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Apenas unos días después de autorizar la incursión militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump volvió a centrar su mirada en la política doméstica con una advertencia directa a su Partido Republicano: "Tienen que ganar las elecciones intermedias. Porque si no las ganamos, encontrarán una excusa para hacerme un juicio político. Me destituirán".

Durante un discurso en el recientemente rebautizado Centro Trump-Kennedy, el presidente, único en la historia de EEUU en ser procesado dos veces por la Cámara Baja, instó a los legisladores republicanos a movilizarse para evitar que los demócratas recuperen el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de este año e inicien un nuevo intento de impeachment en su contra por la intervención en Caracas.

Trump afirmó que la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue un "asalto espectacular" y una victoria histórica para su administración. Sin embargo, mientras la Casa Blanca celebraba el éxito del operativo, se dispararon diversos cuestionamientos legales sobre el procedimiento.

En el ámbito internacional, fueron varios los países que denunciaron a Estados Unidos por violar acuerdos fundamentales. Mientras, en el plano doméstico, legisladores demócratas cuestionaron la legalidad de la operación, señalando que la intervención militar se ejecutó sin la autorización previa del Congreso, lo que consideran una violación constitucional que podría justificar un impeachment.

La importancia de las midterms

En este escenario, las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre adquieren especial relevancia, con los republicanos jugándose su mayoría en el Congreso. Después haber obtenido el control de ambas cámaras en los comicios de 2024, el partido logró despejar el camino para la agenda del segundo mandato de Trump, facilitando incluso sus políticas más polémicas, como el recorte de fondos a programas sanitarios.

El líder MAGA, de todos modos, enfrentó la rebeldía de algunos republicanos en el Senado, como ocurrió esta semana con el apoyo de 5 senadores al proyecto para impedir que tome nuevas acciones militares en Venezuela sin la aprobación del Congreso. O incluso hubo congresistas de su partido que desafiaron al líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y aprobaron junto a los demócratas la extensión de los subsidios bajo La Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), conocida como Obamacare, que vencieron a fin de año.

El republicano es el único presidente en la historia de los Estados Unidos en ser procesado por la Cámara de Representantes en dos oportunidades. El primer juicio se inició en 2019, bajo cargos derivados de las acusaciones de presionar a Ucrania para investigar al entonces candidato demócrata, Joe Biden. Según las denuncias, Trump habría retenido cientos de millones de dólares en ayuda militar aprobada por el Congreso con el fin de perjudicar las posibilidades electorales de su rival. El segundo proceso tuvo lugar en 2021, cuando fue acusado de "incitación a la insurrección" por su papel en el asalto al Capitolio del 6 de enero.

Donald Trump en el Congreso habla. AP

En ambos episodios, la Cámara de Representantes, bajo dominio demócrata, aprobó el impeachment, pero el presidente fue finalmente absuelto por el Senado.

Cuántos votos se necesitan para una destitución

Históricamente, los comicios de mitad de período suelen favorecer al partido que no ostenta la presidencia, una tendencia que hoy amenaza el estrecho margen oficialista. Con una Cámara de Representantes dividida por apenas un puñado de votos y debilitada por vacantes recientes, cualquier desplazamiento en la voluntad del electorado en noviembre no solo podría paralizar la gestión de la administración, sino también dar inicio a una fase de investigaciones judiciales sin precedentes.

Este año se renovará la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado, cuyos integrantes cumplen mandatos escalonados de seis años. Bajo el sistema estadounidense, la Cámara baja tiene la facultad de iniciar un juicio político contra el presidente por "traición, soborno u otros delitos graves y faltas leves", requiriendo una mayoría simple de 218 votos para proceder. Actualmente, los republicanos ostentan un margen estrecho, con 222 escaños.

Congreso de EEUU. AP

Una vez es procesado, el mandatario debe enfrentar un juicio en el Senado, instancia con facultad para condenarlo y destituirlo mediante un voto de dos tercios. Esta exigencia de mayoría calificada, establecida en la Constitución, actúa como un alto filtro institucional. Actualmente, la cámara alta cuenta con 100 miembros, de los cuales 52 son republicanos y 47 demócratas, y se ponen en juego 30 bancas.

Para mitigar el riesgo electoral, Trump presionó a los estados bajo control republicano para que aprueben nuevos mapas de distritos que favorezcan a su partido, estrategia conocida como gerrymandering. Mientras que Texas, Missouri y Carolina del Norte ya implementaron redistribuciones para impulsar a los candidatos republicanos, los demócratas respondieron con tácticas similares en California.

Nancy Pelosi muestra el articúlo de impeachment contra Donald Trump en 2021. AP

La entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, muestra el articulo de impeachment contra Donald Trump en 2021.

Antecedentes de juicio políticos a presidentes

La Cámara de Representantes inició procedimientos de juicio político contra tres presidentes: Andrew Johnson en 1868, Bill Clinton en 1998 y Donald Trump en 2019 y 2021. Sin embargo, ningún presidente de los Estados Unidos fue destituido de su cargo por el Senado, todos permanecieron en sus cargos tras ser absueltos de los cargos.

Por su parte, Richard Nixon renunció a la Casa Blanca por el escándalo de Watergate en 1974, antes de que se llevara a cabo la votación sobre su juicio político.

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