El director de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), Marty Makary, presentó su renuncia este martes tras semanas de intensa presión política. El presidente Donald Trump confirmó la salida del funcionario, cuya gestión estuvo marcada por crecientes tensiones con ejecutivos de la industria farmacéutica, activistas antiaborto y, más recientemente, con los lobistas del sector del vapeo.
"Marty es un tipo estupendo, pero va a seguir adelante y va a tener una buena vida. Estaba pasando por algunas dificultades", dijo Trump a la prensa antes de su viaje a China. El anuncio puso fin a semanas de rumores de que el presidente planeaba despedir a su comisionado.
Durante su mandato al frente de la entidad responsable de supervisar las vacunas, los medicamentos y la seguridad alimentaria, Makary enfrentó una presión intensa y sostenida tanto dentro del gobierno como del sector privado.
El cirujano y excolaborador de Fox News cobró relevancia durante la pandemia de COVID-19 por su postura crítica frente a las medidas sanitarias excepcionales implementadas en aquel período. Su salida del gobierno es la última de una serie de cambios bruscos en el departamento de Salud supervisado por Robert F. Kennedy Jr.
"Estoy extremadamente orgulloso de haber reducido los plazos de revisión de medicamentos de un año a 1-2 meses, de haber escrito nuevas pautas sobre productos psicodélicos avanzados", enumeró el experto en su mensaje de renuncia, divulgado por Trump en la red Truth Social.
Kyle Diamantas, subcomisionado que dirige el programa de alimentos de la agencia, asumirá ahora como jefe interino de la FDA. El reemplazo permanente para el cargo en la FDA deberá ser nominado por Trump y confirmado por el Senado.
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Marty Makary, Robert F. Kennedy Jr. y Donald Trump.
AFP
Críticas y presión de distintos sectores
Makary deja su puesto después de 13 meses marcados por las críticas provenientes desde todos los frentes, incluidos empresarios farmacéuticos, lobistas de la industria del tabaco y activistas antiaborto.
Uno de los ejes de tensión fue la aprobación de la venta de cigarrillos electrónicos saborizados. En las últimas semanas, Makary había expresado preocupación por el atractivo de estos vapeadores entre los jóvenes y ejecutivos del sector dijeron a Trump que estaba bloqueando la aprobación de sus productos, incluidos los nuevos cigarrillos electrónicos con sabor, considerados cruciales para la supervivencia de la industria.
La semana pasada, la agencia cambió de rumbo abruptamente, autorizando los primeros cigarrillos electrónicos con sabor a frutas y emitiendo directrices que flexibilizan el marketing para los principales fabricantes. Sin embargo, esto no fue suficiente para que Makary conservara su puesto.
Por su parte, grupos antiaborto acusaron a Makary de retrasar deliberadamente una revisión interna de la píldora abortiva mifepristona, que ha estado en el mercado durante 25 años pero sigue siendo un objetivo de los activistas conservadores. Estos buscan revertir las normas de la FDA que actualmente permiten que la píldora se envíe por correo.
"Esperamos un nuevo comisionado de la FDA que ponga fin al régimen de medicamentos abortivos por correo", dijo Marjorie Dannenfelser, presidenta de Susan B. Anthony Pro-Life America.
Una agenda de reformas interrumpida
Durante su gestión, Makary supervisó una constante rotación en los altos cargos de la agencia y fuertes recortes del personal. Prácticamente todos los altos funcionarios de carrera de la FDA renunciaron, se jubilaron o fueron obligados a salir durante el primer año del segundo mandato de Trump, lo que generó un flujo constante de filtraciones e historias negativas en los medios que detallaban baja moral, disfunción y frustración entre el personal.
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Makary impulsó diversas iniciativas para agilizar las revisiones de la FDA, entre las que destacaron la eliminación de ciertos requisitos clínicos, la integración de inteligencia artificial en la evaluación de fármacos y la creación de vías expeditas para medicinas vinculadas a "intereses nacionales".
No obstante, los ejecutivos farmacéuticos dependen de la previsibilidad y consistencia de las decisiones de la FDA, incluso más que de la rapidez. Por lo que al final sus esfuerzos quedaron opacados por una serie de disputas internas que generaron incertidumbre entre fabricantes, inversores y pacientes.
Más de media docena de farmacéuticas que estudian terapias para enfermedades raras o difíciles de tratar dijeron haber recibido cartas de rechazo o solicitudes de estudios adicionales para medicamentos que previamente habían recibido el visto bueno del personal de la FDA.