25 de octubre de 2026 18:35 hs

La expectativa es alta: ¿Luiz Inácio Lula da Silva o Flávio Bolsonaro? Brasil y el mundo tendrán que esperar un poco más de lo previsto para saber quién será el próximo presidente de la mayor economía de América Latina, un resultado que tendrá además impacto en la región, después de que la Justicia habilitara la extensión del cierre de urnas. En un escenario de alta polarización, la decisión generó tensión en medio de una carrera que se anticipa ajustada, que se podría definir por pocos puntos porcentuales.

Un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) determinó en la tarde de este domingo que los centros electorales en todo el país cerraran a las 19 en lugar de a las 17, que era el horario original. El magistrado Cristiano Zanin aclaró después que esto valía para los que aún no habían cerrado cuando tomó la decisión. El escrutinio, que había sido iniciado por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE), tuvo que ser suspendido temporalmente.

"Ordeno que se cumpla la decisión en los lugares donde aún no se hayan cerrado las urnas, con el recuento posterior de los votos en las condiciones establecidas; en cuanto a las urnas que ya se hayan cerrado, los votos se contabilizarán y sumarán", dijo Zanin, según recogió el portal G1, de Globo.

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"Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara", dijo el líder del Partido de los Trabajadores (PT) frente a su casa en Sao Paulo.

La campaña de Bolsonaro, a su vez, también había pedido la prórroga por dos horas en algunos municipios de Minas Gerais y Río Grande do Sul debido a "intensas lluvias".

Algunas figuras del bolsonarismo, de todas formas, denunciaron que el gobierno quiere crear una "narrativa" para dar vuelta el resultado. Nikolas Ferreira, del Partido Liberal (PL), un influencer de 30 años que en la primera vuelta se convirtió en el diputado más votado de todo Brasil, señaló semejanzas con lo ocurrido en Venezuela en 2015, cuando la dictadura de Nicolás Maduro extendió el horario de votación.

"Están haciendo esto para crear una narrativa de golpe. Solo están esperando que eso ocurra, que gane Flávio, para decir a los cuatro vientos que es un golpe de Estado. Si perdemos, pueden estar seguros que esa prórroga sólo ayudó a un equipo, el que necesitaba remontar", señaló en un video compartido en redes sociales.

El coordinador general de la campaña de Bolsonaro, Rogério Marinho, dijo que esperaba que "prevalezca el sentido común y que no prospere ningún golpe judicial ni maniobra administrativa, por el bien de la democracia". "Es impresionante el nivel de intervención de algunos ministros del Tribunal Supremo Federal", afirmó el líder del PL en el Senado en sus redes sociales.

La decisión de última hora del magistrado de la Corte Suprema también generó confusión en algunos centros de votación, donde las autoridades de mesa no sabían cómo proceder. De hecho, ante la noticia, algunas personas intentaron sufragar después de las 17, pero no pudieron.

El voto de los candidatos

El primero en votar, a eso de las 8 de la mañana fue Flávio Bolsonaro, que a los 45 años va por primera vez por la presidencia de Brasil. Al emitir su voto en Río de Janeiro, habló de "no insistir en el error". "Hicimos una campaña con mucha alegría, una campaña limpia, con felicidad en el rostro. Creo que ha llegado el momento de un cambio verdadero. La vida de todos ha empeorado, no hay razón para seguir insistiendo en el error", manifestó.

El senador acudió al centro de votación junto a su esposa Fernanda y declaró que a la prensa que creía que "llegó la hora del verdadero cambio".

Por su parte, Lula ejerció su sufragio en Sao Bernardo do Campo, a eso de las 9:30. "Lo que vi en esta segunda vuelta fue algo casi inexplicable. La gente salió a la calle a defender sus logros. Si gano, se lo debo únicamente al pueblo brasileño. Nunca había visto a tantas mujeres, hombres y jóvenes clamando por la democracia", dijo Lula ante la prensa después de votar.

El mandatario se refería así a las masivas movilizaciones que realizaron los seguidores del PT desde la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Bolsonaro sorprendió al quedar primero, con el 47,03% de los votos, por delante de Lula, con el 45,16%, pese a que las encuestas anticipan lo contrario.

El camino hacia el balotaje

El resultado de la primera vuelta llevó al equipo de campaña de Lula a repensar su estrategia y lanzarse a una ofensiva digital, un terreno en el que el bolsonarismo cuenta con ventaja. Para eso el presidente, de 80 años, se acercó a los influencers de su partido, lanzó el "ejército de Lula" en las redes, comenzó a grabar videos y se terminó proclamando el "rey del selfie".

Bolsonaro, en tanto, también convocó a miles de personas en actos a lo largo de Brasil, en los que resonó el lema "Fora Lula" y sumó apoyos de otros candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta, como el escritor y empresario Augusto Cury, o los exgobernadores Ronaldo Caiado y Romeu Zema.

Flávio Bolsonaro y Lula

Flávio Bolsonaro y Lula

La campaña para el balotaje se volvió intensa: señalamientos mutuos, noticias falsas en redes sociales, debates tensos y hasta acusaciones de interferencia electoral a Meta. El gigante tecnológico fue señalado por la campaña de Lula de restricción de contenidos en WhatsApp e Instagram. La compañía estadounidense admitió "problemas técnicos", pero negó cualquier parcialidad.

Las encuestas anticipan nuevamente un empate técnico para la segunda vuelta. Aunque Bolsonaro parte como favorito, los últimos sondeos muestran que Lula ha ido acortando ventaja. Este sábado, las encuestas de Datafolha y Quaest mostraron una diferencia entre ambos candidatos dentro del margen de error, con 51% para el senador y 49% para el mandatario.

Qué dicen los candidatos

Lula va por la "virada", como los brasileños llaman a una remontada en el fútbol, aunque la historia le juega en contra: los candidatos que se impusieron en primera vuelta en Brasil siempre lograron ganar el balotaje. Le pasó a él también en sus anteriores victorias electorales en 2002, 2006 y 2022.

El líder del PT asegura que lo que está en juego es la "democracia o barbarie", logró que el Congreso aprobara la reducción de la semana laboral, una de sus promesas de campaña, y en los debates insistió en calificar a su rival de "miliciano", en referencia a los presuntos nexos del senador con grupos parapoliciales de Río de Janeiro. Y asegura que el cambio que promete Bolsonaro "significa volver al pasado".

Flávio Bolsonaro, de 45 años, aspira por primera vez a la presidencia y fue el elegido por su padre para continuar con el legado del líder de ultraderecha, inhabilitado para ocupar cargos públicos y condenado a 27 años de prisión por un presunto intento de golpe de Estado contra el gobierno del líder del PT en 2023.

Prometió "jubilar" a Lula y se comprometió a devolver a las familias "la esperanza y el derecho a soñar". El senador por el estado de Río de Janeiro se presenta como una figura moderada en comparación con su padre. Flávio es percibido como alguien más enfocado en las negociaciones institucionales dentro del Congreso.

El senador promete mano dura contra la inseguridad y una mejora del poder adquisitivo, dos de las principales preocupaciones de los brasileños. "Vi un nuevo Brasil frente a mí, un nuevo Brasil que ya ha surgido y que exige respeto. Un nuevo Brasil que sabe que nuestro futuro no es el pasado", dijo en su último aviso de campaña antes del domingo.

El candidato del Partido Liberal es, a su vez, la esperanza de la derecha local y regional para poner un freno al izquierdista Lula. Estos comicios son seguidos "muy de cerca" por Donald Trump. Aunque el presidente estadounidense no respaldó oficialmente a ningún candidato, escenificó su vínculo con los Bolsonaro al recibir a Flávio en la Casa Blanca en mayo e implementar una serie de sanciones contra funcionarios brasileños por considerar que llevaban adelante una "caza de brujas" contra su aliado Jair Bolsonaro.

Flávio Bolsonaro ya declaró que, si gana, quiere sumarse al Escudo de las Américas, la alianza de seguridad impulsada por Trump con aliados de la región, además seguir los pasos de Estados Unidos y declarar como terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).

Si logra la victoria, contará con un fuerte aliado en la Casa Blanca, al menos en los próximos dos años, y se sumará a la "ola naranja". El término, que hace referencia al color de piel de Trump, fue acuñado por The Economist y describe cómo varios países de América Latina giraron a la derecha en el último tiempo y conformaron gobiernos alineados con el del presidente estadounidense.

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