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Los nuevos bombardeos de Estados Unidos sobre Irán y la respuesta de Teherán contra aliados de Washington en el Golfo Pérsico incrementan la tensión en Medio Oriente y elevan el riesgo de un retorno a la guerra abierta, apenas tres semanas después de la firma del frágil memorando de entendimiento que buscaba afianzar la paz.

La escalada militar se produjo horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que los recientes ataques iraníes contra tres buques petroleros en el estrecho de Ormuz marcaban el fin de un frágil alto el fuego y advirtiera que intensificaría el conflicto si Teherán no se detenía.

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Ataque del Ejército de Estados Unidos contra Irán

Ante la posibilidad de un nuevo cierre total del estrecho de Ormuz —la vía marítima por donde transita la quinta parte del petróleo que consume la economía global— los precios del crudo siguieron en ascenso y el Brent, principal referencia del mercado, alcanzó los 77 dólares.

El Comando Central de Estados Unidos aseguró que impactó 90 objetivos —que se suman a los 80 del ataque previo— para reducir la capacidad del régimen de los ayatolás de golpear buques petroleros en el estrecho de Ormuz. Irán, en paralelo, informó que respondió con ataques contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Catar.

Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero con el objetivo de eliminar toda posibilidad de que desarrollara un arma nuclear. Tras meses de guerra abierta, se firmó un acuerdo de paz provisional que abrió un período de negociación de 60 días para resolver los temas pendientes. Los recientes bombardeos ponen en duda la continuidad de ese proceso que debe comenzar una vez Irán celebre los funerales por el fallecido líder supremo Alí Jamenei.

Ceremonias fúnebres del fallecido líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei,

Junto a los bombardeos, Washington reanudó las sanciones contra las ventas de petróleo iraní para restringir los recursos con que Teherán sostiene el conflicto. El tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz volvió a paralizarse mientras Irán insiste en mantener el control de la vía marítima, uno de los puntos en lo que no hay acuerdo con Estados Unidos.

División en Teherán

Los nuevos ataques, pese al alto el fuego, podrían reflejar una división dentro del liderazgo iraní. Los sectores de línea dura buscan un control duradero sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de combustible y convertido en palanca crítica frente a Occidente.

Los pragmáticos, en cambio, apuestan por un acuerdo de paz permanente que levante las sanciones internacionales y alivie la crisis económica, según Associated Press.

El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf —negociador clave en las conversaciones— se mostró desafiante en X: “Estados Unidos todavía no ha aprendido que intimidar y romper promesas ya no sale gratis. Lo diré claramente: si atacan, recibirán un golpe”.

Estrecho de Ormuz

Nuevos objetivos

En Irán, los dos días de bombardeos estadounidenses han matado al menos a 14 personas y herido a otras 78, informó el jueves el Ministerio iraní de Salud. La mayoría pertenecían a las fuerzas armadas, según los reportes.

En Kuwait, el ejército dijo que una persona había resultado herida por escombros caídos mientras las defensas derribaban tres misiles balísticos, un misil de crucero y 10 drones. Baréin dijo que derribó fuego entrante, sin dar más detalles. No hubo información inmediata sobre daños en Qatar, mientras que el portavoz del gobierno jordano Mohammad al-Momani dijo que todo el fuego entrante desde Irán había sido interceptado.

Por primera vez desde abril, también pareció que los ataques de Estados Unidos tuvieron como objetivo puentes iraníes. Medios estatales informaron de un ataque contra un puente ferroviario en la provincia nororiental iraní de Golestán, y la Guardia Revolucionaria indicó que dos puentes habían sido atacados en la ruta hacia Mashhad, donde las autoridades planean enterrar al fallecido ayatolá Ali Jamenei el jueves.

Trump advirtió que podría imponer nuevamente un bloqueo a los puertos iraníes y ampliar la ofensiva militar contra infraestructura crítica, incluidas plantas desalinizadoras y centrales eléctricas. El miércoles dio por terminado el alto el fuego, lo que disparó el precio del petróleo y provocó caídas en acciones y bonos, aunque luego suavizó su postura al señalar que permitiría continuar las negociaciones y que no veía inminente una reanudación de la guerra.

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