A pocos días de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, Donald Trump y las principales figuras del movimiento MAGA revivieron el fantasma del fraude electoral en Estados Unidos. En unos comicios donde los republicanos se juegan el control del Congreso y las encuestas anticipan un escenario complicado para la Casa Blanca, el mandatario volvió a sembrar sospechas sobre la transparencia del sistema electoral, acusó a inmigrantes indocumentados de votar de forma ilegal y ofreció una recompensa de un millón de dolares para quien denuncie presuntas irregularidades.

El balotaje del domingo en Brasil sirvió de catalizador para amplificar estas advertencias dentro de Estados Unidos. Trump sugirió este lunes que las elecciones brasileñas no fueron limpias, una retórica de la que rápidamente se hicieron eco diversos referentes de su base política.

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"Yo no tomé partido, pero me pareció otra elección amañada", declaró el presidente al referirse a la contienda en la que el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva logró una remontada histórica y se impuso al senador Flávio Bolsonaro. "Las elecciones tienen que ser incuestionables, y a mí me pareció que se veía muy mal", agregó, sin aportar pruebas. Fue poco antes de que se supiera que el candidato opositor huyó de Brasil pese a una prohibición judicial y viajó hacia Estados Unidos.

Con respecto a las midterms del 3 de noviembre, el líder republicano, quien desconoció su derrota frente a Joe Biden en 2020, aseguró que respetará los resultados "si son elecciones honestas", según manifestó ante los periodistas antes de viajar hacia un mitin en Texas.

Arrestos y recompensas

Además de las declaraciones, Trump recurrió a algunas medidas concretas. El lunes, el presidente anunció que dará una recompensa de un millón de dólares a quien denuncie algún caso de fraude en las midterms o en comicios pasados.

"¡Cualquier persona que denuncie fraude electoral en las elecciones pasadas, o en las próximas elecciones de mitad de mandato de 2026, recibirá un pago de 1.000.000 de dólares tras la detención y condena de quienes cometieron dicho fraude!", escribió en su red Truth Social, sin dar detalles de cómo se financiará o será administrada esta recompensa.

A esto se le suma un aumento en las detenciones de extranjeros acusados de votar sin tener el derecho. Trump lleva años afirmando, sin pruebas, que cientos de miles de personas que no son estadounidenses votan en estados controlados por los demócratas, lo que alteraría los resultados. En distritos como Pensilvania, California y Florida, agentes federales armados detuvieron a varios sospechosos bajo estas acusaciones.

En California, la semana pasada se llevaron a cabo 28 detenciones, en casos que se remontan hasta el año 2002. Estos arrestos "demuestran lo que hemos estado diciendo desde el principio", dijo el fiscal federal adjunto de California, Bill Essayli, en una conferencia de prensa. "California envía boletas electorales a personas que no son ciudadanas y se niega a cumplir con la ley federal, que tipifica como delito el voto de quienes no son ciudadanos", insistió.

En los últimos meses, la administración de Trump afirmo que California contaba con 190.000 votantes "ilegales" en sus registros. Posteriormente, revisó drásticamente esa cifra a la baja, a 20.000 personas, y solicitó a la justicia que ordene la incautación de sus papeletas de voto, a pocos días de la votación.

Figuras MAGA hablan de fraude

En las últimas semanas, diversas figuras influyentes del movimiento MAGA agitaron el fantasma del fraude en las elecciones de mitad de mandato e instaron a Trump a tomar medidas extraordinarias, incluida la invocación de la ley marcial, en caso de que crean que las elecciones estén manipuladas.

El balotaje del domingo en Brasil desató una ola de declaraciones entre voceros del trumpismo en Estados Unidos que denunciaron un presunto fraude.

La misma noche de la elección, Flávio Bolsonaro desconoció los resultados y anticipó que solicitaría la anulación del proceso, luego de que el magistrado del Supremo Cristiano Zanin extendiera por dos horas el horario de votación. Zanin fue, en el pasado, abogado defensor de Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, tanto el equipo de Bolsonaro como el de Lula había solicitado más tiempo para los votantes.

La maniobra de Flávio evocó los antecedentes de su padre Jair Bolsonaro, actualmente preso por un intento de golpe de Estado. A pesar de esto, el desconocimiento electoral se desarticuló en menos de 24 horas. Primero fue el propio Partido Liberal, el espacio político de Flávio, el que convalidó los resultados. Poco después, el propio candidato admitió la derrota y dijo que concentraría sus esfuerzos en articular a la oposición.

El excandidato se escapó este miércoles de Brasil hacia Estados Unidos después de comunicar que la Justicia le prohibió salir del país y le pidió que entregue sus pasaportes.

Entre las voces MAGA más destacadas que hablaron después de las elecciones está el exestratega de la Casa Blanca Steve Bannon, quien utilizó su programa War Room para trazar un paralelismo con Brasil. Bannon, que fue una figura influyente del entorno de Trump, aunque ya no tiene tanta llegada, reclamó al gobierno republicano romper relaciones diplomáticas con el de Lula da Silva y advirtió: "Si no tomamos medidas esto mismo sucederá el próximo martes aquí en este país".

En la misma línea, el activista político conservador Jack Posobiec publicó en X: "Miren lo que la izquierda está haciendo en Brasil a plena luz del día. ¿De verdad creen que no harían lo mismo en Estados Unidos?".

Por su parte, Andrew Kolvet, productor del programa The Charlie Kirk Show, sostuvo que la Casa Blanca debería "presionarlos discretamente entre bastidores" y no aceptar el resultado.

El 0,000008%

Trump sigue hablando de fraude electoral mientras los demócratas acusan a su administración de intentar intimidar a los votantes y a los funcionarios electorales.

Janice Hahn, miembro del consejo municipal de Los Ángeles, denunció "una intimidación a los votantes y un intento flagrante de socavar la confianza en nuestras elecciones de mitad de mandato". Estas detenciones "se están utilizando para dar la impresión de que existe un fraude electoral generalizado, cuando sabemos que no es así", agregó.

La campaña mediática del gobierno genera inquietud en algunos votantes y las asociaciones de defensa de los derechos civiles intentan reaccionar con iniciativas como "Vote Safe" (Voto Seguro). Esta campaña envía a miembros del clero, veteranos de guerra, maestros y otros voluntarios a los centros de votación para que expliquen sus derechos a los votantes, medien en caso de conflictos y documenten si se producen intimidaciones.

"El miedo es el objetivo, y debemos actuar", afirmó Mary Corcoran, directora del Save America Movement, a la agencia AFP. "Si no se le enfrenta, basta con el miedo para que la gente se quede en casa sin que un solo agente tenga que poner un pie en un centro de votación", refirió.

Varios informes cuestionan que los casos de fraude electoral son muy poco frecuentes en Estados Unidos. The New York Times analizó recientemente una base de datos del centro de estudios conservador The Heritage Foundation, que solo registra 100 casos de personas que votaron entre 1982 y 2025 sin ser ciudadanos estadounidenses.

"Esto representa aproximadamente el 0,000008% de los más de 1.300 millones de votos emitidos en las elecciones presidenciales durante ese período", señaló el diario.

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