El Banco Mundialredujo sus proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe para este año desde un 2,3% a un 2,1% por el impacto de la guerra en Irán y un escenario macroeconómico complejo con altos costos de endeudamiento, una demanda externa débil y presiones inflacionarias a raíz de la incertidumbre geopolítica.
En su informe Actualización Económica para Latinoamérica y el Caribe, el organismo multilateral señaló a Brasil y México como las economías que podrían enfrentar mayores adversidades, afectadas por condiciones financieras domésticas restrictivas, espacio fiscal limitado e incertidumbre vinculada con la política comercial global. Por otro lado, Argentina sobresale en el escenario regional con una excepción al alza.
Así, el Banco Mundial prevé que la economía argentina crecerá 3,6%, mientras que Brasil y México aparecen estancados, con una expansión de 1,6% y 1,3%, respectivamente. Colombia, a su vez, crecería 2,2% gracias en parte a la recuperación de la inversión.
Ranking de América Latina
El ranking regional estaría liderado por Paraguay con un crecimiento de 4.4%, impulsado por exportaciones agrícolas y estabilidad macroeconómica. Le siguen Panamá (3.9%) y Guatemala (3.7%).
En un segundo grupo aparecen República Dominicana, Argentina y Costa Rica, todos con una proyección de crecimiento de 3.6%. En el caso argentino, el organismo destaca mejoras en las expectativas tras ajustes fiscales y reformas económicas.
A nivel sudamericano, el desempeño de Perú lo ubicaría como una de las economías con mayor expansión, con 2,7% de alza, superando a países como Ecuador (2.5%), Chile (2.4%) y Colombia(2.2%).
Les siguen Brasil y Uruguay, ambos con una expansión estimada de 1.6%, afectadas por condiciones financieras restrictivas y menor dinamismo del crédito.
México crecería apenas 1.3%, impactado por la incertidumbre comercial y la desaceleración de proyectos de infraestructura. En contraste, Bolivia registraría la mayor caída de la región, con una contracción de -3.2%.
Crecimiento lento
Según la entidad, que la próxima semana celebrará en Washington su reunión de primavera anual junto al Fondo Monetario Internacional (FMI), Latinoamérica nuevamente se perfila “como una de las regiones del mundo con crecimiento más lento”.
Los datos reflejan un panorama regional que combina una inversión aún en niveles bastante bajos y una “elevada incertidumbre mundial e interna” marcada por el consecutivo aumento de tarifas, el recrudecimiento de los conflictos y, desde las últimas semanas, la guerra en Medio Oriente.
“No tenemos idea de cuánto durará el conflicto”, dijo el economista jefe para Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial, William Maloney. “Si dura tres meses, calculamos que el precio del barril rondará los 85 dólares. Pero si dura más, subirá más y eso por supuesto influye en la inflación mundial”, agregó.
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AP
Claves para la región
El impacto de la guerra podría generar además un efecto cascada, afectar otras industrias y provocar secuelas secundarias como mayores tasas de interés y una mayor presión en las economías domésticas.
“Además, todo lo que conlleva el aumento de los precios del petróleo y de las tasas de interés probablemente provoque una desaceleración en Estados Unidos, Europa y China, lo que afectará la demanda de nuestras materias primas y nuestras exportaciones en general”, advirtió Maloney.
El Banco Mundial indicó que, pese a los pronósticos, América Latina y el Caribe pueden reposicionarse en este escenario “desafiante” a través de políticas adecuadas, como el aprovechamiento de sus recursos naturales y potencial energético, así como reformas para crear empleos de calidad y también la diversificación de sus mercados.
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"Tenemos muchas tareas a largo plazo en las que debemos trabajar para lograr mayores tasas de crecimiento, mejorar nuestras inversiones en infraestructura, elevar la calidad de nuestra educación, invertir más en innovación, mejorar la calidad de nuestras empresas y facilitar las exportaciones al resto del mundo", aseveró Maloney.
En ese sentido, destacó la reciente firma del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur —que integran Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— y que abre las puertas a un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores, aunque alertó que todavía hay otras “piezas del rompecabezas” global en las que trabajar.
"América Latina y el Caribe cuentan con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad", afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para la región.