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Días después de las primarias estatales, los votantes de California siguen a la espera de los resultados definitivos de la elección. El martes pasado los ciudadanos acudieron a las urnas para elegir entre un amplio grupo de aspirantes a reemplazar al gobernador demócrata Gavin Newsom, cuyo mandato está a punto de terminar. Según las proyecciones de la agencia AP, el demócrata Xavier Becerra ya se aseguró el primer lugar para las elecciones generales de noviembre; sin embargo, su rival todavía está por definirse. El resultado final depende de un estrecho conteo entre el republicano Steve Hilton y el demócrata Tom Steyer.

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En California, todos los candidatos, independientemente de su partido, participan en una única primaria y los dos más votados pasan a las elecciones generales de noviembre. En las "primarias jungla" de este 2 de junio fueron 61 aspirantes los que compitieron en la boleta electoral.

Xavier Becerra, candidato demócrata a gobernador de California. AFP

Xavier Becerra, candidato demócrata a gobernador de California.

Desde 2011, California ha permanecido bajo control demócrata, consolidándose como un laboratorio de políticas progresistas que suelen chocar con la agenda de la Casa Blanca. Para la tarde del viernes, tres días después de las elecciones primarias y con apenas el 67 % de los votos contabilizados, Becerra sumaba 1.68 millones de sufragios, equivalentes al 26,7 % del total.

Por su parte, el republicano Hilton, inmigrante británico naturalizado estadounidense y dueño de un estilo moderado que moldeó durante su etapa como presentador de Fox News, se ubicaba en segundo lugar. Pisándole los talones a Becerra, sumaba 1.66 millones de votos, el 26,4 %. Con el apoyo expreso de Donald Trump, Hilton le devolvió a su partido la esperanza de recuperar la gobernación, un cargo que los republicanos no ocupan desde que Arnold Schwarzenegger dejó la oficina.

En tercer lugar estaba el demócrata Steyer, un multimillonario gestor de fondos de cobertura y activista climático, que gastó más de 200 millones de dólares de su propio dinero en la campaña. Para el viernes el contaba con 1.43 millones de votos, es decir el 21.3% del total.

Steve Hilton, candidato republicano a gobernador de California. AFP

Steve Hilton, candidato republicano a gobernador de California.

La demora en los resultados

California es conocida por los prolongados recuentos de votos, ya que los funcionarios electorales locales deben procesar millones de boletas enviadas por correo, muchas de las cuales llegan incluso después del día de los comicios. Por ello, podrían pasar varios días o semanas antes de que se defina el resultado de la contienda.

Durante las próximas semanas, las autoridades distritales continuarán reportando sus cifras de manera independiente. Por lo general, las actualizaciones se emiten al cierre de la jornada laboral en la costa oeste. No obstante, el ritmo del escrutinio varía según la localidad, mientras que zonas densamente pobladas como Los Ángeles actualizan sus datos prácticamente a diario, otras jurisdicciones lo hacen apenas unas pocas veces por semana. Los condados tienen como plazo definitivo el 2 de julio para oficializar los resultados de la elección.

En medio de las demoras el presidente Donald Trump acusó al estado de manipular las elecciones. "¡Miren a California, todo el mundo! Nuestro proceso electoral es tan malo, o peor, que el de cualquier país del Tercer Mundo. La gran diferencia es que ellos cuentan sus votos mucho más rápido: no esperan siete días para decirte quién ganó, manipulando la elección durante cada uno de ellos. ¡Los estadounidenses están avergonzados de lo que está pasando!", dijo el presidente en una publicación de Truth Social el jueves.

“Ya ven lo que está pasando en California, están manipulando las elecciones”, dijo luego a los periodistas durante una reunión en el Despacho Oval.

Tras las declaraciones del mandatario, la fiscalía federal de Los Ángeles anunció el viernes la apertura de "múltiples investigaciones por fraude electoral" y el envío de un delegado al centro de cómputo del condado. El anuncio del fiscal federal principal en Los Ángeles, Bill Essayli, designado por la administración de Trump, junto con la inspección a la sede de recuento, marcaron una fuerte escalada en la campaña de la Casa Blanca contra el estado de mayoría demócrata.

Xavier Becerra

El demócrata Xavier Becerra, quien se desempeñó como secretario de Salud durante la administración de Joe Biden, es hijo de migrantes mexicanos y, de ser elegido, se convertiría en el primer gobernador de ascendencia hispana en la historia de California.

Voto Elecciones California. AFP

A lo largo de la campaña, Becerra se apoyó en sus más de 35 años de experiencia en la función pública, incluyendo su etapa como fiscal general del estado, para posicionarse como el aspirante más cualificado dentro de un fragmentado grupo de candidatos.

"El pueblo del gran estado de California, en la nación más grande del mundo, se ha pronunciado con fuerza y orgullo. Jamás daremos marcha atrás. ¡Noviembre, allá vamos!", declaró en un comunicado tras confirmar su avance a las elecciones generales.

Aunque pocos apostaban por él al inicio de la contienda, su panorama cambió drásticamente a mediados de abril. El entonces favorito en las encuestas, el representante demócrata Eric Swalwell, abandonó la carrera y renunció a su escaño en el Congreso en medio de graves acusaciones de agresión sexual. Becerra capitalizó ese vacío político para consolidar el voto demócrata, obteniendo rápidamente el respaldo crucial de los principales sindicatos y de los líderes legislativos latinos.

Becerra aseguró que no dará tregua en su enfrentamiento con Trump, a quien demandó en más de 120 ocasiones durante su primer mandato como fiscal general de California. El candidato demócrata detalló que su plan de gobierno prioriza la construcción de viviendas, la inversión en educación, el combate a la violencia por armas de fuego, la reducción del consumo de drogas, el impulso a un seguro médico universal y la protección del medio ambiente.

Tom Steyer, candidato demócrata a gobernador de California. AP

Tom Steyer, candidato demócrata a la gobernación de California.

Steve Hilton

Distante del ala más radical de su partido, Hilton cultiva un perfil carismático y conciliador. Aunque para algunos sectores representa un republicanismo moderado, su plataforma combina pragmatismo económico y mano dura.

Entre sus promesas destacan la eliminación de impuestos estatales para rentas inferiores a los 100.000 dólares anuales, el alivio en las tarifas de servicios públicos, la reducción del precio del combustible y el apoyo a las pequeñas empresas. Asimismo, respalda las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como vía para combatir la delincuencia.

El punto de inflexión de su campaña ocurrió el 6 de abril tras recibir el respaldo explícito de Trump, un hito que disparó la recaudación de fondos. El mandatario ratificó su apoyo el pasado martes a través de Truth Social: "Si los californianos son inteligentes, como sé que lo son, llevarán a Steve a la mansión del gobernador (...). Es un ganador tenaz que enderezará el rumbo de California rápidamente, y el gobierno federal estará allí para ayudarlo".

Votacion, voto, EEUU. AP

Tom Steyer

El también demócrata Tom Steyer, un multimillonario exgestor de fondos de inversión reconvertido en activista climático, basó su campaña en una propuesta de cambio radical, financiando su carrera con más de 215 millones de dólares de su propio bolsillo.

Su plataforma incluyó la promesa de aumentar los impuestos a las corporaciones y a los ultrarricos como él, además de un fuerte componente ecológico: propuso desmantelar las principales empresas de servicios públicos, enfrentar a las compañías de combustibles fósiles y eliminar el seguro médico privado en favor de un sistema público.

"Deberíamos tener un sistema basado en la equidad, no en tener que exigirla", afirmó el candidato, asegurando que su proyecto “aterrorizó a los intereses corporativos que están acostumbrados a salirse con la suya”.

El despliegue financiero de Steyer se convirtió en la campaña de primarias más cara del país debido a su masiva inversión en publicidad, lo que llevó a varios de sus rivales a acusarlo de intentar "comprar las elecciones". No obstante, ese capital también sirvió como un anticipo del músculo financiero que podría exhibir en las generales de noviembre. Pese a la incomodidad que generaba su inmensa riqueza, una parte del electorado demócrata optó por respaldarlo atraído por su enfoque prioritario en la lucha contra la crisis climática.

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