Cerrado desde 1992 tras el paso del huracán Andrew, el icónico Miami Marine Stadium, hito del brutalismo busca revivir sus épocas de gloria. El martes, los electores votaran un referéndum para decidir si permiten que la ciudad se asocie con una empresa privada para devolver a su antiguo esplendor este singular estadio ubicado en Virginia Key, frente al centro de Miami.
Mientras los defensores de la preservación sueñan con convertirlo en un polo de entretenimiento al nivel de Red Rocks, residentes de la zona expresan inquietud por el tráfico y la contaminación acústica.
Un ícono del modernismo con alma cubana
Inaugurado en 1963 en Virginia Key, el Miami Marine Stadium se convirtió desde su origen en un símbolo inconfundible del sur de Florida. Diseñado por el arquitecto cubano Hilario Candela, quien llegó a Miami a sus veinte años huyendo de la revolución cubana, el recinto destaca por su imponente techo de hormigón en voladizo y sus vistas panorámicas al horizonte de la ciudad.
Nacido como el primer estadio del país diseñado específicamente para carreras de lanchas, la estructura para 6.500 espectadores pronto mutó en un epicentro cultural y social único.
Por su escenario flotante desfilaron figuras de la talla de Gloria Estefan y el recordado Jimmy Buffett, e incluso sirvió de locación para la película Clambake (1967), protagonizada por Elvis Presley. Además de albergar mítines políticos históricos, como el de Richard Nixon y Sammy Davis Jr. en 1972, el lugar albergó durante décadas misas pascuales al amanecer y ceremonias dedicadas a la Virgen de la Caridad del Cobre, punto de encuentro fundamental para la diáspora cubana.
Inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos desde 2018 y calificado por el Servicio de Parques Nacionales como un ejemplo extraordinario de la arquitectura multicultural de mediados de siglo, el estadio permanece cercado, abandonado y cubierto de grafitis desde que el huracán Andrew forzó su clausura en 1992.
“Representa una época de Miami increíblemente singular, con una historia fascinante que conmueve a todos los habitantes de Miami. Este es un lugar que conecta con Miami a un nivel muy profundo y personal", declaró a AP el comisionado de Miami, Damian Pardo.
La decisión de los electores
Este martes, los electores de la ciudad de Miami acudirán a las urnas para decidir el destino final del recinto mediante un referéndum clave. La propuesta contempla autorizar al gobierno municipal a suscribir un acuerdo de gestión con la empresa Breakwater Hospitality Group para devolverle su antiguo esplendor.
A pesar de más de tres décadas de abandono, diversos estudios técnicos confirmaron que la estructura del estadio se mantiene en condiciones de seguridad óptimas.
Bajo el plan propuesto, el socio privado transformaría el estacionamiento circundante en un parque público multifuncional con áreas de recreación y espacios para espectáculos. La ciudad conservará la titularidad total del terreno, recaudará los ingresos de los eventos para financiar las reparaciones y pagará una tarifa de administración a la firma gestora, sin costo directo para los contribuyentes. El costo total del proyecto aún no se ha determinado.
Desde la iniciativa privada, Emi Guerra, cofundador de Breakwater Hospitality Group, sostiene que el proyecto no responde a una especulación inmobiliaria para construir condominios, sino a una oportunidad de restaurar un espacio público incomparable cuyo potencial de entretenimiento podría rivalizar con el emblemático Anfiteatro Red Rocks de Colorado.
“Cuando se trata de algo histórico, tienes dos opciones: restaurarlo o dejar que se deteriore”, dijo Guerra a AP.
El comisionado de Miami, Pardo, dijo que un obstáculo importante para la reapertura del estadio había sido que el gobierno de la ciudad simplemente no tenía la capacidad para administrar adecuadamente un espacio para eventos de gran envergadura
Preocupaciones por el impacto ambiental y el tráfico
Pese al entusiasmo de los grupos de preservación como Restore Miami Marine Stadium, liderado por Donald Worth, quien frenó los intentos de demolición en 2008, la propuesta enfrenta objeciones entre sectores vecinales.
Ernesto Cuesta, presidente de la Asociación de Propietarios de Brickell, expresó que aunque su colectivo apoya la conservación del patrimonio histórico, existen serias dudas sobre cómo el ruido, las luces y el flujo vehicular masivo afectarán la calidad de vida en la otra orilla de la bahía y a la fauna silvestre de la zona. Como alternativa, parte de los residentes aboga por la creación de un parque predominantemente verde y de bajo impacto.
El referéndum que se someterá a votación de los electores de Miami el martes permitiría a la ciudad suscribir un acuerdo de gestión.