Cuando el dueño del restaurante le dijo que el servicio de valet parking se estaba quejando porque ya no tenían más espacio, Yamilet Rivas entendió que había dado en la tecla. Fue hace poco más de dos años en un local de Miami. A la empresaria del área de tecnología se le había ocurrido organizar encuentros de mujeres hispanas que fueran dueñas y emprendedoras. En los encuentros compartían experiencias, dificultades y proyectos para hacer pie y crecer en Estados Unidos.

La idea creció al punto de desbordarla. "Estábamos todas súper listas para que hubiese una institución como esta", le cuenta a El Observador USA. Así nació la Cámara de Comercio de Mujeres en Estados Unidos (CAMACOM). Se trata de la única cámara exclusivamente de mujeres hispanas en todo el país.

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La emprendedora venezolana lo cuenta desde el downtown de Miami, en pleno Mes Nacional de la Herencia Hispana. Ese homenaje se celebra cada año en Estados Unidos del 15 de septiembre al 15 de octubre. La charla además además se da en la víspera de un gran evento que organiza la Cámara, con la presencia de las dos alcaldesas locales: Daniella Levine Cava, del condado de Miami-Dade, y Eileen Higgins, electa a fin del año pasado al frente de la ciudad.

Las empresarias hispanas son propietarias de aproximadamente 2,9 millones de negocios en Estados Unidos. Entre 2022 y 2025, la cantidad de empresas hispanas propiedad de mujeres que cuentan con empleados creció 37,2%, casi cinco veces más que el conjunto de empresas con empleados propiedad de mujeres.

Ese dinamismo convive, sin embargo, con importantes dificultades: según datos difundidos por la CAMACOM, apenas una pequeña proporción de estas empresarias accede a fuentes de financiamiento. La organización busca precisamente visibilizar esa realidad, generar información y promover herramientas que acompañen el crecimiento de sus negocios.

"Las mujeres hispanas merecemos mucho más y venimos a pelear por eso", afirma Rivas, presidenta de la cámara, que acaba de abrir un capítulo en Washington D.C.

Una cámara para reunir esfuerzos dispersos

Rivas llegó a Estados Unidos con el objetivo de expandir su empresa de tecnología. En ese proceso comenzó a buscar espacios donde las mujeres pudieran encontrarse y hacer negocios.

“Me di cuenta de que había muchos esfuerzos, pero estaban granulares: mujeres en tecnología, mujeres argentinas, mujeres que son madres, mujeres en el ámbito corporativo. Todo estaba muy segmentado”, explica.

La empresaria identificó la ausencia de una organización que funcionara como una “casa madre” para las mujeres hispanas, independientemente de su país de origen, actividad o lugar de residencia. A partir de esa idea comenzaron las primeras reuniones en Miami.

La respuesta fue más rápida de lo esperado. Comprobó de inmediato que existía una demanda concreta para una institución de esas características. La sede inicial de la Cámara se estableció en Miami, considerada por Rivas como la “capital no oficial” de los latinos en Estados Unidos, y luego la organización comenzó a expandirse.

El 9 de julio de este año abrió su capítulo en Washington D.C., con el objetivo de acercarse a instituciones federales y ampliar su capacidad de incidencia.

Una comunidad de más de 1.000 personas

La comunidad de CAMACOM reúne actualmente a más de 1.000 participantes. No está integrada únicamente por empresarias y emprendedoras: también incluye mujeres que trabajan en compañías, corporaciones, instituciones y organizaciones vinculadas al desarrollo económico.

“Nosotros no queríamos que solamente se conectaran emprendedoras con emprendedoras, porque eso vuelve a crear un grupo pequeño. Queríamos conectar a todo el ecosistema”, explica Rivas.

En ese ecosistema participan: empresarias y emprendedoras de distintos niveles; mujeres que buscan expandir negocios ya establecidos; compañías y corporaciones; instituciones públicas y privadas; cámaras de comercio y oficinas de promoción comercial; y mujeres de América Latina y España interesadas en hacer negocios en Estados Unidos.

La mayoría de las integrantes desarrolla actividades vinculadas a los servicios, especialmente consultoría, tecnología y coaching. También participan empresarias de los sectores gastronómico, industrial, productivo y de alimentos y bebidas.

La organización reúne a mujeres de prácticamente toda América Latina, con una fuerte presencia de colombianas, argentinas y mexicanas, entre otras nacionalidades.

Un puente entre América Latina y Estados Unidos

Aunque la mayoría de las integrantes tiene su empresa radicada en Estados Unidos, CAMACOM también funciona como una plataforma de ingreso al mercado estadounidense para empresarias de otros países.

“Mujeres de Argentina, España, México y Colombia comenzaron a acercarse para participar de nuestros eventos y hacer negocios”, cuenta Rivas. También menciona la presencia de empresarias de otras ciudades estadounidenses, como Phoenix, que viajaron a las actividades organizadas en Washington.

La cámara busca consolidar un corredor comercial basado en el idioma y en la experiencia compartida de las mujeres hispanas. “Es una calle de doble sentido: están las que ya llegaron y avanzaron en Estados Unidos, y las que quieren hacer negocios con este país”, señala.

Según su descripción, el perfil predominante no es el de una emprendedora que recién está dando sus primeros pasos, sino el de una empresaria con experiencia previa.

“Es una mujer que ya sabe lo que está ofreciendo, que ya tiene maduro su proyecto y que cuenta con un recorrido. Puede tener 10, 12, 13 o 15 años de experiencia en su país, pero llevar dos o cuatro años en el mercado estadounidense”, explica.

En esos casos, el principal desafío consiste en adaptar un negocio ya consolidado a un nuevo entorno regulatorio, económico y cultural.

El desafío de empezar de cero

Rivas define como “brutal” el choque que enfrentan quienes buscan expandirse a Estados Unidos. Las diferencias impositivas, regulatorias y comerciales pueden ser difíciles de procesar, incluso para empresas exitosas en sus países de origen.

“Puedes haber tenido muchos años de reconocimiento y una empresa que funciona muy bien, pero aquí nadie sabe quién eres. Todos empezamos de cero”, sostiene.

Por eso, considera fundamental contar con instituciones que acompañen los procesos de instalación o expansión. CAMACOM ofrece información en español sobre certificaciones, licencias y requisitos para operar en Estados Unidos, además de vincular a las empresarias con instituciones que brindan asesoría legal y otros servicios de apoyo.

“Todos tenemos que hablar inglés, pero no es lo mismo entender una economía compleja como la de Estados Unidos en tu idioma que hacerlo además en otro idioma”, afirma.

Financiamiento y reconocimiento

Para Rivas, uno de los principales obstáculos que enfrentan las empresarias hispanas es el acceso al financiamiento. La cámara trabaja en la recopilación de información sobre el sector y prepara programas de apoyo y opciones de financiación para acompañar el crecimiento de los negocios.

“Todavía no tenemos los datos completamente pulidos. Ahí existe una oportunidad para nosotros”, admite.

El objetivo es conocer con mayor precisión quiénes son las empresarias hispanas, qué sectores ocupan, cuáles son sus necesidades y qué impacto económico generan. Desde CAMACOM sostienen que esa información permitiría orientar mejor las inversiones, las políticas públicas y los programas de asistencia.

Las empresarias hispanas ya son propietarias de unos 2,9 millones de negocios en Estados Unidos. Además, se estima que sus empresas podrían generar hasta US$ 1,7 billones adicionales en ingresos anuales si alcanzaran la facturación promedio de las compañías propiedad de hombres.

“Hay muchísimas mujeres hispanas que llevan años aportando económicamente a este país y, sin embargo, no habían sido reconocidas ni visibilizadas”, plantea Rivas.

Día de la Mujer Hispana

Una de las principales iniciativas de CAMACOM es lograr el reconocimiento institucional del Día de la Mujer Hispana. El año pasado, la organización consiguió proclamaciones a nivel estatal, municipal y de condados. Ahora busca avanzar en el Congreso estadounidense para que el 2 de octubre sea reconocido a nivel federal, en el marco del Mes de la Herencia Hispana.

Rivas explica que una legisladora presentó en el Congreso una declaración de apoyo a la iniciativa. “Queremos que se tenga en cuenta a la mujer hispana y que se reconozca quiénes somos, qué representamos y cuál es nuestro aporte”, señala.

La celebración reúne a cámaras de comercio hispanas, oficinas de promoción comercial, consulados, funcionarias electas y representantes de distintas ciudades y estados. También participan instituciones de países como El Salvador, Perú y Colombia.

Para Rivas, la participación de organizaciones que podrían ser vistas como competidoras demuestra que existe una voluntad de sumar esfuerzos. “No están diciendo ‘no quiero estar’. Están diciendo ‘quiero celebrar el Día de la Mujer Hispana, aportar y juntarme’”, destaca.

Una expansión que llegó antes de lo previsto

La apertura del capítulo de Washington D.C. representa un paso estratégico para CAMACOM. La organización comenzó a desarrollar actividades en la capital y a establecer vínculos con corporaciones e instituciones con presencia federal.

La expansión, sin embargo, tomó a la propia Rivas por sorpresa. “Si me hubieran dicho que íbamos a estar hablando de todo este movimiento, no lo habría imaginado”, reconoce.

Para describir el crecimiento de la cámara utiliza una imagen: “Es como cruzar un río. Te levantas un poco los pantalones para pasar, el río crece y termina arrastrándote. Así me siento”.

De cara a los próximos diez años, Rivas imagina una organización con presencia nacional, datos precisos sobre la comunidad de empresarias hispanas y una mayor representación ante el Congreso. “Creo firmemente que habremos conseguido celebrar el Día de la Mujer Hispana a nivel nacional y tendremos los datos reales de quiénes somos y de lo que representamos en Estados Unidos”, concluye.

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