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Las autoridades iraníes no han dado señales claras sobre si enviarán una delegación a Pakistán para una nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos que ponga fin a la guerra en el Medio Oriente. Teherán ha amenazado con represalias tras la interceptación de un barco iraní por parte de la armada estadounidense en el golfo de Omán, aunque aún mantiene abierta la posibilidad de reanudar el diálogo.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, declaró este lunes que Teherán aún no tiene planes de asistir a conversaciones con Estados Unidos. “No tenemos planes para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto”, afirmó durante una conferencia de prensa, aunque no descartó que Irán pueda acudir a Pakistán para reiniciar la negociación.

El-portaviones-USS-Gerald-R-Ford.-AFP

Entre la mezcla de señales, destaca que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió que, si bien Irán debe mantenerse firme “contra la injusticia y las exigencias excesivas”, la continuación de la guerra “no beneficia a nadie”. En paralelo, funcionarios paquistaníes señalaron a Associated Press que Teherán ha expresado disposición a enviar una delegación a Islamabad.

En la otra acera, Donald Trump indicó que los negociadores de Estados Unidos van camino a Islamabad y aterrizarán esta noche para iniciar una segunda ronda de conversaciones desde que entró en vigor la tregua de dos semanas el pasado 8 de abril. Un funcionario de la Casa Blanca señaló al New York Times que el vicepresidente JD Vance encabeza la delegación.

Al mismo tiempo que señala la intención de negociar, Washington mantiene un bloqueo a los puertos iraníes para asfixiar los ingresos de Teherán destinados a financiar la guerra, impidiéndole exportar petróleo. El domingo, la armada estadounidense abrió fuego contra un barco de carga iraní después de que este intentara burlar el cerco en el golfo de Omán.

JD Vance - 8-4-26 - AFP

JD Vance

Como respuesta al bloqueo el régimen de los ayatolás ripostó con un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde transita el 20% del petróleo que abastece a la economía global.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán emitió un comunicado en el que calificó el bloqueo como una violación del alto el fuego y afirmó que Teherán impediría “cualquier reapertura condicional y limitada” del estrecho de Ormuz.

Hasta ahora, China —uno de los principales compradores del petróleo iraní— había mantenido una posición discreta. No obstante, por primera vez, el presidente Xi Jinping pidió públicamente la reapertura del estrecho en una llamada con el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman. Xi afirmó que Pekín respalda un “alto el fuego inmediato y completo” y cualquier esfuerzo para restaurar la paz en Medio Oriente, según un comunicado difundido por la agencia oficial Xinhua.

El presidente chino Xi Jinping. China. AP

El presidente chino Xi Jinping.

Barril presionado

Ante la incertidumbre y con la posibilidad cierta de que el cese del fuego —que formalmente culmina el próximo miércoles en la noche, hora de Washington— se rompa, los precios del petróleo comenzaron a reflejar el riesgo de un retorno de la guerra, con ataques a instalaciones petroleras en Medio Oriente y la prolongación del cierre del estrecho de Ormuz.

Esta mañana el precio del barril Brent, el principal marcador, había subido 5% para ubicarse en 95,5 dólares. “La tregua de dos semanas vence el miércoles y hasta ahora hay pocas señales de un avance”, señaló Fawad Razaqzada de Forex.com al Wall Street Journal. Añadió que “aun así, la sensación general es que los operadores mantienen la esperanza de que finalmente surja algo constructivo”.

Petróleo, refinería, combustibles fósiles. AP

La guerra ya ha tenido un impacto importante en la producción de los países del Medio Oriente. En conjunto la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cayó hasta 20,7 millones de barriles diarios en marzo, un descenso de 27,6% respecto a febrero. El declive obedece principalmente a la caída en la producción de Irak (61%), Kuwait (52%), Emiratos Árabes Unidos (47%) y Arabia Saudita (23,7%).

Aun si la guerra terminara en el corto plazo, algo que hoy no parece probable, la normalización no sería inmediata. Los pozos del Golfo Pérsico necesitarán semanas para reiniciarse, los buques varados esperarán garantías de seguridad y los seguros marítimos encarecidos no se ajustarán de golpe. Refinerías en Asia cerradas por falta de crudo tardarán meses en volver a operar.

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