Trump destituye a Pam Bondi como fiscal general: una aliada que quedó en la mira por la gestión del caso Epstein
Pam Bondi es la segunda integrante del gabinete de Trump en dejar el cargo en un mes, después de la destitución de Kristi Noem. La secretaria de Justicia fue muy cuestionada por su manejo de los archivos Epstein, así como por las investigaciones contra enemigos políticos del presidente.
Casi un mes después de que Donald Trump anunciara que Kristi Noem ya no sería su secretaria de Seguridad, el presidente estadounidense dio a conocer la salida de otra gran aliada dentro del gabinete.La fiscal general, Pam Bondi, dejará el cargo, después de una gestión fuertemente cuestionada por su manejo de los archivos del caso de Jeffrey Epstein y por las investigaciones contra enemigos políticos del republicano.
"Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal", aseguró Trump en una publicación en su red Truth Social en la que anunció su salida. "Pam hizo un trabajo tremendo supervisando una ofensiva masiva contra el crimen en todo nuestro país, con los asesinatos cayendo a su nivel más bajo desde 1900. Queremos mucho a Pam, que pasará ahora a un nuevo trabajo, muy necesario e importante, en el sector privado", añadió.
El presidente comunicó además que será reemplazada de manera interina por el fiscal general adjunto, Todd Blanche, exabogado personal de Trump, quien le agradeció por "la confianza depositada" en su persona. De todas formas, el mandatario está estudiando la posibilidad de designar a Lee Zeldin, jefe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en el puesto, reveló la agencia AP.
La secretaria de Justicia fue despedida por Trump, aseguró una fuente de la Casa Blanca a NBC News. Según esta fuente, el mandatario republicano estaba "cada vez más frustrado" por el accionar de la abogada de Florida y, pese a que le caía bien como persona, consideraba que no había "implementado su visión" de la forma en la que él esperaba.
Cómo fue el paso de Bondi por el Departamento de Justicia
Al anunciar la elección de Bondi como fiscal general, Trump había dicho que no utilizaría al Departamento de Justicia "como arma", como consideraba que había ocurrido en el pasado contra él y otros republicanos. Lo mismo aseguró Bondi, pero rápidamente inició investigaciones contra adversarios de Trump, lo que desató denuncias de que el despacho estaba siendo usado como herramienta de venganza del presidente.
El Departamento de Justicia impulsó además investigaciones contra el exdirector del FBI James Comey, que estuvo en la mira de Trump por su pesquisa sobre los supuestos vínculos del mandatario con Rusia en el marco de las elecciones de 2016, así como de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, férrea opositora del presidente. De todas formas, un juez desestimó a fines del año pasado los casos penales contra ambos al considerar que el nombramiento de la fiscal Lindsey Halligan, una figura cercana al presidente que llevó adelante los procesamientos, era de carácter ilegal.
La abierta lealtad de Bondi al presidente representó una ruptura con sus predecesores, quienes por lo general se esforzaron por mantener una distancia prudente de la Casa Blanca para proteger la imparcialidad de las investigaciones y los enjuiciamientos. Bondi se presentó como la principal partidaria y protectora de Trump, elogiándolo y defendiéndolo en audiencias del Congreso y colocando una pancarta con su rostro en el exterior de la sede del Departamento de Justicia.
"Ha convertido el Departamento de Justicia del pueblo en el instrumento de venganza de Trump", declaró en una audiencia de febrero el representante Jamie Raskin, de Maryland, el principal demócrata en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
Una aliada de larga data
Bondi, de 60 años, es una aliada de larga data del magnate, al que respaldó ya en las primarias de 2016. En 2020 formó parte del equipo de abogados que lo defendió en el juicio político en el Senado, en el que se lo acusaba de haber intentado presionar al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para que Kiev investigara al hijo de Joe Biden, su rival en las elecciones presidenciales de ese año, a cambio de una ayuda militar crucial.
Fue fiscal general de Florida entre 2011 y 2019 y se convirtió en la primera mujer en ese puesto después de ganar unas peleadas internas republicanas con el apoyo de la excandidata a la vicepresidencia Sarah Palin y de promocionar su postura de mano dura contra la delincuencia en apariciones en Fox News.
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Pam Bondi fue fiscal general de Florida entre 2011 y 2019
AFP
Durante su mandato, intentó sin éxito derogar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare, se opuso al matrimonio homosexual y a otros derechos de la comunidad LGBT, apoyó controvertidas medidas contra la migración y abogó por leyes más duras contra el tráfico de personas.
En 2013 se vio envuelta en una polémica después de recibir una donación de 25.000 dólares de parte de Trump mientras su oficina consideraba si se sumaba a Nueva York en una demanda por acusaciones de fraude que involucraban a la Universidad Trump. Bondi nunca se unió a la demanda y tanto ella como el republicano negaron haber cometido alguna irregularidad.
Tras dejar el cargo como fiscal, en 2019, Bondi empezó a trabajar como lobbista en la compañía Ballard Partners, de la que era sociaSusie Wiles, la jefa de Gabinete de Trump. Algunos de sus clientes en EEUU fueron General Motors, el comisionado de las Grandes Ligas de Béisbol y un grupo activista cristiano contra la trata de personas.