Trump y Robert F. Kennedy Jr. invirtieron la pirámide nutricional: qué dicen las nuevas guías alimentarias de EEUU
Con la publicación de las Guías Alimentarias 2025-2030, la administración Trump resucitó la antigua pirámide alimenticia, pero de forma invertida, priorizando el consumo de carnes rojas, lácteos enteros y grasas naturales mientras relega los granos y carbohidratos.
9 de enero 2026 - 13:45hs
El secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. AFP
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Lo que importa
La administración Trump publicó las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030 y resucitó la pirámide alimenticia, pero de forma invertida: sitúa a la carne roja, los lácteos y las grasas saludables en la parte prioritaria.
Esta actualización, presentada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, pone énfasis en la prevención de enfermedades crónicas y en la transformación de los programas federales de alimentación.
Se establece una política de cero azúcar añadido para niños menores de 10 años y una reducción drástica de alimentos ultraprocesados para adultos, que hoy representan el 55% de las calorías del estadounidense promedio.
Los granos integrales, antes la base de la dieta, ahora ocupan el punto más estrecho de la pirámide, recomendando apenas de 2 a 4 porciones diarias.
Las nuevas pautas impactarán directamente en programas federales masivos, ya que son el motor legal que define los menús de comedores escolares, bases militares y programas de ayuda alimentaria federal.
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Contexto
¿En qué consiste el regreso de la pirámide y por qué ahora está invertida?
El reajuste de la política nutricional presentado esta semana por Robert F. Kennedy Jr. y Brooke Rollins marca el fin del modelo MyPlate (Mi Plato) de la era de Michelle Obama y recupera el concepto visual de la pirámide de los años 90, pero con una jerarquía opuesta. En este nuevo esquema, la parte superior, la más ancha y prioritaria, está ocupada por la carne roja, el queso, las verduras y las frutas. El objetivo de esta inversión es desplazar a los granos refinados y carbohidratos, que antes formaban la base del consumo masivo, hacia el punto más estrecho de la pirámide. Bajo la consigna "coman comida real", la administración afirma que busca combatir la dependencia de alimentos altamente procesados para frenar el avance de enfermedades crónicas, como la diabetes y la obesidad, que afectan a más de la mitad de la población adulta en los Estados Unidos.
El secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. AFP
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¿Qué medidas específicas se están tomando contra el azúcar y los alimentos procesados?
Bajo la consigna de consumir "comida real", las pautas 2025-2030 exigen una reducción drástica de los productos cargados de carbohidratos refinados, aditivos químicos y exceso de sodio. El cambio más severo se aplica a la población infantil, para quien se recomienda cero azúcar añadido hasta los 10 años. Para los adultos, aunque se mantiene técnicamente un límite del 10% de calorías diarias provenientes de grasas saturadas, el enfoque principal es eliminar los azúcares y edulcorantes que se encuentran en alimentos envasados y refrescos. El documento instruye a los ciudadanos a priorizar granos integrales ricos en fibra sobre el pan blanco y otros productos refinados, estableciendo una distinción tajante que no existía con tal fuerza en guías anteriores.
¿Cómo cambió la recomendación sobre el consumo de alcohol?
A diferencia de las ediciones previas que sugerían límites numéricos exactos, las nuevas directrices han adoptado un lenguaje más preventivo y menos prescriptivo. Ahora, el documento simplemente declara que se debe "consumir menos alcohol para una mejor salud", sin especificar cantidades máximas permitidas. Además, el texto es estricto al enumerar grupos que deben evitar el alcohol por completo, incluyendo no solo a mujeres embarazadas, sino también a personas con condiciones médicas específicas o en recuperación de adicciones, eliminando la idea de que existe un consumo "moderado" que sea necesariamente saludable para todos.
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¿Por qué existe una reacción tan dividida entre los expertos en nutrición y salud pública?
La reacción de nutricionistas y defensores de la salud pública fue dispar: el consejo de reducir el azúcar y los alimentos procesados fue recibido de forma positiva, pero el énfasis en la proteína animal y los lácteos enteros fue "contradictorio".
"Me pareció todo confuso, contradictorio, ideológico y muy retro", dijo Marion Nestle, profesora emérita de nutrición de la Universidad de Nueva York, a AFP. Nestle aseguró que desaconsejar los alimentos altamente procesados era una "recomendación muy sólida", y añadió que la apoya de "todo corazón", pero también calificó las nuevas directrices como una victoria para las industrias cárnica y láctea.
Peter Lurie, presidente del Centro para la Ciencia en el Interés Público, dijo en un comunicado que el énfasis en la proteína animal, los lácteos enteros y la mantequilla era "perjudicial", y "socava (...) los consejos basados en la ciencia".
¿De qué manera afectarán estas nuevas pautas a los programas públicos y el consumo de alcohol?
Estas guías no son solo sugerencias, determinan el estándar de nutrición para raciones militares, de veteranos y, fundamentalmente, el Programa Nacional de Almuerzos Escolares. Esto significa que los menús de 30 millones de niños cambiarán para incluir más proteínas y grasas naturales, eliminando refrescos y productos de bollería industrial. Al cambiar la definición de lo que el gobierno considera "nutritivo", se altera automáticamente la cadena de suministro de alimentos que dependen del financiamiento federal.