las próximas elecciones.

Iván Cepeda, la apuesta del Pacto Histórico de Petro, se mantiene como favorito para los comicios del 31 de mayo, según las encuestas, que anticipan de todos modos que el senador de izquierda deberá disputar una segunda vuelta en junio. La incógnita por el momento es con quién. Paloma Valencia, senadora por el Centro Democrático, el movimiento de derecha liderado por el expresidente Álvaro Uribe, fue escalando en los sondeos y se ubica casi empatada en el segundo lugar con Abelardo de la Espriella, aspirante de extrema derecha que irrumpió en la campaña con un discurso de mano dura.

La polémica por las declaraciones de Petro sobre Glas

"Pedí que no hubiera presos políticos en ningún país de América. Es indudable que Jorge Glas es un preso político", manifestó Petro en un mensaje en sus redes sociales publicado el lunes por la noche, en el que pidió su liberación y denunció que no recibe suficiente alimento y sufre "severa desnutrición". Se refería al exvicepresidente ecuatoriano, condenado en 2025 a 13 años de prisión por malversación de fondos. No es la primera vez que Petro califica a Glas, a quien le concedió la nacionalidad colombiana, de "preso político".

Glas se encuentra en una prisión de máxima seguridad, donde cumple además condenas previas en otros dos casos de corrupción. En uno de ellos también fue condenado el expresidente Rafael Correa, quien se encuentra en Bélgica en calidad de asilado político y prófugo de la justicia ecuatoriana.

Jorge Glas - EFE

El exvice Jorge Glas cumple tres condenas en Ecuador

En 2024, el exvicepresidente quedó envuelto en un conflicto diplomático entre su país y México, después de que policías ecuatorianos irrumpieran en la embajada mexicana en Quito para detenerlo. Glas había sido liberado un año antes gracias a un beneficio penitenciario y se había refugiado en la legación diplomática. El operativo fue condenado por varios gobiernos de América Latina y organizaciones internacionales, que lo consideraron violatorio de instrumentos internacionales y del derecho al asilo, y resultó en la ruptura de relaciones diplomáticas.

Las declaraciones de Petro fueron catalogadas como un "atentado contra la soberanía" de Ecuador por Noboa, que llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Félix Wong. El mandatario aseguró además que en la cárcel hay "un corrupto que debe responder al Ecuador".

Por su parte, la canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, aclaró a la prensa que el retiro del embajador "no es definitivo" y durará "hasta que puedan nuevamente iniciar diálogos a través del respeto". "Evidentemente es una provocación porque de la nada salen este tipo de mensajes", dijo antes en una entrevista con una radio local.

La tensión por una bomba

El mes pasado, la tensión bilateral creció después de que Petro denunciara que se encontró un explosivo sin detonar del lado colombiano de la frontera y acusara a Ecuador de un bombardeo. Noboa, por su parte, negó las acusaciones.

Colombia explosivo encontrado en la frontera con Ecuador - 17-3-26 - AFP

Explosivo encontrado en Colombia, en la frontera con Ecuador

En medio de la disputa, el mandatario colombiano trajo a la mesa a la administración de Donald Trump, con la que Quito mantiene relaciones estrechas. "Yo le pedí a Trump que actúe, que llame al presidente de Ecuador porque nosotros no queremos ir a una guerra. Me enorgullezco de haber sacado a Colombia del peligro de misiles que están cayendo por todo el mundo, pero tampoco tenemos por qué ser bombardeados", dijo Petro en el Consejo de Ministros.

El gobierno ecuatoriano reconoció que estaba llevando a cabo bombardeos contra grupos armados colombianos, pero en su territorio. La canciller ecuatoriana Sommerfeld explicó en declaraciones a Teleamazonas que su país "tiene operaciones de ataque a campamentos de grupos irregulares" que no son ecuatorianos y subrayó: "Son grupos que pasan nuestra frontera desde Colombia y están ubicados en territorio ecuatoriano".

Tras una investigación, el Ministerio de Defensa colombiano concluyó que el artefacto cayó inicialmente en Ecuador y rebotó accidentalmente hasta llegar a suelo colombiano. "El bombardeo no fue dirigido contra Colombia. Se trató de un hecho accidental", dijo el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, según recogió la agencia AFP.

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