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Donald Trump ordenó este miércoles, tras la firma de una orden ejecutiva, la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones y tratados internacionales, en lo que supone el último paso en su rivalidad con agrupaciones globales, especialmente las vinculadas a Naciones Unidas.

En el documento oficial publicado por la Casa Blanca, el presidente señala que, tras una evaluación que encargó al secretario de Estado, Marco Rubio, a poco de volver al cargo, concluyó que estas agencias operan "contrario a los intereses de Estados Unidos" y, por tanto, resulta inconsistente "participar o brindar cualquier tipo de apoyo" a ellas. Así, suma, instruyó a su gabinete a tomar "medidas inmediatas para hacer efectiva la retirada" y "cesar la participación o financiación (...) en la medida en que lo permita la ley".

La mayoría de las entidades alcanzadas son agencias, comisiones y paneles vinculadas a la ONU, centradas en cuestiones climáticas, laborales, migratorias, de diversidad, y otras que el gobierno considera "progresistas". Entre ellas destacan la Asociación para la Cooperación Atlántica, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, el Foro Global contra el Terrorismo, el Fondo de Naciones Unidas para la Democracia y la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.

Marco Rubio. AFP

El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a muchas de estas agencias de ser "una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad general" de Estados Unidos.

"La administración Trump ha determinado que estas instituciones son redundantes en su alcance, están mal gestionadas, son innecesarias, derrochadoras, están mal administradas, están controladas por los intereses de actores que promueven sus propias agendas en contra de las nuestras, o representan una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad general de nuestra nación", apuntó Rubio en un comunicado citado por la agencia AP.

La ONU en el centro de la polémica

Tal como ocurrió durante su primera presidencia y como se vio al inicio de este segundo mandato, la ONU quedó en el centro de la cruzada de Trump.

En línea con su política medioambiental escéptica, este miércoles el mandatario ordenó la retirada de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), un acuerdo que data de 1992 y que, con el apoyo de 198 países, promueve actividades vinculadas al cambio climático en naciones en vías de desarrollo.

Se trata del pilar fundamental del Acuerdo de París, adoptado en 2015, que busca limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados Celsius con compromisos de todo tipo de gobiernos alrededor del mundo, y del que también se bajó Trump.

Acuerdo de París - AFP.webp

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) es el pilar fundamental del Acuerdo de París.

La exasesora nacional para cuestiones climáticas de la Casa Blanca Gima McCarthy advirtió a AP que ser el único país que se mantiene al margen de esta iniciativa representa una postura "miope, vergonzosa e insensata" que podría perjudicar a Estados Unidos en el futuro.

"Esta administración está renunciando a la capacidad de nuestro país para influir en billones de dólares en inversiones, políticas y decisiones que habrían impulsado nuestra economía y nos habrían protegido de desastres costosos que causan estragos en nuestro país", señaló, a la par que mencionó otras iniciativas que se vieron alcanzadas, como el Pacto de Energía Libre de Carbono, el Comité Consultivo Internacional del Algodón y la Alianza para la Cooperación Atlántica.

Asimismo, basándose en la evidencia que muestra que el cambio climático ha sido el responsable del aumento de fenómenos meteorológicos extremos mortales y costosos en el último tiempo, varios científicos apuntaron que la falta de cooperación de Washington en la materia podría obstaculizar esfuerzos globales e, inclusive, "dar a otras naciones la excusa para retrasar sus propias acciones y compromisos".

Más allá del medio ambiente

Pero el cambio climático no ha sido la única rivalidad de Trump dentro de la ONU. El republicano también acusó al organismo de llevar una agenda demasiado "progresista" para su gusto, como ocurre con el Fondo de Población (UNFPA).

Al llegar por primera vez a la Casa Blanca, el republicano puso en el centro de sus críticas al UNFPA -que brinda asistencia sexual y reproductiva a nivel mundial- y recortó su financiación tras acusarla de fomentar "prácticas de aborto coercitivo" en países como China.

Joe Biden - AFP.jpg

Biden restableció la cooperación con el UNFPA.

De la mano de Joe Biden, Estados Unidos descartó la existencia de pruebas que sustenten dichas acusaciones y restableció la participación. Sin embargo, este miércoles, Trump retomó su iniciativa y puso fin a ella.

Otras, como la Federación Internacional de Consejos de Artes y Agencias Culturales, el Centro Internacional para el Estudio de la Conservación y la Restauración de los Bienes Culturales, y la Coalición por la Libertad en Línea también quedarán fuera de la órbita del financiamiento estadounidense, siguiendo las últimas directivas del Ejecutivo.

Rivalidad de larga data

El distanciamiento de Trump de organismos internacionales, especialmente aquellos de la ONU, no es ninguna novedad. Ya durante su primera presidencia se habían dado las primeras órdenes en este sentido, que luego se reforzaron al regresar al cargo, en enero de 2025.

En febrero del año pasado, el presidente firmó la orden ejecutiva 14.199 en la que instruyó formalmente a Rubio y al representante del país ante la ONU a realizar una serie de revisiones sobre todas las agencias y tratados internacionales a los que Estados Unidos proporcionaba apoyo o financiación, a fin de determinar cuáles de ellos resultaban contrarios a sus intereses.

Trump en la Asamblea General de la ONU - AFP

Trump lleva tiempo manifestando sus críticas a la ONU.

Desde entonces, el gobierno ha suspendido sus contribuciones a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (más conocida como UNRWA), especialmente en el marco de la guerra de Israel y Hamas y su apoyo al gobierno de Benjamin Netanyahu; el Consejo de Derechos Humanos (CDHNU), y la UNESCO, agencia cultural de Naciones Unidas. Todo ello, además, se ejecutó a la par de los recortes de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), lo que supuso uno de los cambios más radicales para el país en materia internacional.

Como consecuencia de ello, agencias no gubernamentales independientes han reportado el cese de proyectos debido a la falta de capital y han advertido de impactos más severos de persistir esta situación.

La postura de la Casa Blanca

En el contexto post Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue uno de los países que contribuyó a la fundación de la ONU, cuyo fin era prevenir futuros conflictos globales y promover la paz y la seguridad internacionales. Sin embargo, el gobierno actual considera que "algunas de las agencias y organismos se han desviado de esta misión (...) atacando a nuestros aliados y propagando el antisemitismo".

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EEUU busca reordenar su financiamiento en el espectro mundial para aumentar su influencia.

Es por ello que, haciendo caso omiso a las críticas, la administración ordenó un proceso de reordenamiento del financiamiento, cuyo fin, sostiene, es asegurar que el dinero llegue a aquellos proyectos que permitan expandir la influencia estadounidense y afianzar su agenda.

Daniel Forti, jefe de asuntos de la ONU en el International Crisis Group, consideró esta postura como una "cristalización del enfoque de Estados Unidos hacia el multilateralismo, que es 'a mi manera o nada'". "Es una visión muy clara de querer la cooperación internacional en los propios términos de Washington", explicó, y apuntó que no deberían descartarse nuevos anuncios similares en el futuro.

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