Una profunda conmoción sacude a la comunidad católica de Guayaquil, en Ecuador, tras la trágica muerte del sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari, de 53 años, quien falleció luego de que una pesada cruz de madera se desprendiera de la pared del altar y cayera directamente sobre su cabeza mientras oficiaba una misa.

El episodio tuvo lugar en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Como era habitual, la ceremonia religiosa estaba siendo transmitida en directo a través de Facebook desde el propio perfil del párroco, por lo que el momento exacto del accidente quedó registrado en video y se viralizó rápidamente en las redes sociales, generando estupor.

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El accidente en plena transmisión

Mientras el sacerdote se encontraba frente al altar, la gran estructura de madera que estaba empotrada en la pared a sus espaldas cedió de forma repentina y se desplomó sobre él sin darle tiempo a reaccionar.

En la grabación que circuló en plataformas digitales se llegan a escuchar los gritos de desesperación de los feligreses presentes en el templo, quienes corrieron de inmediato hacia el altar para intentar socorrerlo [03:13]. Pese a los esfuerzos de los presentes y al llamado a los servicios de emergencia, las heridas provocadas por el peso de la estructura fueron de extrema gravedad y provocaron su fallecimiento.

Un detalle que causó especial impacto entre los asistentes y usuarios en redes sociales fue una frase que el propio sacerdote había pronunciado apenas unos minutos antes del desenlace. Durante su homilía, realizando una analogía religiosa sobre la vida y la palabra revelada, Sánchez Molinari expresó ante los fieles: "Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir".

Quién era Patricio Sánchez Molinari y el mensaje de la Iglesia

El padre Sánchez Molinari, de 53 años, se había formado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y era una figura muy querida dentro de su comunidad parroquial. Pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas), orden estrechamente ligada a la advocación mariana del Perpetuo Socorro.

Tras confirmarse la noticia, la Arquidiócesis de Guayaquil emitió un comunicado oficial y una esquela firmada por el cardenal arzobispo de la ciudad, Luis Gerardo Cabrera Herrera, lamentando la pérdida:

Informó que el párroco "ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria".

Expresó sus condolencias, afecto y solidaridad "a la familia redentorista, a sus familiares y amigos", llamando a la comunidad a unirse en oración por el eterno descanso de su alma.

Hasta el momento, el pronunciamiento oficial de la curia no brindó detalles técnicos sobre el estado de los anclajes o la sujeción que mantenía la cruz amurada a la pared del templo.

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