Donald Trump volverá a China esta semana para reunirse con el presidente Xi Jinping en una visita de dos días, después de su último viaje al gigante asiático en 2017. La agenda del encuentro, previsto inicialmente para marzo pero pospuesto debido a la guerra en Irán, incluye temas como el comercio, los aranceles y la carrera por la inteligencia artificial. Además, existe una gran expectativa de que ambos líderes discutan sobre Taiwán y de que Trump presione a su par chino para que ejerza su influencia sobre Teherán para que acepte un fin a la guerra.
Trump llegará a Pekín el miércoles por la noche y se quedará allí del 13 al 15 de mayo. "Esta será una visita de un considerable significado simbólico", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly. "Pero, por supuesto, el presidente Trump no viaja solo por el simbolismo.El presidente Trump no viaja a ningún sitio sin traer resultados para nuestro país. Los estadounidenses pueden esperar que el presidente logre más buenos acuerdos para los Estados Unidos mientras esté en China", agregó.
Primera visita de Donald Trump a China junto a Xi Jinping. AP
El jueves por la mañana el republicano participará en una ceremonia de bienvenida y se reunirá a solas con Xi antes de que ambos recorran el Templo del Cielo, un complejo religioso del siglo XV que simboliza la relación entre la Tierra y el cielo. Por la noche asistirá a un banquete de Estado y luego el viernes mantendrá un té y un almuerzo de trabajo con el presidente chino antes de partir de regreso a Washington, detalló Kelly.
El objetivo de Trump será "rebalancear la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense", dijo la portavoz y señaló que discutirán la creación de una nueva Junta de Comercio para mantener el diálogo bilateral sobre asuntos económicos, además de impulsar industrias clave como la energía, la aeroespacial y la agricultura.
China - EEUU - barco contenedor en Qingdao - AFP
Barco contenedor en el puerto chino de Qingdao
AFP
Un año de tensiones
Durante este segundo mandato de Trump, la relación bilateral estuvo marcada por fuertes tensiones. Pekín y Washington se enfrentaron el año pasado en una guerra comercial en la que los aranceles estadounidenses sobre muchos productos chinos alcanzaron el 145 %.
Sin embargo, las tensiones se enfriaron después de que ambos países alcanzaran una tregua comercial en octubre del año pasado. La Casa Blanca afirmó que hubo discusiones recientes para prorrogar el acuerdo y uno de los objetivos de este viaje parece ser normalizar la situación comercial.
Una de las principales cartas de negociación de China son sus tierras raras. Su dominio en este sector, desde las reservas naturales y la minería hasta el procesamiento y la innovación, es la herramienta más poderosa que tiene el país para negociar con EEUU.
La guerra con Irán toma parte de la agenda
El tema de Irán será "difícil de evitar" en el encuentro, según los expertos, pero "este no es un ámbito en el que China esté ansiosa por involucrarse profundamente".
Se espera que surja la cuestión de las sanciones de Washington contra China vinculadas a la crisis en Medio Oriente. El mes pasado, Trump amenazó con imponer aranceles del 50 % a los productos chinos si el gigante asiático brindaba asistencia militar a Teherán.
Pekín tiene fuertes lazos comerciales y es un socio cercano de la república islámica. Mientras que el gobierno chino afirmó que los bombardeos de Estados Unidos e Israel que desataron la guerra el 28 de febrero fueron ilegales, también criticó los ataques iraníes contra los países del Golfo y pidió que se vuelva a abrir el estrecho de Ormuz.
"Estados Unidos ya está aumentando la presión sobre China antes de la cumbre al apuntar a sus lazos económicos con Teherán", explicó Lizzi Lee, del Asia Society Policy Institute, a AFP. Si bien el verdadero terreno de negociación sigue siendo el comercio y la inversión, la guerra con Irán añadiría "otra capa de presión mutua", agregó Lee.
¿Venta de armas a Taiwán en la agenda?
Trump afirmó este lunes que hablará con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a Taiwán.
"Voy a tener esa discusión con el presidente Xi. Al presidente Xi le gustaría que no lo hagamos (vender armas a Taiwán), y tendré esa discusión", respondió al ser preguntado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Trump hizo estas declaraciones a pesar de que la posición histórica de Estados Unidos, consagrada en la política impulsada desde la presidencia de Ronald Reagan, en 1982, y conocida como las "seis garantías", establece que Washington no consultará con Pekín sus decisiones sobre la venta de armamento defensivo a Taiwán.
Un despliegue ceremonial distinto
Aunque se prevé un despliegue ceremonial, no se espera que la magnitud de este viaje iguale a la histórica "visita de Estado plus" de 2017. En esta ocasión, el recibimiento oficial se verá condicionado por un clima de mayor tensión bilateral.
En el viaje de su primer mandato, China desplegó la alfombra roja: una banda tocó música militar y niños agitaron banderas en la cale para darle la bienvenida a Trump. Xi ofreció un recorrido por la Ciudad Prohibida e incluso Trump y la primera dama, Melania Trump, cenaron allí en privado. El republicano fue el primer líder extranjero desde la fundación de la República Popular China en 1949 en experimentar lo que antes estaba reservado a los emperadores.
A la mañana siguiente hubo otra ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo con un desfile militar. También se celebró un banquete de Estado en honor a Trump con vídeos de la anterior visita del líder chino a Florida y un clip de la nieta de Trump, Arabella, cantando en chino.
Bandera de EEUU y el emblema nacional de China. AP
Este año, la agenda bilateral entre los países podría incluir hasta cuatro encuentros entre Trump y Xi en un inusual periodo de ocho meses. Tras la cita en Pekín, el mandatario estadounidense planea recibir a su par en la Casa Blanca. También podría asistir a la reunión de la APEC en noviembre en Shenzhen, y Xi podría acudir a la cumbre del G20 el mes siguiente en el complejo de Trump en Doral, Florida.
El rol de las midterms
Según los expertos, China va a actuar en función de las elecciones de medio mandato en EEUU, bajo el supuesto de que su influencia crecerá a medida que se acerque la votación. Pekín considera que puede absorber mejor la presión externa y se siente más cómodo apostando al largo plazo que Trump, quien enfrenta la urgencia del calendario electoral.
En estos comicios, el Partido Republicano se juega una mayoría en el Congreso esencial para continuar ejecutando la agenda del presidente sin contrapesos importantes. Pese a que las encuestas reflejan un descontento social con la economía y la guerra con Irán, la carrera por la redistribución de distritos parece sostener las expectativas entre los republicanos.