Tras el anuncio de una tregua temporal, la normalización del flujo petrolero mundial pende de un hilo. Irán condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz al cobro de peajes, una demanda que Trump respondió sugiriendo gravámenes propios. Esto no solo desafía los tratados de la ONU sobre el Derecho del Mar, sino que amenaza con romper décadas de consenso sobre la libre navegación.