El paso de Donald Trump por Europa no estuvo exento de polémica. Durante su visita, en la que negoció un acuerdo comercial con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que culminó con la imposición de aranceles del 15%, el presidente visitó su campo de golf en Turnberry, Escocia. Allí, volvió a arremeter contra su conocido enemigo: las energías renovables, especialmente la energía eólica. "¡Detengan los molinos de viento! Están destruyendo la belleza de sus países", advirtió Trump a los europeos.
"Es muy triste. Se ven molinos por todas partes desde el aire, arruinando sus hermosos campos y valles y matando a sus aves. Y si se colocan mar adentro, arruinan sus océanos. Deténganlos", dijo el viernes el mandatario estadounidense al aterrizar en el país europeo, donde pasó cuatro días, en una visita a la región que originalmente era privada, pero que incluyó reuniones con los principales líderes de la Unión Europea (UE).
"Están arruinando sus países", afirmó, refiriéndose no solo a los molinos de viento, sino también a la inmigración y a la "horrible invasión que está sucediendo en Europa".
El campo de golf de Trump y los molinos de viento
Club de golf de Trump en Escocia, Trump Turnberry. AP
Los terrenos de Turnberry, adquiridos por Trump en 2014, ofrecen una vista espectacular que convierte a los complejos hoteleros y campos de golf de la familia presidencial en un atractivo turístico de gran demanda. Sin embargo, hay algo que a Trump le incomoda particularmente: los molinos de viento que interrumpen su vista panorámica.
Sus últimas declaraciones reviven una lucha que comenzó años atrás, cuando criticó el impacto visual y ambiental de los molinos de viento en las costas y paisajes, los cuales "amenazaban con destruir la industria turística de Escocia", especialmente alrededor de su propio campo de golf en Menie. En 2019, la empresa Trump International perdió una larga batalla judicial para intentar detener la construcción de una planta eólica, con 11 turbinas, en el mar del Norte, frente a la costa británica.
El presidente aterrizó la noche del viernes en el aeropuerto de Prestwick, listo para comenzar cuatro días de descanso privado en los dos campos de golf que posee en Escocia. Sin embargo, a pesar de la supuesta privacidad de la visita, la apretada agenda de Trump se llenó rápidamente con varias citas, incluyendo encuentros con el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer; el ministro principal de Escocia, John Sweeney; y Ursula von der Leyen, con quien logró cerrar un acuerdo arancelario.
El sábado, cientos de manifestantes salieron a las calles de Escocia para protestar por la presencia del presidente de Estados Unidos en el país.
Ursula von der Leyen y Donald Trump llegan a un acuerdo. AFP
Ursula von der Leyen y Donald Trump.
AFP
Las medidas de Trump contra la energía eólica en EEUU
Su oposición a la energía eólica y otras fuentes renovables no se limita a sus comentarios sobre Europa: Trump dejó claro que los proyectos eólicos y solares no son bienvenidos en Estados Unidos. Y, desde su regreso a la Casa Blanca, tomó decisiones que han tenido un impacto significativo en la industria de las energías limpias en el país.
El 20 de enero, luego de asumir la presidencia, Trump firmó una orden ejecutiva destinada a frenar el crecimiento de la capacidad de generación eólica en el país. La medida paralizó indefinidamente todos los arrendamientos y aprobaciones de proyectos eólicos, tanto marinos como terrestres, en tierras y aguas federales, hasta que se complete una "revisión exhaustiva" de las concesiones y permisos. En ese momento, el presidente afirmó que los molinos de viento son "feos, caros y dañan la vida silvestre".
Bajo el lema "Drill, baby, drill", Trump prometió recuperar la soberanía energética de Estados Unidos y reducir la inflación. En ese contexto, declaró una "emergencia energética" y firmó una extensa lista de órdenes ejecutivas destinadas a facilitar la explotación de hidrocarburos en el país.
Además, en el "gran y hermoso" proyecto de presupuesto, aprobado con el respaldo de las mayorías republicanas en el Congreso, Trump derogó aproximadamente la mitad de los beneficios de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), una legislación emblemática impulsada por el expresidente Joe Biden, que otorgaba créditos fiscales para fomentar la energía renovable, la fabricación de baterías y vehículos eléctricos en EEUU.
Una de las críticas más frecuentes de Trump hacia la energía eólica es su supuesto alto costo. El presidente ha sostenido que la energía eólica es "la fuente de energía más cara del mundo". Sin embargo, el informe anual de costo nivelado de la energía de Lazard afirma que la energía eólica es una de las opciones de generación más económicas, con un costo estimado de 50 dólares por megavatio hora (MWh) en 2024. De hecho, la energía eólica es más barata que otras fuentes de energía como la nuclear, que costó 182 dólares por MWh, según el mismo informe.